Policiales

Dos vecinos con mala fama se pelearon y uno terminó muerto

Fue en la zona de la bajada Vigil, en Villa Gobernador Gálvez. Víctima y victimario convivían en una precaria vivienda costera.

Viernes 06 de Noviembre de 2015

No hubo un solo vecino, de la decena con la que charló este cronista en el precario asentamiento Vigil de Villa Gobernador Gálvez, que valorara positivamente a Sergio "Rambito" Aguirre y a su compañero de andanzas, el apodado "Tano". Varios se animaron de decir que el barrio ubicado sobre la ribera del río Paraná, entre Comandante Espora y la prolongación de José Ingenieros, sería más tranquilo si ellos no estuvieran. Y uno de ellos ya no está. Pasada la medianoche del miércoles Rambito, de 55 años, mantuvo una discusión con un hombre que lo apuñaló en el pecho quitándole la vida. Para los investigadores el agresor sería el propio Tano, que según los vecinos tendría 30 años. A la víctima la trasladaron en una ambulancia al hospital Anselmo Gamen, donde murió al filo de las 5 de la mañana.

Rambito Aguirre y Tano residían en una humilde vivienda ubica sobre la costa, a unos 350 metros de la bajada de calle Comandante Espora y a la sombra del paredón del frigorífico Paladini. Un trozo de tierra que los vecinos reconocen como La Vigil, por las tierras que pertenecieron a la recientemente recuperada biblioteca de barrio Tablada, en Rosario. Allí se intercalan pescadores y amantes del Paraná con errantes y refugiados de otros barrios. Para llegar hasta la humilde vivienda que habitaban hay que ir hasta el final de calle Espora, descender unos 100 metros buscando un sendero de tierra que los vecinos conocen como calle Costanera. Una vez que se accede a ese camino no existe ningún registro catastral. Sólo mojones que los propios vecinos van marcando. "Seguí el camino y cuando pases una casa de rejas azules, donde vive un gendarme, es ahí a la vuelta", explicó una doña.

Un barrio pobre. La tranquila banda de sonido del barrio, construida por el cantar de los pájaros y el sonido del viento, se vio matizada por la propaladora con la que el vendedor de huevos y verduras anunciaba sus ofertas desde su Ford F100. "Este es un lugar complejo porque en algún punto siempre se te aparece un descolgado que te roba. Pero hay que entrar porque son muy pocos los distribuidores que se animan a bajar hasta acá", confesó el vendedor.

Tano y su familia llevan años viviendo en la zona. El hombre reside en una humilde casa de chapas blancas, debajo de añosos sauces llorones. Ayer a media mañana en el predio sólo dormían un par de perros callejeros. Desde hace poco tiempo, en la misma vivienda se afincó se afincó Rambito Aguirre, quien según sus vecinos habría cargado sobre su espalda una denuncia de abuso sexual.

Sus vecinos los tenían a ambos hombres como conflictivos y busca pleitos. Ninguno de los consultados habló de manera positiva de ellos. "Son de buscar bardo (problemas) todo el tiempo. Te buscan y cuando vos reaccionas te viene toda la familia a pelearte. Traen desde la abuela hasta el bebé de seis meses y te caranchean (te atacan entre todos)", explicó un vecino.

Sólo una mujer que reside a un par de cuadras y salía del barrio a bordo de su moto tuvo palabras de estupor por lo sucedido. "Me enteré de lo que le pasó al hombre y me quedé helada. Pero no le puedo decir cómo fueron las cosas porque yo no estaba", indicó.

Palabras y hechos. Según se pudo reconstruir, el miércoles fue un día agitado en el barrio. Los patrulleros del Comando Radioeléctrico de Villa Gobernador Gálvez ingresaron a La Vigil tres o cuatro veces, la última por el resultado fatal. De acuerdo a lo confiado por fuentes de la pesquisa, Rambito mantuvo una fuerte discusión con el Tano por viejos recelos. La pelea fue subiendo de tono hasta que el menor de los hombres tomó un arma blanca y le aplicó varios puntazos en el tórax y el abdomen a Aguirre, quien quedó tirado sobre la tierra agonizante. La ambulancia ingresó escoltada por la policía y se llevó al hombre hacia el hospital Gamen.

"Escuché que golpeaban las manos pero se asomó mi marido. Yo con esa gente (Tano y Rambito) no quiero saber nada. Ninguno de los dos sirve para nada. Vos los tratás bien y ellos te quieren entrar a la casa para robarte", comentó una vecina de los dos hombres. La investigación del caso quedó en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Rafael Coria, quien comisionó a efectivos de la comisaría 29ª y la Policía de Investigaciones a trabajar sobre el terreno. El apuntado por el crimen está prófugo.

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