POLICIALES

Avioneta narco y muerte: el fatal desenlace de un operativo de Gendarmería

Cómo llegaron a las camionetas que esperaban un cargamento de droga en Cañada de Gómez, en un procedimiento en el que fallecieron dos personas

Miércoles 26 de Agosto de 2020

Seis meses atrás un productor agropecuario dejó una esquela en el “buzón de la vida” instalado en el cuartel de bomberos de Cañada de Gómez. En la denuncia indicaba que “periódicamente” podía observarse cómo en los campos aledaños a la ciudad “una avioneta arrojaba bultos en vuelo rasante”. Esa denuncia anónima, sobre narcotráfico, fue judicializada en el fuero federal de Rosario, ubicada a 65 kilómetros de Cañada. Nadie puede asegurar si la avioneta que vio el productor es la misma que el lunes a la hora de la siesta fue divisada por tres gendarmes del área de inteligencia cerca de Cañada. En su afán por ver dónde aterrizaba la aeronave los gendarmes se toparon con dos camionetas, Volkswagen Amarok y Toyota Hilux, que esperaban por una carga de droga paraguaya. Así comenzó una intensa persecución por un camino de tierra que une Cañada con Casilda. Seis kilómetros más allá, la Toyota blanca hizo una mala maniobra y volcó. El saldo fue dos hombres muertos y el restante mal herido internado en terapia del Clemente Alvarez. Uno de los muertos y el herido son rosarinos.

Todo estaba dado para que fuera un operativo exitoso, de esos que piden tapa de diario. Desde hacía varios días el Comando Superior de Gendarmería tenía información de su área de inteligencia que una avioneta ingresaría a territorio santafesino para despachar una importante carga de droga. De mínima marihuana paraguaya. De máxima la droga, la avioneta y la conexión local. Por eso desde hacía varios días atrás desplegaron varios puestos de control, con hombres vestidos de civil y autos sin plotear, que monitoreaban los campos linderos a la autopista Rosario-Córdoba desde jurisdicción de San Lorenzo hasta el límite con provincia vecina. Y cómo apoyo la superioridad de Gendarmería dispuso que como apoyo estuviera helicóptero esperando en provincia de Entre Ríos. Todo bajo la tutela del juez federal Carlos Vera Barros.

Falla inesperada

Pero algo falló y socavó el festejo. El lunes alrededor de las 13 los tres gendarmes que estaban apostados en inmediaciones del kilómetros 365 de autopista, a la altura del ingreso a la ciudad de Cañada de Gómez vieron la avioneta. Dieron el alerta y comenzaron a buscar por los caminos rurales que se ramifican en jurisdicción de Cañada donde la aeronave tiraría su carga en vuelo rasante. Y en eso estaban en la Berlingo cuando en un camino de tierra vieron estacionadas a la par una Amarok y una Hilux. Tres hombres por vehículo. Cuando los conductores vieron la polvareda en el horizonte pusieron las camionetas a todo lo que podían dar por el camino de tierra conocido como de Simonit que une Cañada con Casilda. Y la Berlingo por detrás.

>>Leer más: Dos muertos y un herido en una entrega narco frustrada

“Ese es un camino bastante usado por los lugareños. En las últimas semanas se le hizo un mantenimiento con una máquina niveladora. La máquina al nivelar dejó montículo de tierra en el medio de la calzada. Y se ve que estos muchachos (los de la Hilux) iban «chupados» (a poca distancia) con la Amarok para fugar más rápido. Y se ve que el conductor de la Hilux enceguecido por polvillo hizo una mala maniobra, mordió el montículo de tierra en el medio del camino y volcó”, explicó una fuente de la investigación provincial en manos de la fiscal de Cañada de Gómez Gabriela Lezcano.

Extraoficialmente pudo saberse, que quien manejaba la Hilux era Javier Maximiliano M., de 30 años, domiciliado en barrio La Lagunita, zona sudoeste. Cuando los gendarmes llegaron lo encontraron mal herido. Y a unos diez metros de la camioneta estaban en un zanjón los cuerpos de Mauricio Santos, de 37 años y oriundo de San José de La Esquina, y Guillermo José Díaz, rosarino de 56. Este último sería el único del trío que tiene causas abiertas por infracción a la ley de drogas en los juzgados de Vera Barros y Marcelo Bailaque. ¿Qué fue la avioneta?¿Alcanzó a arrojar el cargamento?¿La tripulación de la Amarok pudo rescatar la mercancía? Las respuestas a esas preguntas quedaron en manos de los investigadores federales.

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Pistas y avionetas

Desde hace más de 20 años en los diarios santafesinos se contaron historias sobre avionetas con contrabando o drogas que aterrizaban en pistas clandestinas, que pueden ser caminos rurales o extensiones de campo de entre 500 o 600 metros en los que pilotos avezados pueden aterrizar una pequeña aeronave. Aunque esta sea ya casi una modalidad en desuso ya que en un cambio de hábito los pilotos arrojan los bultos con la droga en vuelo rasante en campos de difícil acceso donde la carga pueda ser recuperada por camionetas 4x4. Claramente hoy las pistas clandestinas o los vuelos narcos no nutren la agenda mediática como por ejemplo estuvieron entre los años 2001 y 2006.

La última avioneta que se detectó en suelo santafesino fue la Piper Modelo Cherokee _matrícula ZP-X060_ color rojo y blanco que se estrelló en la zona rural de Naré (en el departamento San Justo) el pasado 22 de febrero luego de arrojar un cargamento de 200 kilos de marihuana. Por ese caso el juez federal Nº 2 de Santa Fe Francisco Miño procesó al paraguayo (nacionalizado argentino) Juan Adrián Fleitas González y al ex policía Carlos Alberto “Pipi” Maldonado. La avioneta cayó por una alerta de la DEA a la Agencia de Investigación Criminal (AIC) respecto de un vuelo clandestino desde el Paraguay.

>>Leer más: Investigan el hallazgo de avioneta en San Justo

“Hubo un cambio en la modalidad de transporte de la droga en el último tiempo. La avioneta difícilmente aterriza para descargar. Un piloto narco estándar puede aterrizar una aeronave en 400 0 500 metros de tierra sin grandes ondulaciones pero ahora arrojan los bultos con la mercancía sobre un campo sembrado y después los contactos en tierra la recogen”, explicó una fuente consultada.

“Si bien es cierto que esta avioneta había volado bastante en territorio argentino y santafesino, pesando en autonomía de vuelo, los narcos acondicionaron sus avionetas para que no tengan tengan que aterrizar para abastecerse de combustible. En la avioneta que se estrelló en San Justo pudimos ver que tenía varios bidones con combustible al costado del piloto y un motorcito eléctrico que accionaba una bomba que abastecía en vuelo a la aeronave. Los pilotos vuelan en bombas de tiempo con alas. Son verdaderos kamikazes”, agregó otra fuente consultada.

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