La única pista en el homicidio de Daniel David Margarone, un hombre de 30 años
al que le dispararon desde un auto frente al club La Carpita hace siete meses, la había brindado su
hermano cuando le dijo a la policía que el muchacho, antes de morir, alcanzó a nombrar a su
atacante. Mencionó a un barrabrava de Rosario Central que luego fue interrogado bajo sospechas
leves, pero nada llevó a comprobar su participación en el crimen y las actuaciones en su contra
fueron archivadas.
Así lo dispuso el juez de Instrucción Alfredo Ivaldi Artacho respecto de Luciano
Molina, que estuvo investigado por el caso aunque no surgieron evidencias en su contra.
Molina nunca estuvo preso ni indagado en la causa pero prestó declaración
informativa, lo que representa cierto nivel de sospecha. Como el juez no reunió otros elementos
para implicarlo, dispuso el archivo del proceso en su contra. Esto significa que, si surgieran
nuevas pruebas, la acusación podría reactivarse. La medida no afecta la continuidad de la
investigación: la causa sigue abierta aunque hasta el momento no hay detenidos ni sospechosos.
Daniel Margarone fue baleado alrededor de las 16.30 del domingo 11 de noviembre
del año pasado frente al club Deportiva Unión Central de Junín e Iguazú, conocido como La Carpita,
un lugar frecuentado por Andrés Pillín Bracamonte y otros integrantes de la barra brava
canalla.
Desde un auto. Margarone, de 30 años, estaba frente al local cuando desde un
auto le dispararon un balazo calibre 9 milímetros que le atravesó el abdomen. El hecho fue
presenciado por algunos testigos y por el hermano de la víctima, Marcelo Margarone, quien llegaba
caminando para encontrarse con él y vio cómo el auto de los atacantes se alejaba del lugar.
Luego de la muerte de Daniel, su hermano le dijo a la policía que mientras lo
trasladaban en ambulancia alcanzó a murmurar el nombre del homicida. "Fue Luciano" habría dicho el
muchacho antes de morir. Y añadió que el personal médico que viajaba en la ambulancia fue testigo
de esas últimas palabras. Las sospechas apuntaron entonces a Luciano Molina, un joven vinculado a
la barra brava de Rosario Central aunque distanciado del sector de Pillín.
Pero el testimonio del hermano de la víctima quedó sin respaldo cuando el juez
citó a una médica y al chofer de la ambulancia. De acuerdo con fuentes judiciales, ellos dijeron no
haber escuchado que Marcelo mencionara a su atacante. Y que no permiten que ningún familiar viaje
en contacto con el paciente dentro de la ambulancia.
Amenazas.El hermano de la víctima también había contado que, días antes del
crimen, Molina había amenazado desde un auto blanco a su hermano, a quien le dijo que iba a tener
su "vuelto". Y detalló que Pillín había sido testigo de una pelea ente Luciano y su hermano en el
interior de La Carpita.
Ante esa referencia, Bracamonte fue citado como testigo y aseguró que había
visto esa pelea en compañía de dos amigos. Justo uno de esos amigos lo había acompañado hasta el
juzgado. En forma imprevista y casi en simultáneo con la declaración de Pillín le tomaron
testimonio, pero declaró no haber visto ninguna pelea entre Molina y la víctima.
Cuando a Luciano Molina lo citaron a declaración informativa en el juzgado, negó
haber participado en el crimen. Dijo que conocía a Margarone pero que nunca había tenido problemas
con él. Y que estaba distanciado del sector de la barra que dirige Pillín, lo mismo que había
declarado a la prensa cuando el 9 de octubre pasado fue baleado el frente de su casa.