Policiales

Confirman 17 años de cárcel a una mujer por un trágico asalto

La condenada es Dalma Tamara Lema, a quien acusaron de participar en el crimen de un trabajador en un taller de polarizados de vidrios.

Domingo 10 de Marzo de 2019

La condena a 17 años de prisión impuesta en agosto del año pasado a una mujer como parte del trío que asaltó un local de polarizados de vidrios, donde un empleado murió baleado por un cómplice aún prófugo, fue confirmada por un tribunal que revisó el caso. Dalma Tamara Lema es la única detenida por el asalto que derivó en la muerte de Pablo Correa, baleado en 2015 cuando trabajaba en el taller asaltado de la zona oeste. Su defensa cuestionó que la condenaran como coautora del crimen cuando no fue quien realizó el disparo, pero tres jueces de la Cámara Penal avalaron la pena al entender que entre los asaltantes hubo un "plan común".

El fallo se conoció la semana pasada y lleva la firma de los camaristas Carina Lurati, Gustavo Salvador y Daniel Acosta. De manera unánime, los tres jueces de segunda instancia confirmaron la condena a Lema como coautora de un homicidio cometido en ocasión de robo y agravado por el uso de un arma de fuego. La defensora pública Luisa Cañavate presentará en los próximos días un recurso de inconstitucionalidad para promover una nueva revisión en la Corte Suprema de Justicia de la provincia porque considera que la pena es excesiva y contraria al principio de resocialización.

Paso a paso

Lema había sido condenada en agosto del año pasado tras un juicio oral por el trágico asalto perpetrado el 2 de febrero de 2015. Ese día, cerca de las 15, Lema se presentó en el local de colocación de polarizados Black World, de Eva Perón al 3200, y preguntó por "Pelado", el sobrenombre del dueño, que entonces estaba de vacaciones.

Al saber que no estaba se fue y a las 16 regresó acompañada por dos hombres que sacaron armas y redujeron al encargado. En el negocio había otras tres personas: un cliente en una oficina del frente y dos empleados en el taller de atrás. Uno de los maleantes avanzó hacia el fondo y al correr la cortina del taller se encontró con Correa, quien colocaba un polarizado en un Chevrolet Celta con una pistola de calor. El asaltante creyó que estaba armado y le disparó directo al pecho un balazo calibre 32 que le causó la muerte. Tenía 37 años, era casado y padre de mellizos pequeños.

El robo siguió su curso pero los ladrones se retiraron rápido al advertir que en el local había cámaras. Se llevaron un sobre con obleas para legalizar polarizados, una caja con 2 mil pesos, la llave de una moto y una cadenita de oro. Lema fue detenida siete meses después, el 13 de septiembre de ese año, acusada de robarle 200 pesos a un taxista con un cuchillo.

Por esos días se presentó a declarar el encargado del negocio y dijo que después del robo "le cayó la ficha" de quién era esa mujer. Recordó que ella le había vendido un Peugeot 307 a su patrón y que en una ocasión lo había acompañado a retirar el vehículo del corralón municipal. Entonces quedó también acusada de participar del robo en Black World, algo que ella admitió en el juicio dos años después. Finalmente, a sus 26 años, fue condenada por los jueces Facundo Becerra, Mariano Aliau y Gonzalo López Quintana.

La apelación

El fallo fue apelado por la defensora Cañavate con varios planteos. En primer lugar señaló que a lo largo de todo el proceso Lema fue acusada como partícipe del homicidio en ocasión de robo pero la condenaron como coautora, un rol que prevé mayor pena, lo que violentó la congruencia del proceso. Remarcó que Lema nunca negó su presencia en el lugar, que no portó arma y que la muerte de Correa fue algo inesperado, "no conocido ni querido por ella".

Luego hizo foco en las explicaciones que la propia Lema brindó en el juicio. Entonces la mujer dijo que acudió a Black World porque conocía al dueño "de toda la vida", dado que su ex marido "tenía negocios en común" con él. Cuando terminó la relación de pareja, su ex le entregó un auto que era de ella, sin su consentimiento. La mujer sostuvo que le reclamó el auto a "Pelado" pero éste contestó que no podía devolvérselo porque ya lo había pagado. Y dijo que por ese motivo fue al negocio a reiterar el reclamo. "Sólo debe responder por aquello a lo que accedió", dijo la defensora.

El fiscal Ademar Bianchini pidió la confirmación del fallo y consideró que el trasfondo de la venta del auto es "indiferente" dado que en el local se desarrolló un robo que incluso prosiguió tras la muerte de Correa. "Quedó claro que el motivo por el cual Lema se constituyó con dos hombres en el lugar fue el de robar, en principio, el auto disputado, y al no encontrarlo, se llevó la caja con dinero y las obleas", dijo

Valoraciones

Tras escuchar a las partes, los jueces consideraron que no existió incongruencia en la imputación porque Lema fue acusada desde un primer momento de "tomar parte de un hecho en común". Según los camaristas, "jamás fue negado su acuerdo previo de constituirse allí con dos masculinos cuya identidad reservó durante todo el proceso".

"Es claro que el fin que perseguían los tres atracadores era el de robar objetos de valor —evaluaron los jueces—. Que en el marco de ese robo, uno de ellos pudo haber confundido una pistola de calor con un arma y disparó para neutralizar lo que creía era una posible resistencia de una víctima. Es claro que fue uno de ellos el que efectuó el disparo y es claro también, porque los testigos así lo afirmaron, que no fue Dalma Lema".

Los jueces destacaron que basta un acuerdo común entre los autores del robo para que cada uno responda por el homicidio, "algo previsto en plan por la violencia y la utilización de armas cargadas". Así, concluyeron que "como resultado de su accionar conjunto es que Lema también debe ser considerada penalmente responsable por la muerte de Pablo Correa".

Tras escuchar los dichos de la acusada, para los jueces "queda clara una notable convicción de lo que la misma estaba haciendo y sus motivos" aquella tarde fatídica y por eso consideraron que "lejos de una disminución de su capacidad de comprensión, la pena es justa y adecuada a derecho". Con este planteo desestimaron un pedido especial de la defensa para que se tuviera en cuenta, como atenuante, la traumática historia de vida de Lema: fue dada en adopción siendo una beba y regresó a los 11 años con su familia biológica, fue obligada a prostituirse desde la infancia y debió hacerse cargo de sus hermanos. Según planteó en el juicio una trabajadora social, creció en el seno de una familia conflictiva (su padre está preso, su madre murió en un incendio), además de sufrir brutales episodios de violencia de género por parte de su última pareja.


Una presa con difícil convivencia

Tras la condena a 17 años de prisión impuesta a Dalma Lema, la secretaría de Asuntos Penitenciarios solicitó su traslado a una cárcel de la provincia de Buenos Aires dado los problemas de convivencia de la mujer con otras internas. Esto provocó que no la aceptaran en ningún pabellón de la cárcel de mujeres. Por el momento se encuentra alojada en la Unidad Nº 4 de la ciudad de Santa Fe bajo un régimen de semiaislamiento.

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