Daniel Fosín subió al micro de la empresa La Santafesina a las 6.55 en Pueblo
Muñoz. Veinte minutos después, cuando estaba por quedarse dormido, un estruendo potente lo sacudió
del letargo. "Me despertó el ruido del colectivo arrugándose", recordó el pasajero mientras era
atendido en un hospital. El ómnibus colisionó de lleno con un camión en el cruce de las rutas 14 y
A-012, a unos 20 kilómetros al sur de Rosario. Cinco personas murieron y diez sufrieron heridas de
distinta gravedad. Entre los fallecidos figura un bebé de cuatro meses.
El accidente se produjo cuando las condiciones meteorológicas y la visibilidad
eran óptimas en toda la zona. El interno 7 de La Santafesina, al mando de Darío Pez, de 36 años,
recorría los pueblos ubicados a la vera de la ruta provincial 14. Se trata de un servicio de los
popularmente conocidos como "lecheros", de media distancia, que conecta la terminal de ómnibus de
Rosario con localidades como Acebal, Arminda, Pueblo Muñoz, Bigand, Bombal y Villa Mugueta, sitios
donde levanta y deja pasajeros en forma permanente.
Sin asientos vacíos. De hecho, fuentes policiales indicaron a este diario que la
capacidad del micro estaba completa. Cada recorrido desde Rosario hasta la última de las
localidades de ese corredor insume unas dos horas y media y, según trascendió ayer, Pez cumplía con
la primera vuelta.
De acuerdo a lo que se pudo reconstruir ayer, Pez circulaba por la 14 en
dirección sur-norte, es decir que se dirigía de regreso a Rosario. Al llegar al cruce con la A-012,
el micro chocó a las 7.15 contra un camión Ford 7000 con acoplado que era conducido por Leandro
Rubén Martínez, de 25 años y oriundo de la provincia de La Pampa. El vehículo estaba cargado con
unas 30 toneladas de soja y tenía como final de viaje la planta cerealera de Dreyfus en General
Lagos.
El impacto fue muy violento. El micro alcanzó al camión prácticamente al medio:
entre el chasis y el acoplado. "El Ford 7000 ya había atravesado media calzada. El colectivero
calculó mal o se durmió. Pero las causas del accidente las determinarán las pericias", indicó un
vocero de la subcomisaría 4ª de Piñero. El rodado de carga volcó sobre su lateral izquierdo,
mientras que la parte frontal del ómnibus quedó completamente destruida. El golpe hizo que ambos
vehículos se desplazaran varios metros sobre la A012 hacia el este y que los cristales de flanco
izquierdo del micro se hicieran añicos y varios pasajeros salieran despedidos del interior.
El impacto fue muy violento. El micro alcanzó al camión prácticamente al medio:
entre el chasis y el acoplado. "El Ford 7000 ya había atravesado media calzada. El colectivero
calculó mal o se durmió. Pero las causas del accidente las determinarán las pericias", indicó un
vocero de la subcomisaría 4ª de Piñero. El rodado de carga volcó sobre su lateral izquierdo,
mientras que la parte frontal del ómnibus quedó completamente destruida. El golpe hizo que ambos
vehículos se desplazaran varios metros sobre la A012 hacia el este y que los cristales de flanco
izquierdo del micro se hicieran añicos y varios pasajeros salieran despedidos del interior.
La negra nómina. Las personas fallecidas iban todas en el micro. Además del
chofer Pez, murieron Andrés Ricardo Baptista, uruguayo de 42 años; Antonia Derokich, oriunda de
Pueblo Muñoz, de 70; Hugo Rubén Pavé, de Rosario y de 71 años, y León Carlucci Acosta, de 4 meses,
domiciliado en Bigand. La criatura viajaba con su mamá, Mariela Acosta, de 31 años,. La mujer con
su niño en brazo subió al micro a las 6.15 en Bigand. Según contaron sus familiares en la guardia
del Hospital Centenario, donde era atendida, Mariela tenía que estar en Rosario para realizar un
trámite en el local de una tarjeta de crédito. "Anoche (por el viernes) estuvimos todos juntos y
festejamos su cumpleaños 31", señalaron su hermana y su papá.
La negra nómina. Las personas fallecidas iban todas en el micro. Además del
chofer Pez, murieron Andrés Ricardo Baptista, uruguayo de 42 años; Antonia Derokich, oriunda de
Pueblo Muñoz, de 70; Hugo Rubén Pavé, de Rosario y de 71 años, y León Carlucci Acosta, de 4 meses,
domiciliado en Bigand. La criatura viajaba con su mamá, Mariela Acosta, de 31 años,. La mujer con
su niño en brazo subió al micro a las 6.15 en Bigand. Según contaron sus familiares en la guardia
del Hospital Centenario, donde era atendida, Mariela tenía que estar en Rosario para realizar un
trámite en el local de una tarjeta de crédito. "Anoche (por el viernes) estuvimos todos juntos y
festejamos su cumpleaños 31", señalaron su hermana y su papá.
Desolación. Según testigos, cuando se produjo el accidente, Mariela pudo salir
del colectivo con el bebé en brazos aún con vida. Un amigo suyo que justo pasaba por el lugar
segundos después del choque y que se acercó ayudar a las víctimas, la reconoció y la cargó en su
auto. Primero dejaron al niño en el centro de salud El Gurí, de Pérez, y después llevaron a Mariela
al Centenario de Rosario. Poco después trascendía la noticia de que el bebé había fallecido. "Ella
pregunta todo el tiempo por el hijo, pero nadie tiene el valor de decirle la verdad", manifestaba
al mediodía Silvia, una tía de Mariela.
La imagen que quedó plasmada los instantes posteriores a la tragedia era
conmovedora. El camión tumbado sobre el pavimento, el ómnibus con su frente hecho trizas y su
lateral izquierdo con sus vidrios destrozados y los cuerpos mutilados de las víctimas tirados sobre
la soja que quedó esparcida sobre gran parte de la calzada.
Los Bomberos Zapadores de Rosario tuvieron que hacer un barrido hidráulico para
poder despejar la ruta y ambulancias de Alvarez, Pérez y Rosario trasladaron a los heridos. En
principio fueron derivadas 15 personas a distintos nosocomios de Rosario, pero con el correr de las
horas algunas fueron dadas de altas porque las heridas no eran de gravedad.
Los pasajeros que requerían mayor atención quedaron repartidos de la siguiente
forma: siete en el Hospital Centenario, de los cuales tres estaban a punto de alcanzar el alta
durante la tarde; uno en el Clemente Alvarez (el más grave y sería el inspector que viajaba con el
chofer del micro) y dos en el Provincial.
La responsabilidad. El camionero salió ileso, aunque quedó bajo un shock que le
impidió durante un par de horas declarar en la policía. Por la mecánica del accidente todo parecía
indicar que recuperaría la libertad, ya que no quedarían dudas de que fue embestido por el
colectivo. La investigación del accidente será supervisada por el juez correccional Nº10 Daniel
Acosta, quien estuvo en el lugar del siniestro y ordenó medidas como exámenes de alcoholuria para
ambos choferes, las autopsias de las víctimas y el secuestro del cronograma o lista de descanso de
los colectiveros de La Santafesina.