Policiales

Denuncian a Peressotti por agredir a empleadas de una de sus farmacias

Cinco empleadas de la farmacia Peressotti de Tucumán al 1700 fueron asaltadas a mano armada por tres delincuentes que se llevaron 40 mil pesos. Pero el peor momento, según denunciaron sus familiares, lo pasaron cuando el dueño de la cadena y concejal de la ciudad, Daniel Peressotti, irrumpió en insultos hacia ellas, atribuyéndoles responsabilidad en el ilícito.

Miércoles 23 de Enero de 2008

Cinco empleadas de la farmacia Peressotti de Tucumán al 1700 fueron asaltadas a mano armada por tres delincuentes que se llevaron 40 mil pesos. Pero el peor momento, según denunciaron sus familiares, lo pasaron cuando el dueño de la cadena y concejal de la ciudad, Daniel Peressotti, irrumpió en insultos hacia ellas, atribuyéndoles responsabilidad en el ilícito. Por este motivo dos de las trabajadores fueron a Tribunales a denunciar al edil.
  Peresotti admitió ayer que, exaltado al enterarse del robo, tuvo palabras “desafortunadas”. Pero negó haber amenazado o golpeado a sus empleadas y aseguró que tres de ellas ayer estaban trabajando. La cuarta, dijo, se había tomado el día, aún conmovida por haber tenido el arma de uno de los asaltantes en la cabeza. La quinta, según adujo, estaba a prueba y su padre, afirma Peressotti, es el único que lo denunció. “No sé qué es lo que pretende”, afirmó.
  El incidente golpeó en el Concejo Municipal. El titular interino del cuerpo, Osvaldo Miatello, dijo que si se establece que Peressotti incurrió en una conducta impropia será sancionado.
  “Tengo portación de arma y los voy a matar a todos”, dijo el edil según la denuncia radicada por dos de las empleadas en el juzgado Correccional 8ª. Fuentes judiciales confiaron que las empleadas dejaron constancia de que hubo “insultos” por parte del concejal y una afirmó que temía por su vida. Una de las empleadas fue asistida en el Clemente Alvarez.
  La reacción de Peressotti opacó un nuevo robo, esta vez de 40 mil pesos en efectivo, de uno de sus locales. “Fuimos hasta el lugar porque mi hija estaba muy asustada. Era su primer día de trabajo. Al rato llegó el dueño, el señor Peresotti, muy sacado y empezó a maltratar a las cinco empleadas. «Negritas de mierda. ¿Cómo se dejaron robar? Las voy a matar a todas», les decía”, contó ayer M.S., de 42 años, esperando dejar constancia de lo ocurrido en Tribunales.

El atraco. Cerca de las 20 del lunes tres hombres ingresaron al local de Tucumán 1714. “Se colocaron delante de la línea de cajas, siempre mirando medicamentos o consultando precios. Empuñando armas de fuego llevaron a las empleadas al interior del local”, indicó una fuente policial. “En el fondo del lugar, cuando tenían a las cinco, uno de los ladrones preguntó: «¿Quién es la encargada?». Entonces le pusieron el caño en la cabeza y le pidieron la plata”, explicó el portavoz.
  Uno de los delincuentes se dejó guiar por la empleada hasta una caja fuerte empotrada en una pared que se abre con llave. Se llevaron alrededor de 40 mil pesos en efectivo y dejaron a las empleadas encerradas en una oficina. “Los choros fueron unos señores si lo medimos por la manera en la que actuó el dueño del lugar”, relató M.S., padre de una de las empleadas.

Después del robo. Entre lágrimas las empleadas llamaron al Comando Radioeléctrico, a la base de la red de farmacias y a sus familiares. “A las 20 mi hija me pidió que fuera a buscarla porque los habían robado. Fui al local y nos quedamos afuera con otros familiares de empleadas. Como a los 20 minutos llegó el señor Peressotti. Entró pateando una puerta y se las agarró con las empleadas”, relató M.S.
  “En un momento agarró a una de las chicas, le dio un golpe y la tiró contra un mostrador. A otra le dio una patada mientras las insultaba a los gritos. Ahí un par de padres tratamos de entrar, entonces salió y nos dijo que nos iba a matar porque tenía portación de armas. Hizo el gesto como para sacar el arma de la cintura, pero no la exhibió”, contó el hombre.
  “Se volvió a meter y siguió insultando a las empleadas. Le dijo a un grandote que había llegado con él que bajara la persiana y entonces se produjo un forcejeo porque tratamos de impedírselo”, recordó el hombre.
  A su lado, en el pasillo de tribunales estaba la mamá de otra empleada. “Desde anoche mi hija no hace más que llorar. Tiene miedo y nosotros también. No sabemos cómo reaccionará este hombre ahora que lo vamos a denunciar”, relató la mujer, de 55 años. “Ella ahora seguro va a perder el trabajo”, comentó.
  La policía se llevó a Peresotti a la seccional 2ª, con su abogado. Las cuatro empleadas fueran a la comisaría 3ª. Según los familiares la encargada fue asistida en el Hospital Clemente Alvarez. “Tres de ellas dejaron constancia de que hubo maltrato en forma de insultos. Y una de las chicas contó que el dueño le dijo: «Te van a encontrar en un charco de sangre»”, comentó un vocero de la causa.
  Al concejal del Frente para la Victoria se le intentó tomar en la comisaría de calle Paraguay una declaración informativa, pero se abstuvo. “Ahora van a decir que queremos guita y lo único que queremos es que a nuestros hijos no se les falte el respeto ni se los denigre”, resaltó M.S.

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