Contrabando agravado de estupefaciente. Ese fue el delito que el juez Federal Nº
4 de Rosario, Félix Angelini, imputó a una mujer de 75 años y a su nieto de 26 sospechados de
querer enviar dos kilos y medio de cocaína a España escondidos en un adorno de madera con forma
cabeza de caballo. En la misma resolución judicial en la que dispuso los procesamientos de esas
personas, el magistrado dictó falta de mérito para otra mujer que también estaba bajo sospecha en
esa maniobra.
El fallo, que se conoció ayer pero del que no trascendieron detalles, alcanzó a
la jubilada Dorothy Postalibo, de 75 años, y a su nieto, Sebastián Lopresti. La mujer cumple
actualmente con arresto domiciliario en razón de su avanzada edad, mientras que el muchacho
continúa bajo arresto.
El caso se ventiló públicamente el 1º de octubre, pero se inició el 21 de agosto
a raíz de un procedimiento de rutina realizado en el Aeropuerto de Ezeiza por efectivos de la
Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Allí, y mediante el sistema de escaneo de encomiendas,
los agentes detectaron que en el interior de un paquete había una adorno de madera con la figura de
una cabeza de caballo. Los rayos X revelaron que dentro de esa figura había casi dos kilos y medio
de cocaína de máxima pureza.
Así se estableció que el paquete había sido despachado desde Rosario, a través
del correo internacional UPS, hacia la ciudad española de Alicante. El destinatario de la
encomienda era otro nieto de Dorothy y a la vez primo de Sebastián Lopresti, que sería titular de
un restaurante. La causa judicial iniciada a partir del hallazgo quedó a cargo del juez Angelini,
ya que el paquete había salido de Rosario.
A principios de mes se produjeron las detenciones de Dorothy, su nieto (ambos
vivían en Juan B. Justo al 800) y de una amiga de ellos, Judith A, quien pagó los gastos del envío
por medio de un cheque. El juez Angelini también le pidió a Interpol ubique al receptor del
paquete, diligencia de la que hasta ayer no se tenía ninguna novedad.
Llegado el momento de resolver la situación judicial de los imputados, Angelini
le dictó falta de mérito a Judith A, que es una fase previa a la absolución, y procesó a Postalibo
y a Lopresti bajo la tipificación de contrabando agravado de estupefaciente, un delito que está
contemplado en el Código Aduanero, según indicaron fuentes de la causa. Si esa acusación quedara
firme y los imputados fueran hallados culpables tras un juicio oral y público, las penas que les
corresponderían serían de 4 a 16 años de prisión.
La abuela y su nieto cayeron presos porque dos días después de haber despachado
la encomienda se presentaron en las oficinas de UPS para presentar un reclamo porque el paquete no
había llegado. Según voceros de la causa, la sospecha que ronda en el Juzgado es que la anciana
pudo ser víctima de una maniobra pergeñada por sus nietos o gente allegada a ellos que la habrían
utilizado como pantalla.
Por su edad, Dorothy actualmente cumple arresto domiciliario, situación que no
vararía en caso de ser hallada culpable durante el juicio. Los abogados defensores de los imputados
se notificaron ayer mismo de la resolución de Angelini. Ahora deben definir si presentarán una
apelación para que el fallo sea revisado por la Cámara Federal. Si el tribunal superior llegara a
confirmar esas acusaciones se estaría a un paso del juicio oral y público.
El fallo de Angelini no implica el cierre de la investigación. "La instrucción
de la causa continúa. Lo que pasa es que el juez resuelve provisoriamente porque tiene que cumplir
con los términos, pero si con el correr de la investigación llegaran a surgir novedades
importantes, la situación de los acusados puede cambiar, incluso les puede dictar falta de mérito",
opinó un allegado al expediente.