Dos crímenes a tiros en menos de 24 horas sacudieron a barrio Tablada
En menos de 24 horas, el amplio territorio de barrio Tablada se convirtió nuevamente en un
escenario de disputas a tiros que, en dos hechos diferentes, se cobraron la vida de dos personas.
El sábado a la noche, un adolescente de 17 años fue asesinado de cinco tiros efectuados con dos
armas diferentes en una emboscada tras la cual sus amigos lo depositaron en la puerta del Hospital
provincial, donde murió. Veinte horas después, un hombre de 42 años fue ultimado de cuatro tiros a
unas 10 cuadras de allí, en una gresca familiar en la que otras dos personas resultaron heridas(ver
aparte).
22 de febrero 2010 · 01:00hs
En menos de 24 horas, el amplio territorio de barrio Tablada se convirtió
nuevamente en un escenario de disputas a tiros que, en dos hechos diferentes, se cobraron la vida
de dos personas. El sábado a la noche, un adolescente de 17 años fue asesinado de cinco tiros
efectuados con dos armas diferentes en una emboscada tras la cual sus amigos lo depositaron en la
puerta del Hospital provincial, donde murió. Veinte horas después, un hombre de 42 años fue
ultimado de cuatro tiros a unas 10 cuadras de allí, en una gresca familiar en la que otras dos
personas resultaron heridas(ver aparte).
La policía indicó que los dos episodios no tienen vinculación entre sí, aunque
los dos ocurrieron en la jurisdicción que controla la comisaría 16ª.
El primer ataque ocurrió pasadas las 22 del sábado. Lisandro Andrés Cuenca, de
17 años fue baleado en pasaje Villar y Ayacucho, a cuatro cuadras de su casa. Según un familiar, un
grupo de amigos lo cargó luego en un auto y lo dejó en la vereda del hospital Provincial para que
lo asistieran. Recibió cuatro balazos de revólver por la espalda y uno de pistola en el mentón.
Llevaba un arma de fuego que no le dieron tiempo a usar.
El joven asesinado tenía al menos cinco antecedentes y dos pedidos de captura,
uno de ellos por haberse fugado del Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario (Irar) el
pasado 31 de enero y otro por una tentativa de homicidio. Esto, sumado a la cantidad de disparos
que recibió el chico, planteaba para los investigadores el escenario de un típico ajuste de
cuentas.
En la vereda.Silbidos de plomo, emboscada y muerte se sucedieron una vez más en
las calles de Tablada. Poco antes de la medianoche, un auto y una moto llegaron hasta la puerta del
Hospital Provincial. Sobre la vereda dejaron malherido y agonizante a un muchacho. Era Lisandro
Andrés Cuenca, de 17 años. El chico vivía en Ayacucho al 4000, a metros del pasillo a la altura del
4099. Llegó con tres disparos en la espalda y uno en el hombro efectuados con un revólver calibre
22. Tenía otro disparo en el mentón que, según pudo determinar la policía, fue realizado con una
pistola 9 milímetros.
El adolescente murió al llegar al centro asistencial. La cantidad de disparos
sobre el cuerpo y los antecedentes de la víctima colocaron como principal hipótesis de la
investigación el "ajuste de cuentas". Además, se estableció que el joven llevaba encima una pistola
Taurus calibre 9 milímetros que al parecer no tuvo tiempo de usar.
Lisandro, como varios de los pibes que caminan a sangre y fuego por las calles
de Tablada, despertaba amores y odios. "Mataron a un amigo que se llamaba Lisandro. Cómo odio este
barrio", escribió una de las amigas del pibe asesinado a la redacción de LaCapital.
"Este pibe decía que era el sucesor de Torombolo (el pibe muerto en febrero de
2008 acusado de liderar una gavilla en Tablada) o de Joel Alcaráz (asesinado a balazos en noviembre
pasado). Lo dejaron en el Provincial y tenía una 9 milímetros en al cintura", indicó una fuente
allegada a la investigación del crimen. Li, como lo conocían sus allegados, tenía registrado en su
prontuario cinco antecedentes desde mayo de 2007. Todos en jurisdicción de la comisaría 16ª y la
mayoría con el uso de armas de fuego.
Antecedente.Uno de esos antecedentes policiales, el último, tiene que ver con un
ataque a balazos cometido el mes pasado sobre la hija de un hombre sindicado como uno de los
pesados del submundo del hampa: Jorge S., quien está detenido desde fines de mayo de 2008 cuando se
desbarataron dos cocinas de cocaína en Rosario.
El hecho en cuestión sucedió el 17 de enero pasado en pasaje Villar y Necochea.
Esa noche Jorgelina S., de 16 años, recibió el roce de un balazo en la cabeza. Por el hecho
entonces fueron detenidos dos muchachos, uno de ellos Lisandro Cuenca.
El pibe fue trasladado entonces al Irar, de donde se fugó el último día de
enero. Por eso tenía un pedido de captura del juzgado de Menores Nº 2 y acumulaba otro de Menores
Nº 1 por la tentativa de homicidio de la chica de 16 años. El crimen de Cuenca es investigado por
la sección Homicidios y la comisaría 16ª.