Policiales

Cómo falló el tribunal que juzgó a Los Monos sobre una moto atribuida al juez Vienna

La tenencia del rodado fue uno de los ejes sobre los que se basó la defensa para atacar al instructor de la causa, quien la habría recibido como dádiva.

Domingo 06 de Mayo de 2018

La historia de una moto sin papeles que estuvo a la venta en el local Spadoni Motors, cerrado tras la condena a su dueño por narcotráfico internacional, se llevó todo un capítulo en el juicio a la banda de Los Monos que terminó el pasado 9 de abril con altas condenas a los jefes del clan y cuyos fundamentos se conocieron esta semana. El propio Spadoni fue trasladado con chaleco antibalas y esposas a declarar como testigo sobre el derrotero de la Kawasaki ZX10R. Es que, según los defensores del núcleo duro de la banda, esa moto habría sido una dádiva recibida por el juez instructor Juan Carlos Vienna a cambio de investigar a la familia Cantero. Hasta se inició contra él una causa penal aún abierta. Sin embargo, para el tribunal que juzgó a la organización narcocriminal, ninguna prueba permite acreditar que esa historia sea cierta, más allá de dos testimonios "poco creíbles".

   Así cerró, para los magistrados que juzgaron a Los Monos, el asunto de una supuesta relación entre Vienna y una moto decomisada en el negocio de Spadoni allanado por la Policía Federal en la causa "Peras Blancas". Con ese nombre se conoció la investigación federal por el envío de más de 1.235 kilos de cocaína disimulada en toneles con pulpa de peras desde el puerto de Zárate a Portugal. Spadoni recibió 12 años de cárcel en esa causa.

Historia en dos ruedas

Los defensores de Los Monos plantearon que esa moto había sido un regalo que el juez recibió de parte de Luis Paz, el padre de Martín "Fantasma" Paz, cuyo crimen mafioso del 8 de septiembre de 2012 en Entre Ríos y 27 de Febrero dio origen a las escuchas contra la familia Cantero y el seguimiento de la banda. A lo largo de cuatro meses, 25 personas (13 de ellos empleados de fuerzas de seguridad) fueron juzgadas por integrar una asociación ilícita. Los jueces Ismael Manfrín, María Isabel Más Varela y Marisol Usandizaga condenaron a 19 de los acusados y absolvieron a 6 por unanimidad.

   Los fundamentos del fallo se conocieron el martes pasado y allí se tratan los distintos aspectos debatidos en el juicio. La historia de Vienna y la moto ocupó más de una audiencia a fines de diciembre, cuando finalizaba el tramo dedicado al funcionamiento de la asociación ilícita. Y que en febrero dio paso a la discusión de cinco homicidios por los que fueron condenados los principales referentes del grupo.

   "Esa moto tiene una historia particular porque nunca fue patentada", dijo Spadoni, citado como testigo de la defensa el 22 de diciembre. Ante las preguntas del defensor Fausto Yrure dijo que esa moto había sido adquirida por una agencia de Cruz Alta en una concesionaria de Buenos Aires y que pasó por varias manos sin ser patentada.

   Spadoni recordó que el juez Vie- nna era un aficionado de las motos, que era cliente de su negocio de Mendoza al 1400 y que le compró dos motos usadas antes de llegar a una nueva en 2010. Recordó que el funcionario solía pasar a desayunar los sábados a la mañana junto a un grupo de motoqueros con los que compartían viajes y asados.

   Según relató, entre febrero y marzo de 2013 Vienna le comentó que un "amigo" suyo tenía una moto sin papeles para dejar a la venta y que al poco tiempo llegó al negocio Luis Paz. "Era morocho, robusto, cabezón, hablaba con voz ronca. Dijo que venía de parte de Vienna", contó Spadoni, quien si bien conectó a Vienna con Paz en ningún momento atribuyó la posesión de la moto al juez.

   En el acta policial de secuestro que realizó la Federal en su negocio en julio de 2013 la moto aparece consignada a nombre de Vienna. Eso consta en una grilla donde se registran la marca, el número de chasis motor y el mandatario de unos 70 rodados incautados. En el casillero de la Kawasaki figura escrito el nombre Juan Vienna pero sin documentación de respaldo.

Argumentos

Los jueces dedican tres de las 899 páginas del fallo al asunto de la moto. "Los elementos arrimados por la defensa no permiten aseverar que la moto secuestrada en el local Spadoni Motors haya sido utilizada por Martín o Luis Paz y mucho menos que haya sido recibida por el doctor Vienna", concluyen.

   El procurador de la Corte, Jorge Barraguirre, investigó por qué la policía registró la Kawasaki a nombre del juez. Lo hizo al investigar la conducta del magistrado en un sumario administrativo que se archivó sin comprometerlo. Les preguntó a los federales de dónde habían sacado ese dato y éstos lo atribuyeron a documentación hallada en el negocio que nunca fue hallada.

   "Si bien el anexo del acta policial labrada por personal de la PFA contiene indicaciones que relacionan la moto con un mandato a nombre de Juan Vienna, éste no encuentra respaldo en la documental secuestrada", reitera el fallo. Y remarca que, según el juzgado Federal de San Martín, "no existe instrumento que acredite titularidad de la moto, ni contrato de comisión, comprobante de consignación de Afip o constancia de reclamación". La moto sigue secuestrada sin que nadie la reclame.

   También se intentó reconstruir la cadena de titularidades pero sólo se supo que fue importada por Juki Sacifia y vendida a Madero Racing SRL, "sin que aparezca indicación alguna a Paz o a Vienna". Los jueces además consignaron que la investigación por supuestas dádivas a cargo del fiscal Adrián Mac Cormack "no ha arrojado datos en tal sentido y el fiscal dijo que no cuenta con elementos para una imputativa".

Sólo relatos

Así, para los jueces, el peso de la historia sólo recae en los relatos de dos personas. El de Spadoni. Y el que brindó en el juicio Gervasio González, un vendedor de autos cercano a Los Monos que fue dueño del boliche Yamper. Ese testigo contó que fue usuario de la moto, que se la vendió a un cliente y al tiempo supo que estaba en poder de Martín Paz.

   Para los jueces, esos relatos no son confiables: "Spadoni se encuentra cumpliendo una condena por narcotráfico. El testimonio de González ha de ser relativizado por la influencia que pueda ejercer sobre él la amistad que mantiene con muchos de los imputados, que lo llevó a visitarlos cuando se encontraban detenidos". Tras ese análisis, el capítulo dedicado a la moto cierra con esta frase: "En conclusión, lo producido por la defensa sobre la mala actuación del juez se apoya únicamente en dos testigos poco creíbles. La actuación del juez ha de mantenerse indubitada".

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