Policiales

Balearon a una mujer en un burdel de Pichincha en un supuesto robo

Un solitario ladrón le disparó un tiro en la cabeza que la dejó en estado gravísimo. El maleante huyó con algo de dinero y celulares. Un hecho que se repite en los privados.

Miércoles 16 de Septiembre de 2009

El prostíbulo está ubicado prácticamente en el corazón de Pichincha y funcionaba sin que aparentemente se alterara la calma del barrio. Para muchos vecinos ya era una parte natural del paisaje, uno más de los varios burdeles que hay en la zona. Pero ayer, poco antes de las dos de la tarde, el lugar quedó expuesto definitivamente por un violento episodio de sangre. Una de las mujeres que allí trabajan recibió un balazo en la cabeza cuando, al parecer, se resistió a un robo. Anoche, como consecuencia de la herida, se encontraba internada en gravísimo estado con un proyectil que le ingresó por la nuca y le quedó alojado en el cráneo. El agresor, que había ingresado al lugar sin ejercer violencia, alcanzó a escapar llevándose algo de dinero y un par de teléfonos celulares.

"En principio todo indica que fue un hecho de robo", afirmó en el lugar el jefe de la policía local, comisario mayor Osvaldo Toledo. Esa hipótesis, que fue la primera que construyó la policía en base al testimonio de una compañera de la víctima, no implicaba para los pesquisas descartar otras, como una venganza, o incluso algo pasional.

Las casas de citas han sido blanco de atracos en los últimos tiempo y el caso más resonante fue el que tuvo lugar en el privado de Mendoza al 900, en el que fue asesinado de un disparo Emanuel Dal Mastro, un policía que cubría un servicio de seguridad adicional trucho (ver aparte).

Un hombre solo.Todo sucedió a las 13.50 de ayer en un edificio que se levanta en Brown 2779, entre Ovidio Lagos y Callao. Se trata de un inmueble de planta baja y dos pisos, a los que se accede por una escalera de madera y una puerta que sólo puede ser abierta con llave o por el portero eléctrico que se acciona desde el interior.

En el primer piso, que cuenta con dos dormitorios, un pequeño patio interior y que mira a la calle, funciona una casa de citas donde al parecer trabajaban dos mujeres. Ese lugar había sido alquilado hace tres años por quien resultó víctima del ataque, Marta Penayo.

Nadie en ese sector de Pichincha, a dos cuadras de la ex estación Rosario Norte, con un tránsito de vehículos y personas bastante intenso, y una sala velatoria ubicada a escasos metros, observó o escuchó a esa hora nada raro hasta que la compañera de Penayo salió a la calle en estado de shock en busca de ayuda.

Según pudo reconstruir la policía, Penayo se encontraba junto a su compañera cuando poco antes de las 14 llegó al lugar un hombre solo. Los investigadores no sabían si esa persona era conocida de las mujeres. Una versión indicaba que sería un cliente habitual que estuvo la noche anterior con Marta y que ayer se acercó al lugar presuntamente con intenciones de cometer un robo. Lo cierto fue que Penayo recibió un balazo que le ingresó por la nuca y le quedó alojado en el cerebro.

El ataque habría sido consecuencia de un intento de asalto y se produjo cuando el agresor se encontraba solo con su víctima. Siguiendo esa línea de investigación, el ladrón, que tendría entre 30 y 35 años, disparó contra la mujer cuando ésta intentó defenderse. Y, en ese marco, los investigadores confiaron que en el lugar se halló un aerosol con gas pimienta que pertenecía a Marta. "Había un poco de desorden y el frasco estaba en el piso. No sabemos si llegó a usarlo", consignó una fuente de la pesquisa.

Escaso botín. Tras el disparo, el agresor tomó un poco de dinero, un par de teléfonos celulares y huyó del lugar sin ser visto por testigo alguno. Tras él, la amiga de Penayo salió a la calle a buscar ayuda.

"Llamen a la policía", alcanzaron a escuchar los vecinos de la cuadra que gritaba la mujer. Eso fue lo único anormal que se vio ayer a la tarde en el barrio y, después, el arribo de varios móviles policiales que empezó a alterar la soleada siesta.

La víctima fue trasladada en una ambulancia del Sies al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, donde quedó internada en gravísimo estado y con un pronóstico reservado, según se informó anoche.

Los vecinos de la cuadra, en tanto, contaron que la actividad o el movimiento que se daba en el puticlub era algo que pasaba completamente desapercibido para propios y extraños. "Jamás tuvimos problemas. Es más, las mujeres del lugar siempre se mostraron con buenos modales y nos enteramos de que era un privado por ellas mismas", sostuvo una mujer de las tantas que se reunieron en la vereda de enfrente del prostíbulo tras el arribo de los patrulleros.

Todos coincidían en que no se escucharon gritos ni disparos. "Nos enteramos cuando salió la otra chica a pedir ayuda", precisó la vecina.

Si bien las fuentes de la investigación indicaron que Penayo había alquilado el inmueble a su nombre y que vivía allí, los vecinos de la cuadra indicaron que las mujeres sólo trabajan allí en horario nocturno.

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