Ataque mafioso

Balean el nuevo Centro de Justicia Penal y un edificio del barrio Martin

Uno de los sitios atacados es la sede tribunalicia donde fueron juzgados Los Monos y el otro un complejo donde vivió la jueza Usandizaga, integrante del Tribunal que condenó a la banda.

Domingo 05 de Agosto de 2018

Dos atentados a balazos ayer a la madrugada se incorporaron a la saga de intimidaciones contra a edificios relacionados con funcionarios judiciales y policiales que de alguna manera han participado de la investigación y juicio que culminaron con condenas a los principales miembros de Los Monos. El primer ataque fue a la fachada del Centro de Justicia Penal (CJP) de Mitre y Rueda, precisamente donde fue juzgada la banda y donde deberán resolverse en breve las apelaciones de dicha sentencia. Y el otro, media hora después, contra un edificio de barrio Martin donde 15 años atrás vivió una de las juezas que condenó a la familia del barrio Las Flores.

Así se totalizan ya diez ataques en los últimos 60 días en los que no hubo heridos de casualidad y cuya falta de esclarecimiento hasta el momento genera temores y preocupaciones en distintos ámbitos. Por lo trascendido hasta anoche, estas últimas dos balaceras fueron perpetradas desde motos por personas que llevaban puestos sus cascos, según las imágenes captadas por cámaras de vigilancia. En principio, en ambos hechos no habrían participado los mismos ejecutores.

"Debe haber una respuesta dura, unánime, firme. Se está poniendo en juego la institucionalidad" advirtió ayer el gobernador Miguel Lifschitz al salir de una reunión en el CJP.

"Lo que queda es temor. Intriga, dudas, mucho temor", resumió por su parte una mujer que vive con su familia en el segundo piso del edificio Ipanema de Libertad al 300, donde cinco balazos impactaron cerca de la habitación donde dormía su hija de 10 años, quien no sufrió heridas.

Reunidos

Bajo un cálido sol invernal ayer por la mañana efectivos de la policía de Santa Fe y peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) perimetraron las inmediaciones del CJP. Cerraron la circulación sobre Rueda entre Sarmiento y Mitre y se concentraron sobre siete impactos de bala calibre 9 milímetros sobre los vidrios del ala que ocupa la Defensoría Pública. Espacio en el que funcionan las oficinas del fiscal general del Ministerio Público de la Acusación (MPA) Jorge Baclini, la defensora provincial Jaquelina Balangione y el defensor regional de Rosario Gustavo Franceschetti.

No había señales de nerviosismo ni excitación. Cada cual atendía su trabajo con total normalidad. Como acostumbrados a la posibilidad de que un lugar como ese pudiera ser atacado a balazos.

Así la escena se fue poblando de funcionarios. Javier Leiva, de la Dirección de Inteligencia Criminal de la PDI; el ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro y el director provincial de Investigación Criminal de esa cartera, Darío Chávez.

"Vivo por la zona, pasé y me quedé. Pero no voy a hacer declaraciones", dijo con una sonrisa amable la ministra de la Corte María Angélica Gastaldi. Otro alto magistrado que se acercó fue Daniel Erbetta.

En tanto, caminando por la sombra de calle Rueda llegó el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia, Ricardo Silberstein. "Vamos a esperar para hacer declaraciones", dijo, también amable, antes de entrar.

Finalmente, sobre las 11 y caminando solo, llegó el gobernador. "Por el momento no voy a hablar. Vamos a esperar un poco", dijo. El mandatario santafesino ingresó en una reunión de la que participaron las fiscales Valeria Haurigot (en turno de Flagrancia) y Natalia Benvenuto (quien junto a Valeria Pedrana y David Carizza investigan estas balaceras) junto con Baclini, Pullaro y Silberstein.

Dos horas más tarde el gobernador fue el encargado de darle contexto a otro ataque a balazos contra bienes ligados a personas que intervinieron en la causa de Los Monos (ver página 40).

"No fue una ráfaga"

El Centro de Justicia Penal fue inaugurado hace poco más de un año sobre los cimientos del antiguo Hospital de Emergencias Clemente Alvarez de Mitre y Virasoro. Un punto de barrio Hospitales poco rodeado por vecinos que residan tiempo completo en el lugar.

"Como a la 1.30 me sobresaltaron los balazos. Fueron todos juntos, como de pistola, no fue una ráfaga de metra. Me asusté mucho y salí corriendo hacia Mitre. No pude ver nada, sólo escuche los disparos", explicó un hombre en situación de calle que vive en la plaza Plaza Dell'Oro.

Otra vecina que reside a unos 30 metros del CJP también recordó haber escuchado a esa misma hora las detonaciones, pero por temor prefirió no asomarse.

La versión oficial indicó que entre la 1.30 y las 1.40 dos personas en una moto entraron desde Mitre en contramano por Rueda y dispararon al menos siete veces contra el costado del tribunal. Un proyectil rebotó en una silla de la sala de espera e impactó en un vidrio sobre Sarmiento. Los tiradores siguieron su carrera hasta doblar por Sarmiento.

La escena fue captada por dos cámaras ubicadas en el centro penal y otras dos de la esquina de Sarmiento y Rueda, además de un domo. Sobre el empedrado quedaron grabados cinco círculos de vainas servidas. Sobre la vereda delante del carrito ubicado en el lugar quedó una sexta marca. "Nosotros cerramos 0.30 y estaba todo normal", dijo una trabajadora del carrito.

Según esa versión, el personal del guardia del CJP no escuchó la balacera que recién fue descubierta sobre las 3 de la mañana por la gente que hace la limpieza. "El personal no abunda y si en ese momento recorría de rutina el edificio es probable que no haya escuchado las detonaciones" explicó una fuente consultada.

Media hora después

Media hora más tarde la violencia organizada se mudó al edificio Ipanema, de 18 pisos, en Libertad al 300 en barrio Martin. "Llegué a mi casa a las 2 de la madrugada. Prendí la computadora y enseguida escuché las detonaciones. Esperé un rato y bajé. Ahí el encargado de seguridad del edificio me avisó que había llamado a la policía. Recogieron diez vainas servidas calibre 9 milímetros", explicó Felipe, morador del departamento junto a su madre.

"Lo que nos dijeron es que las cámaras tomaron tres motos con seis personas, todas con casco, que se detuvieron en el edificio de al lado (Guanabara) y dispararon contra el edificio. Aparentemente el blanco era mi departamento, que antes fue de Usandizaga", indicó el muchacho que reside en el segundo piso. El muchacho contó que su familia compró esa propiedad a la jueza Marisol Usandizaga en 2001. Cuatro impactos dieron en el techo de la cochera, ubicado en el nivel inferior a la casa de Felipe. De las seis personas en motos, una era mujer.

La peor parte del ataque la llevó el departamento del segundo piso donde reside Carina junto a su pareja y dos hijos. "Eran las 2 de la mañana cuando escuchamos las detonaciones. Nos levantamos. Miramos y como no vimos nada extraordinario nos acostamos nuevamente. Esta mañana (por ayer) la policía nos advirtió que cinco de los balazos habían pegado en la baranda y en las aberturas de la habitación de mi hija de diez años, que al momento del ataque dormía. Una de las balas quedó incrustada debajo de la persiana y otra rompió uno de los vidrios. Sabemos que todo quedó grabado", relató.

Advertencia de cartón

Minutos más tarde, mientras esperaba la llegada de la policía, un vecino encontró en cercanías del Ipanema una advertencia escrita en birome sobre cartón: "Con la mafia no se jode". Sobre la vereda del edificio Guanabara quedaron marcadas con tiza lo que por el momento son los últimos testimonios de la violencia organizada en Rosario.

Sobre las primeras medidas investigativas actuó la fiscal Haurigot quien luego giró el expediente a sus pares de Delitos Económicos y Complejos Benvenuto, Pedrana y David Carizza.

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