Cuenca tiende un puente a los penitenciarios pero ratifica la línea política
La audiencia entre el gobierno provincial y efectivos del Servicio Penitenciario (SP) empezó de
la peor manera y la presión acumulada pareció presagiar la explosión de una tormenta. Pero al cabo
de más de tres horas de discusión, por momentos muy tirante, sobrevino una distensión que se
expresó en la salva de aplausos del final.
17 de septiembre 2009 · 01:00hs
Santa Fe.— La audiencia entre el gobierno provincial y efectivos del
Servicio Penitenciario (SP) empezó de la peor manera y la presión acumulada pareció presagiar la
explosión de una tormenta. Pero al cabo de más de tres horas de discusión, por momentos muy
tirante, sobrevino una distensión que se expresó en la salva de aplausos del final. Las partes
coincidieron en que los reclamos de los empleados de las cárceles santafesinas se analizarán en
ámbitos periódicos de diálogo y las autoridades producirán respuesta a los planteos laborales y de
índole legal de los guardias.
Pero las cosas habían arrancado como para naufragar al primer minuto: los
guardias exigían que de la reunión se excluyera al secretario de Asuntos Penitenciarios, Leandro
Corti, y al director del SP, Mariano Bufarini. El ministro de Seguridad, Daniel Cuenca, cortó de
cuajo la petición: comunicó a sus interlocutores que para resolver la situación planteada había que
analizar lo que estaba en juego y no personalizar la discusión.
La disputa. El diferendo comenzó hace dos semanas tras un incidente en la cárcel
de Piñero donde dos empleados fueron atacados en el acceso a un pabellón por tres reclusos con
armas cortantes. Eso disparó un planteo de empleados de las cárceles expresado en un petititorio
firmado por 140 guardias en el que se cuestionaba a las autoridades penitenciarias.
Cuenca anticipó a los empleados lo que sería innegociable: tanto las
orientaciones de la política penitenciaria en curso como los encargados de conducirla no serían
cosas a deliberar con ellos. Pero la firmeza del planteo no excluyó una disposición amable hacia
los empleados y la explícita decisión de buscar soluciones con ellos.
El ministro sostuvo que todo el aspecto reivindicativo de los empleados sería
atendido. En el petitorio elevado hace dos semanas se exponían solicitudes variadas: soluciones en
la calidad del trabajo, regularización de licencias y asignación de bonificaciones por tareas que
implican mayor tiempo de servicio entre otras.
Al final de la extensa reunión, Cuenca admitió ante la prensa que los guardias
habían requerido la salida de sus principales funcionarios del área, pero que tal cosa era un
imposible. "Tenemos una política humanista y democrática en las cárceles que es la definido por
este gobierno. Y el marco de política se cambia por el voto. Si no le gusta a la gente la cambiarán
en 2011", subrayó. Fue evidente, sin embargo, que buscó suavizar la discusión, ser cortés con los
empleados de las cárceles y tender puentes hacia ellos. "Tal vez hubo alguna desconexión que ha
motivado enojos que son los conocidos. Pero propusimos reunirnos y que empecemos a construir",
añadió.
El gobierno provincial dejó en claro que tanto para examinar los proyectos de
ley orgánica del personal como la reglamentación de la norma de ejecución penal los guardias serán
invitados a volcar sus puntos de vista. "Lo que tiene que ver con calidad laboral se discute en los
mejores términos. Pero la orientación no nos la impone nadie", dijo el ministro.
El rumbo. La Coordinadora de Trabajo Carcelario planteó ayer un apoyo crítico al
gobierno ante la crisis planteada por los trabajadores penitenciarios y lo instó a profundizar las
políticas de diálogo que se llevan adelante desde 2005. “Pese a las diferencias que tenemos
con este gobierno es fundamental que no se retroceda en esta política”, señaló la
entidad.