Un hombre que protagonizó una resonante evasión desde una oficina de la Jefatura de Rosario en enero pasado, acusado de ser uno de los sicarios de la llamada Banda de Los Monos, fue recapturado ayer en cercanías de la ciudad correntina de Goya, en el domicilio en el que estaba por efectivos de la Policía Federal de esa localidad. Se trata de Juan Domingo Ramírez, de 39 años, quien será trasladado a Rosario el miércoles para ser indagado acusado de integrar la asociación ilícita que lidera la familia Cantero.
Según presume la Justicia de Rosario la fuga de Ramírez de la oficina de la División Judicial de la Unidad Regional II hace seis meses habría sido imposible sin la ayuda del personal que lo había atrapado. La persona que está acusada de haber facilitado la huida es el oficial Germán Almirón. Se trata del mismo individuo que fue captado en conversaciones con otro preso, en marzo pasado, en lo que el juez federal Carlos Vera Barros consideró un posible plan para atentar contra la vida del juez de Instrucción Juan Carlos Vienna y del fiscal de Cámaras Guillermo Camporini.
Señalado como sicario y encargado de la comercialización en búnkers de Los Monos, Ramírez había sido detenido en el barrio de la Carne la noche del 14 de enero pasado, a raíz de una orden judicial librada por Vienna siete meses antes. Estuvo preso nueve horas. A las 6.40 del día siguiente se soltó de las esposas que lo amarraban al barrote de una escalera en la División Judicial y escapó de la sede de la policía de Rosario sin que nadie lo detectara.
Permaneció prófugo hasta que ayer a las 8.30 efectivos de la Policía Federal lo ubicaron en una cabaña de madera modesta en el paraje rural de Lavalle, a 17 kilómetros de la ciudad de Goya. Empleados de la policía de Rosario habían viajado a esa ciudad correntina hace meses buscando tanto a Ramírez como a Ariel Máximo Cantero, alias "el Ariel o "el Viejo", tenido como uno de los jefes de Los Monos (ver aparte).
La increíble huida. Ramírez tenía captura recomendada por el homicidio de Luciano Cáceres, un chico de 16 años al que mataron de un tiro en la cara frente a un búnker de drogas de la zona sur el 28 de abril de 2013. El juez Vienna le adjudica pertenecer a la asociación ilícita comandada por la familia Cantero como ejecutor de actos de violencia para asegurar negocios delictivos. Se le atribuye, por lo que se desprende del contenido de escuchas telefónicas, participar en actividades de comercialización de drogas. Estuvo preso en Coronda varios años. Había prosperado en los últimos años pasando de vivir en la zona de Saladillo a una casa ubicada en Rueda al 1800.
Como consecuencia de la fuga de Ramírez en enero, investigada por la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas, fueron detenidos, en dos etapas, cinco policías acusados de favorecimiento de evasión. La fuga se produjo cuando lo custodiaban el sargento Rubén Z. y en la oficina estaba Luciana O. como oficial de guardia. En determinado momento, según el acta policial, la oficial se dirigió al baño. Ramírez entonces, de acuerdo al testimonio de los policías, se liberó de las esposas, le asestó una trompada a Rubén Z. y escapó al exterior. Los dos policías que estaban allí quedaron detenidos. Pero enseguida resultaron desvinculados al probarse que no tenían culpa de ayudar a la fuga.
Quince días más tarde la pesquisa de la maniobra se centró en otros tres policías. Esta nueva acusación surgió porque al día siguiente de la fuga la pareja de Ramírez denunció en Tribunales que agentes de la División Judicial la habían extorsionado por teléfono pidiéndole una importante suma de dinero y un Citroën C3 de su propiedad para dejar escapar a su esposo. Eso llevó a que la Justicia dispusiera el arresto, el 5 de febrero, de los agentes Lucas V, Ricardo P y Germán Almirón, quienes habían detenido a Ramírez en la casa de su padre, en la calle Roma 675 bis.
La mañana siguiente de su detención los tres policías fueron sometidos a una rueda de reconocimiento de la que participaron la esposa y la suegra del prófugo. Las mujeres señalaron "sin dudar" a Almirón como la persona que les había exigido dinero para favorecer el escape de Ramírez.
Esta causa penal aguarda resolución. El fiscal Esteban Franichevich no decidió aún la figura por la que acusará a Almirón por la evasión de Ramírez de enero pasado. Analiza si se trata de una extorsión contra la mujer del preso ahora recapturado o bien de un delito de cohecho. En caso de que se decida por esta última imputación la esposa y la suegra de Ramírez también deberían ser acusadas. Ramírez será seguramente convocado a declarar en este marco sobre su propia evasión.
El plan. A dos meses de la huida de Ramírez, la Justicia federal detectó en escuchas conversaciones entre Almirón, detenido entonces en la alcaidía de Jefatura, y el preso Arón Treves, recluido en Coronda, que apuntaban a la eliminación física de Vienna y Camporini.
De las escuchas surgió que se conocían desde hacía años. Y que el primero, que trabajaba en la División Judicial, indujo al segundo a presentarse a declarar en la causa de Los Monos por la que Vienna procesó en febrero a 36 personas, entre ellas 13 empleados de fuerzas de seguridad en actividad. Treves, además, está acusado por el asesinato de Gustavo Serra en un after de Maipú al 800, en noviembre de 2012, y por trasladar dos kilos de pasta base de cocaína en un auto en la zona sur rosarina.
Fuentes de la subdelegación Goya de la Policía Federal señalaron anoche que aspiraban a concretar el traslado con celeridad. "Este hombre no opuso resistencia porque lo sorprendimos saliendo de su rancho dado que no teníamos orden de allanamiento. Sabíamos de su aspecto por las fotos que distribuyó Interpol. Pero manejamos que es un preso peligroso que se ha fugado por lo que queremos entregarlo a las autoridades que lo requieren cuanto antes", indicó un portavoz de esa dependencia.
Una provincia conocida
Corrientes es una provincia que transitó el prófugo Ariel Máximo Cantero, uno de los líderes de la banda de Los Monos, padre del asesinado Claudio “Pájaro” Cantero. La única condena que tiene “el Ariel” fue por traficar 150 kilos de marihuana en el año 2000. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes le impuso en ausencia a 4 años de cárcel porque Cantero se las arregló para escapar. Terminó detenido en octubre de 2005, en Rosario, cuando pesaban sobre él cuatro pedidos de captura entre los que estaban los homicidios de Fernando Omar Corso y Germán Alvarez, homicidios que forman parte de las sangrientas disputas iniciales en barrio Las Flores.
Por ese tráfico de marihuana en Corrientes también fue condenado a seis años Jorge Laferrara, que en 2008 fue sentenciado por matar a un chico de 15 años por el robo de unos caballos en villa La Granada.