Como todas las modalidades delictivas, las estafas basadas en ardides como los "cuentos del tío" han evolucionado y siempre ofrecen nuevos ribetes. Y ante un público que se renueva, así como algunos parecen desaparecer siempre terminan volviendo, aunque sea con otros disfraces. Una vez que los falsos secuestros telefónicos o virtuales se volvieron poco creíbles, recrudecieron aquellos implementados desde las cárceles a partir de ofrecer un beneficio o reparación histórica por parte del Estado y, de esa manera, lograr que las víctimas terminen revelando datos sobre sus cuentas bancarias. Con esa información, grupos organizados desde las cárceles toman préstamos bancarios que enseguida transfieren a cuentas de otros miembros de la red.
Cambian las modalidades, cambian los "productos" ofrecidos, pero el ardid es el mismo: convencer a la víctima para engañarla. En tal sentido, los discursos aparecen repletos de pretenciosos formalismos típicos del mundo legal y la burocracia, apelando al mismo tiempo más puro sentido común. De manera tal que, en nombre de supuestas medidas de seguridad y bla, bla, bla, una persona termina siendo despojada de 100 o 200 mil pesos.
Los casos reflejados en esta nota surgen de una investigación en curso contra una organización que operaba desde la cárcel cordobesa de Río Cuarto cuyos miembros fueron recientemente imputados por el fiscal de Rosario Mariano Ríos, a partir de denuncias formuladas por víctimas del Gran Rosario.
A fines de julio del año pasado Mario T. recibió un "llamado de la Ansés" comunicándole su madre podría percibir unos 100 mil pesos por “reajuste de haberes” de su finado padre. “Te tengo que notificar Mario sobre una devolución de haberes que ha salido a favor del señor Lorenzo… ¿bien? El día de ayer según la resolución por parte del Tribunal de la plata a cargo de Ansés 2, área de devolución de haberes y de las 23 provincias de la República Argentina… bien, en la cual directamente señor Mario brindaron un veredicto de un fallo favorable avalado y fiscalizado por la ley número 27.260, bien…”.
“Te sigo”, le dijo entre asombrado y emocionado Mario, sin imaginarse de ninguna manera posible adónde estaba siguiendo en realidad a su interlocutor. "Número de resolución 806/16, 807/17 Mario en el cual directamente la fiscalía 3 turno 2, brindo el veredicto 32, 79, 86/19, bien…”. Un par de porcentajes y cifras más tarde la hipnótica frase terminó con esta balsámica declaración: “¿Qué te quiero decir con esto, Mario? Le correspondería a la familia un retroactivo por primera y única vez de por vida, de lo que sería 108.840 pesos… ¿sí?”-
¿Qué mejor noticia podría recibir Mario aquella fría tarde de 2019? Sólo tenía que ir hasta un cajero, algo que sonaba atinado en boca del gentil presidiario que se estaba haciendo pasar por empleado de la Ansés: “Por cuestiones de seguridad y resguardo de la integridad física de la persona, esta suma de dinero Mario no se te genera por una ventanilla de una entidad bancaria con todos los hechos de inseguridad que transcurren día a día en la República Argentina, la cual lamentablemente mal vivientes por 2 pesos te quitan la vida… ¿bien?”.
—Hay órdenes decretadas por nuestra ministra de seguridad, la señora Patricia Bullrich de poder estar trabajando bajo el sistema denominado de ATM home banking, ¿sí?
—¿Home banking? —preguntó Mario.
—ATM home banking —enfatizó el “empleado”, y explicó: —Son los cuales Mario se encargan de recargar los cajeros Link y Banelco en las 23 provincias de la República Argentina… ¿sí?
—Sí, ella cobra por Macro.
—Tenés que generar el alta para que el banco central de la República Argentina, Mario, permita que ingresemos este monto de dinero justificado y blanqueado ya.
—¿Eso lo arreglan ustedes? —preguntó abrumado el hombre que sería estafado.
—Exactamente... la cual en el día de la fecha ingresemos su dinero y mañana te enviamos la carta certificada y la declaración jurada al domicilio de la señora, para que vos te acerques con un turno programado que yo te voy a realizar de aquí del área, el día miércoles o jueves cuando te quede más factible a vos para que ya le ingreses el sellado y timbrado a la carta certificada para que a partir de septiembre ella reciba los 4.320, ¿si?
—Si, los 4.320 sumado a lo otro que me dijiste?
—Exactamente y la declaración jurada firmada por parte del ente regulador de la Argentina de como ingresó estos 108.000 pesos a la familia y quede claro que ingresaron en base a una devolución de haberes por parte del señor Lorenzo T. y no una venta o adquisición de un departamento, casa o unidad propia, ¿bien?
Minutos más tarde, ya en la cola del cajero automático un convencido Mario volvió a recibir lo que sintió como el llamado de la suerte. “Hay una persona delante y ya después me toca a mí”, explicó tratando de contener el entusiasmo.
—Perfecto te voy a requerir que no me cortes el comunicado yo voy a dejar la cinta de comunicaciones encendida para que automáticamente podamos corroborar este ingreso de 108.840 pesos Mario, ¿sí? —respondió el “empleado”, mientras requería a un compañero de su celda riocuartense: “Cintia, encendeme la cinta de comunicaciones, ponelo en conocimiento al gerente de turno por favor… Sí, perfecto, al señor Marino, muchísimas gracias Cintia”.
Horas más tarde Mario se enteraría de que al final quedó como deudor de un crédito que jamás supo que había pedido.