Policiales

Citan a indagatoria por otro crimen al asesino de los hermanos Ponisio

Un arma, cinco muertes. Un fiscal porteño que investiga el asesinato de un comerciante chino pidió interrogar al joven preso en Piñero. En breve, el traslado.

Martes 15 de Marzo de 2016

A partir del peritaje de vainas calibre 9 milímetros levantadas en la escena del crimen de Agustina y Javier Ponisio, asesinados en su casa de Saladillo el pasado 16 de octubre, dos fiscales porteños detectaron que el arma que mató a los hermanos había sido utilizada en Capital Federal para matar a un comerciante chino en febrero y a una masajista de 32 años en abril. Esas causas, esclarecidas con el aporte local, están a punto de dar un paso decisivo para la suerte del acusado. Uno de los fiscales que interviene concretó el llamado a indagatoria del sospechoso, detenido en la cárcel de Piñero, que en breve deberá ser trasladado a los estrados porteños para dar explicaciones.

Hernán Javier Pino tiene 26 años. Entre esos hechos y el homicidio del playero salteño Ariel Ríos, carga con cinco asesinatos cometidos en ocho meses en distintos puntos del país. "El se ganó la confianza de todos, los mató y les robó. Quiero que las cinco familias nos contactemos para que este hombre no vuelva a pisar la calle. Que sea condenado y que cumpla su sentencia sin beneficios", expresó Daniela, hermana de Claudia Marcela Sosa, asesinada con un balazo en la nuca en el centro porteño.

Días atrás el titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 7, Justo Joaquín Rovira, pidió formalmente la detención e indagatoria de Pino por el ataque al comerciante de nacionalidad china Ni Qi Fu, asesinado en su local del barrio porteño de Balvanera. Tramitó la medida ante el juez Manuel Gorostiaga, interinamente a cargo del juzgado de Instrucción Nº 36. También pidió que el caso se acumule con la investigación por el crimen de la masajista que lleva adelante su colega de la Fiscalía Nº 2, Santiago Vismara, por existir una "conexidad objetiva" entre ambas causas.

Así, Pino deberá ser trasladado desde la cárcel de Piñero, donde permanece acusado del asesinato de los hermanos. En esa causa el fiscal local Florentino Malaponte lo imputó por doble homicidio criminis causa, que prevé perpetua. De ser condenado deberá esperar 35 años para acceder a beneficios.

En respuesta al paso procesal dado por su par Rovira, el fiscal Malaponte remitirá hoy a Buenos Aires copia del legajo por el doble crimen de los Ponisio. Además, Pino ya había sido acusado por el homicidio de Ariel Ríos, playero de 28 años de una estación de servicios de la localidad salteña del El Galpón muerto con un balazo en la nuca el 13 de julio último cuando le robaron 70 mil pesos. Familiares del playero, que conocían a Pino ya que vivió allí casi un año, comentaron que había asesinado previamente a un gendarme en la provincia de Jujuy.

Por eso la Justicia porteña solicitará información a juzgados del norte del país, por intermedio de Gendarmería, sobre crímenes que se ajusten al perfil criminal de Pino y ejecutados con calibre 9 milímetros o 380. La idea es repetir la experiencia realizada con la muestra de balas enviadas desde Rosario al Sistema Nacional Automatizado de Identificación Balística (SAIB), donde se cotejan proyectiles, para determinar si el accionar de Pino puede deparar más sorpresas.

Horror en Saladillo. La mañana del viernes 16 de octubre, el doble crimen de los hermanos Ponisio conmocionó a Rosario por lo irracional y misterioso. Un hombre ingresó a la vivienda de dos plantas de Castro Barros al 5500 sin forzar la cerradura y, conociendo los movimientos del hogar, asesinó a los hijos de un matrimonio de profesionales ligados al Grupo Oroño. El asesino sabía que a las 8.30 en la casa estaban sólo los jóvenes. Cuando la madre llegó, se topó con el cuadro más horripilante para un padre. Agustina, de 28 años, estaba en el comedor con dos proyectiles en la cabeza. Javier, de 25, quedó en la escalera con tres disparos.

"En Rosario entré a la casa, le robé 25 mil pesos al pibe y lo maté. Después me encargué de la piba", dijo Pino al ser detenido el 21 de octubre en Santiago del Estero.

El cotejo. Por definición, Pino es un asesino en serie. Tras imputarlo, el fiscal Malaponte remitió al SAIB las vainas secuestradas en la escena del crimen. Se detectó que con la misma arma habían sido asesinadas otras dos personas. PUNCTUATION_SPACEEN_SPACEEN_SPACE

Ni Qi Fu, un comerciante chino de 40 años, fue encontrado muerto por un cliente entre las góndolas de su negocio de Matheu 29, a metros de avenida Rivadavia, el 16 de febrero de 2015. Cuando los efectivos arribaron a la escena constataron que la puerta de blindex estaba cerrada con llave. El comerciante tenía siete balazos en tórax y antebrazo izquierdo disparados por la espalda. Los peritos constataron que el cuerpo fue arrastrado unos diez metros y hallaron dos vainas y un plomo cerca del cuerpo, remitido al SAIB por el fiscal Rovira. Pino residió en un departamento ubicado a cinco cuadras del súper.

Claudia Marcela Sosa tenía 32 años y vivía a 25 cuadras del súper, en un departamento de planta baja de Tucumán al 1545, frente a la comisaría 3ª y a 200 metros de los Tribunales porteños. El 14 de abril pasado los vecinos llamaron al dueño alertándolo de un olor nauseabundo. Cuando el hombre se encontró con el cadáver de su inquilina en el comedor cruzó la calle y alertó a los federales. El crimen fue similar al de Agustina Ponisio: estaba sentada con la cabeza sobre la mesa, con un mate a medio cebar. Tenía un disparo en la nuca con salida por el ojo izquierdo. Los peritos recogieron una vaina 9 milímetros que el fiscal Vismara remitió al SAIB.

Sosa vivía sola desde hacía ocho meses. Si bien en principio fuentes policiales indicaron que el departamento funcionaba como «privado»", su hermana Daniela lo negó terminantemente: "Era una chica sana, que se dedicaba a masajes con electrodos y que vendía sushi. A mí me genera dudas que no hallan encontrado dinero. Ella era de juntar plata. De ahorrar. La persona que la mató era conocida. Había una amistad. Ella no iba a dejar entrar a nadie. Era muy desconfiada".

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