Los investigadores del crimen de Gabriela Núñez evalúan encuadrar el caso como
un homicidio alevoso, una compleja figura penal que se castiga con prisión perpetua. Ese agravante
podría aplicarse a la imputación que pesa sobre el joven estudiante universitario Andrés Sosa, si
la autopsia u otros elementos del caso prueban que la adolescente de 16 años tuvo nulas
posibilidades de defenderse al ser baleada en la cabeza el 5 de agosto en Sucre y San Juan.
El joven acusado tenía previsto declarar ayer ante la jueza de Instrucción
Alejandra Rodenas, a pedido de sus abogados. Es que al ser citado por primera vez para prestar
indagatoria sufrió una crisis emocional. El joven de 23 años estuvo ayer ante la magistrada pero no
pudo dar a conocer su versión de los hechos porque su abogado José Luis Vázquez adujo un problema
profesional impostergable (debía ir al médico) y la audiencia se pospuso hasta mañana. Andrés
ratificó su voluntad de prestar declaración.
"Netamente pasional". El abogado Vázquez examinó ayer en detalle el expediente
tras levantarse el secreto de sumario. Al salir del juzgado poco después de las 13 dijo haber
apreciado en la causa que entre el muchacho y la víctima existía "una relación de una profunda
complejidad". Esto, dijo, le dio la impresión de que el caso "no revela un conflicto criminógeno
sino algo netamente pasional". No precisó si el joven asumirá o no la autoría del hecho.
El joven tenía un vínculo sentimental con Gabriela y una relación formal con
otra chica. Su novia, según un allegado a la causa, declaró que Andrés las había complicado en un
triángulo que "terminó con la muerte de Gabriela". Según una fuente judicial, en el expediente
también hay un cúmulo de pruebas indiciarias que compromenten a Andrés. Se detectó además una
importante coincidencia en los testimonios de familiares y amistades de la chica. Y está probado
que la joven le envió a una amiga un mensaje de texto en el que anunciaba: "Andrés me quiere
matar". La presunción es que eso fue 25 minutos antes del ataque.
Rastreo de mensajes. Los investigadores esperan el resultado de una pericia
sobre el celular del joven imputado. De acuerdo al resultado preliminar, el estudiante de ciencias
económicas habría eliminado los mensajes enviados esa tarde a Gabriela. Pero el rastro satelital,
aunque no reproduce el contenido de los textos, detecta el número de origen y destino de los
mensajes, además de la "celda" o área geográfica desde la que se enviaron.
En base a eso fuentes del caso no descartan la posibilidad de que el joven sea
acusado de un crimen alevoso. Ese agravante está previsto en el inciso 2 del artículo 80 del Código
Penal. Se aplica cuando el autor de un crimen se aprovecha de la situación de indefensión de la
víctima para matar sin darle chances de reaccionar.
Es una figura compleja y discutida, salvo en casos evidentes en los que la
víctima estaba durmiendo o cuando se mata a una criatura (ver aparte). Podría llevar a esa
imputación el hecho que Gabriela fuera asesinada de un tiro a sus espaldas. La autopsia dice que la
bala entró por el hueso occipital derecho del cráneo, con un recorrido de arriba hacia abajo. Esa
trayectoria sugiere un disparo no accidental.
La fiscal Rita Schiappa Pietra dijo el viernes que evaluaba pedir que al joven
se lo acuse de actuar con premeditación, lo que también califica el homicidio. Dijo que hay
elementos para valorar que el imputado "venía preparando" el crimen y "aprovechó el momento justo
para hacerlo".
Sosa está acusado de homicidio simple. En la primera indagatoria lo acusaron de
"haber disparado un arma de fuego contra Gabriela Núñez, con quien mantenía una relación anterior
al hecho que se le imputa. Ello con el fin y propósito de provocarle la muerte, habiéndole
producido a la misma con tal accionar lesiones que provocaron el resultado antedicho, en un lapso
anterior a las 21.05 y posterior a las 19.45".
Tras entregarse esa misma noche, el joven primero defendió su inocencia pero luego confesó que
le disparó a la chica, aunque dijo que se le escapó el disparo. Sostuvo que decidió mostrarle el
arma para convencerla de su determinación de romper la relación que los unía y en medio de una
discusión salió el balazo.