Policiales

Cuando los vecinos son víctimas de las sangrientas peleas entre bandas

Estela María Ruíz fue baleada el pasado 23 de abril cuando estaba en su casa y un grupo de jóvenes irrumpió en un pasillo para vengar una muerte

Domingo 06 de Mayo de 2018

Las víctimas inocentes de las bandas que se disputan poder a fuerza de balaceras e imponen esa lógica en barrios de la ciudad se multiplicaron drásticamente en los últimos tiempos. Una muestra de ese fenómeno cada vez más descontrolado es el de Estela María Ruíz, una mujer de 57 años que hace dos semanas recibió un disparo en el cráneo dentro de su casa del barrio Bella Vista mientras tenía alzado a su nieto de un año y una gavilla arremetió erróneamente a los balazos para vengar la muerte de Alexis Ruíz Díaz, de 16 años. Aunque salvó su vida de milagro, todavía permanece internada con buen pronóstico de recuperación. Pero al grave daño físico le debe añadir la palpable secuela psicológica. "No se puede vivir más así. Hace 40 años que estoy en el barrio, pero estamos pensando en mudarnos", manifestó a La Capital con amargura desde su cama del Hospital de Emergencias.

El sábado 23 de abril a las 23.30 Estela regresó de visitar a una de sus hijas. Ya estaba dentro de su casa ubicada sobre un pasillo de Servando Bayo y Riobamba, en la zona conocida como Cinco Esquinas, pero que también es incluida como parte del barrio Bella Vista. Dentro de la vivienda también estaban su marido Luis, una hija del matrimonio y su pareja, y un hermano de Estela que se había quedado a dormir. La mujer tenía en brazos a su nieto Nazareno, de apenas un año, cuando desde la calle atronaron los estampidos. "Me caí encima del nene y después ya no recuerdo lo que pasó", describió ayer a la mañana.

Una gavilla desbocada

Los disparos fueron atribuidos a una horda de al menos 30 jóvenes que arrasaron el pasillo empuñando armas de fuego en busca de un chico que supuestamente un rato antes había participado en el crimen de Alexis Ruíz Díaz. Según los investigadores, el grupo autodenominado "Los Cavernícolas" pretendía vengar esa muerte, pero se equivocaron y arremetieron sin mirar.

"¿Qué hicieron?, se equivocaron feo loco", recriminó un vecino enfurecido a los agresores, a quienes enfrentó con un palo en la mano cuando advirtió que la mujer estaba desvanecida en medio de un charco de sangre. "Y bueno, ¿no nos podemos equivocar?, ¿cuál es?", le replicaron fríos y desafiantes.

Esa contestación por sí sola refleja no sólo el nivel de impunidad de los grupos violentos infiltrados en barrios populosos, sino que amedrenta y socava el ánimo de personas que ven diluirse las esperanzas de una convivencia pacífica. Más aún cuando sus hijos, esposas, hermanas son los que a diario transitan esa realidad compleja y con escaso abordaje estatal interdisciplinario.

Estela está internada hace 15 días en el Heca. Se recupera favorablemente luego de pasar por terapia intensiva tras una compleja intervención quirúrgica en la parte posterior del cráneo para descomprimir el potencial daño cerebral que causaron las esquirlas del proyectil que se le incrustó por arriba de la nuca.

La mujer accedió gentilmente a charlar con La Capital. Pero apenas pudo pronunciar algunas palabras, que hilvanó con dificultad porque se agita. "Es terrible lo que pasó, no lo puedo creer. Yo no vi nada porque estaba dentro de mi casa. Dicen que estos chicos andaban buscando a otro pibe, pero se equivocaron", manifestó con suavidad.

"Por suerte ya pasó todo"

Empleada doméstica, arraigada con su esposo y cuatro hijas grandes hace cuarenta años en la misma vivienda de Bella Vista, la mujer es ajena a los personajes y conflictos violentos que la rozaron sin necesidad. Habla lo justo y de inmediato le brota la tristeza ante una realidad que la supera. Cuando se quiebra, una de sus hijas la apuntala: "Por suerte ya pasó todo mami, vas a estar bien", la anima Mariela.

Sin embargo la joven también se desanima, porque vive detrás de la casa de su mamá con su pareja y dos hijos. Todos sufren la misma problemática. "Cuando lavo los platos estoy mirando para todos lados que no venga una bala. Mi hijo de 15 años no quiere ir a la escuela por todo esto, está mal. Antes los chicos andaban en la calle y ahora no los podemos dejar ni un minuto porque pasan estos pibes y les roban, o como si nada les apoyan las armas en la cabeza y los amenazan que los van a matar. Es terrible", describe.

Madre e hija coinciden en el diagnóstico alarmante. "No se puede vivir más así. Hace 40 años que estoy en el barrio, pero ahora con esto tenemos miedo, me quiero ir. Cuando fui a vivir era tranquilo, pero desde hace dos años a esta parte es un desastre. Muchos vecinos se quieren mudar, incluso se ven los carteles de «venta» al frente de las casas" describió resignada también Estela con un dejo de tristeza y amargura que le brota en los ojos.

El parte médico es alentador, y si la vecina evoluciona favorablemente en una semana podría recibir el alta para volver a su casa. Pero después deberá enfrentar junto a su familia una lucha desigual, como les toca a cientos de familias de Rosario: convivir con hechos, personas y situaciones en las cuales muchas veces se juega la vida.

El crimen de Alexis Ruíz Díaz, eje de una venganza

A las pocas horas del crimen de Alexis Ruíz Díaz, el joven de 16 años asesinado en Pasco al 4500 el pasado 21 de abril, allegados a la víctima ingresaron al pasillo donde vive Estela María Ruíz y provocaron la balacera vengativa que erróneamente terminó con la mujer herida. Luego, la policía detuvo a cinco jóvenes, de los cuales Jonathan Jesús "Noni" M., de 18 años, es el único imputado como coautor del crimen y está en prisión preventiva por 60 días.

   El martes 26 de abril fue imputado por la fiscal Marisol Fabbro como coautor del crimen porque testigos lo ubican en el grupo que pateó en la cabeza a Alexis mientras agonizaba. También fue acusado de la portación de un arma calibre 32 que la policía halló en su casa al detenerlo.

   En esa instancia la fiscal planteó su hipótesis del caso. Dijo que Ruíz Díaz iba en moto con un amigo cuando desde un pasillo lo llamaron dos muchachos. "¿Te acordás de que te hacías el vivo conmigo?", lo increpó uno. El chico no alcanzó a contestar. Un disparo en el pecho lo arrojó al piso y comenzó a desangrarse mientras varios pibes le pegaban patadas.

Una de provocaciones

En tanto, un joven apodado "Pelotita" y sindicado autor material de los disparos contra Alexis permanece prófugo. Según allegados a la pesquisa la motivación del ataque tiene su génesis en las andanzas violentas de la víctima, que migró desde Villa Banana a Bella Vista e integraba la pandilla de "Los Cavernícolas".

   Los investigadores acopiaron información valiosa para entender algunas cuestiones relacionadas a la dinámica de la gavilla. Según esos apuntes son chicos de no más de 16 o 17 años, muchos familiares entre sí, y llegaron al barrio expulsados de Villa Banana al quedar comprometidos con la muerte de un nene de 11 años.

   Según esos datos, "Pelotita", como tantos otros pibes del barrio, sufrió los embates y el verdugueo permanente de Alexis y su gente, que un día lo mandaron al hospital con un disparo en el pecho. Los familiares de "Pelotita" no radicaron la denuncia por miedo a represalias. "Lo cansó. Encima cuando el chico salió del hospital, Alexis lo seguía verdugueando", justificaron las fuentes.

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