Una balacera contra un local de ropa de la zona sudoeste reveló que una mujer que debía estar en prisión preventiva en una cárcel estaba en realidad cursando un arresto domiciliario. Se trata de Silvana Jaqueline Oviedo, de 28 años y pareja de Pablo Camino, quien cumple condenas por dos homicidios y está imputado como gerente desde la cárcel de una banda de narcomenudeo que se presume que tributa para una organización liderada por Ariel “Guille” Cantero.
Oviedo fue imputada en octubre del año pasado como miembro de la asociación ilícita que meses después le achacaron a Camino y a su hermano, un violento polirrubro gerenciado desde la cárcel que combinaba aprietes, extorsiones, balaceras y usurpaciones con la venta de droga al menudeo en los barrios Godoy y Villa Nueva. Tras acusarla de extorsión y de amenazar a personas para que abandonen su casa, el fiscal de la Unidad de Balaceras Pablo Socca solicitó entonces que quedara en prisión preventiva efectiva y así fue resuelto por el juez Florentino Malaponte.
En ese contexto muy grande fue la sorpresa para Socca hace dos días al enterarse de una balacera en el Fonavi de Monte Flores al 7100. En ese momento se topó con que la víctima era Oviedo, a quien creía tras las rejas desde octubre pasado. Fue minutos después de las 21.30 del martes cuando ingresó un llamado al 911 que daba cuenta de disparos contra una negocio de ropa.
Al llegar los uniformados entrevistaron a la propia Oviedo, quien les relató que había escuchado las detonaciones y al salir observó al menos siete impactos en el frente del local. La mujer no les dijo a los policía cuáles podrían haber sido los motivos del ataque y los efectivos se retiraron luego de levantar siete vainas servidas.
Una vez enterado de la situación penitenciaria de la joven, el fiscal requirió que fuera detenida mientras se iniciaba una investigación sobre lo ocurrido. Así se estableció que Oviedo había estado detenida en una dependencia federal en Buenos Aires por una causa federal.
Pero el Servicio Penitenciario Federal no recibió notificación de la Justicia provincial —cuestión que compete a la Oficina de Gestión Judicial (OGJ)— sobre la medida cautelar dictada contra la mujer, cuya defensa había gestionado la prisión domiciliaria en la causa federal. Entonces cuando esa medida fue otorgada por un juzgado federal, la joven se fue a su casa a seguir cursando la prisión en modalidad domiciliaria.
Así, Oviedo volvió a ser detenida mientras la situación es investigada para deslindar responsabilidades teniendo en cuenta que está imputada como miembro de una banda que genera hechos de violencia en la zona como el que precisamente ocurrió contra su vivienda.