Cuatro personas sorprendidas el miércoles en un vehículo particular con tres oficios judiciales falsos, una de ellas una policía excluida de servicio que sin embargo estaba uniformada, quedaron este sábado en prisión preventiva por 40 días, acusadas de abuso de autoridad, por fingirse policías y haber simulado ser personal de la fuerza esperando una inexistente orden de allanamiento.
La única mujer del grupo se llama Gabriela Natalia Ballón y es también la única que cumple función policial. Es una empleada que hace tiempo se encuentra desafectada de servicio con carpeta médica. Es la ex esposa y madre de tres hijos del oficial exonerado Juan José Raffo, condenado en 2018 como colaborador de la Banda de Los Monos, y actualmente prófugo de la Justicia en el marco de una nueva causa, con pedido de captura internacional desde marzo.
En la audiencia donde el fiscal José Luis Caterina acusó a los cuatro imputados quedó la incógnita de qué hacían estos a una cuadra de Pellegrini y Provincias Unidas el miércoles pasado entre las 22 y las 23 sobre un Toyota Corolla gris con vidrios polarizados, estacionado exactamente en Pampa y colectora de Circunvalación. Varios llamados al 911 preguntaban sobre las cuatro personas paradas en el vehículo. Luego varios se comunicaron para retractarse al 911 diciendo que Ballón les había explicado que eran policías y no tenían nada que temer.
Sin embargo una patrulla del Comando Radioeléctrico llegó al lugar y sus ocupantes se dirigieron a los ocupantes del Corolla. Ballón se identificó como empleada de la subcomisaría 20 y dijo estar aguardando por una orden fiscal para iniciar un allanamiento. Junto a ella, Lucas D. dijo ser subinspector de la sub20 y también estaba con uniforme policial. Contaba con las charreteras acordes a dicha jerarquía pero no es policía. Alejandro D. dijo que era un testigo que acababan de “levantar” en zona de Ludueña para un procedimiento pero a los vecinos les señaló ser policía. Por último Gustavo M. era quien estaba al volante del auto.
Los hicieron bajar del vehículo. Los dos que habían alegado ser policías no tenían credencial. Ballón no podía además portar arma, que no tenía, porque estaba con licencia médica. En una requisa del auto se encontraron varias prendas, dos guantes de látex, una gorra de policía y una réplica de arma de fuego tipo pistola de color negro.
La imputación a Ballón fue por haber ejercido abuso de autoridad y usurpación de títulos, dado que se identificaba y llevaba charreteras de subinspectora, jerarquía más alta de la que tiene en realidad. A los otros tres el fiscal Caterina los acusó de partícipes secundarios de abuso de autoridad.
>>Ver más: Detienen a la ex mujer de un prófugo con captura internacional por un falso operativo policial
El descargo de los imputados fue que los tres varones son vecinos y la pasaron a buscar a Ballón para tomar algo. Que se detuvieron en la zona del policlínico San Martín y luego en el lugar donde serían detenidos. Según el fiscal Caterina nunca pudieron explicar qué hacían allí con lógica. Y que Ballón admitió ser policía ante los vecinos y ante sus colegas del Comando a los que les dijo, con falsedad, que esperaban una orden para hacer un allanamiento. Uno de los imputados, Lucas D., estaba vestido de policía sin serlo.
La convicción del fiscal es que estaban en el acto preparatorio de un delito para lo que no hay evidencia. Para él hubo una conducta insostenible justificada con falsedades y que descartaron objetos comprometedores. La jueza Paola Aguirre adujo que aunque se trate de delitos con penas bajas la posibilidad de una condena condicional deberá ser fundada más adelante. Por eso dictó prisión preventiva hasta el 27 de junio. Rechazó el planteo de la defensa de Ballón que requería domiciliaria por dos motivos: el hecho de que tuviera un motivo médico para no estar en servicio y el cuidado de sus tres hijos. La magistrada señaló que este último argumento no podía ser esgrimido porque estaba a las 11 de la noche en una acción para la que no tenía explicación sólida.