Apuntan a un convicto de Coronda por el crimen y violación de la nena
Uno de los dos detenidos por el homicidio de Tatiana Agüero, la nena de 8 años cuyo cuerpo apareció
semidesnudo el domingo a la tarde entre los matorrales del Bosque de los Constituyentes, aparece
complicado por la evidencia colectada en la causa. Se trata de un convicto prófugo de la cárcel de
Coronda, de 25 años, que es vecino de la menor...
14 de octubre 2008 · 01:00hs
Uno de los dos detenidos por el homicidio de Tatiana Agüero, la nena de 8 años
cuyo cuerpo apareció semidesnudo el domingo a la tarde entre los matorrales del Bosque de los
Constituyentes, aparece complicado por la evidencia colectada en la causa. Se trata de un convicto
prófugo de la cárcel de Coronda, de 25 años, que es vecino de la menor. Tiene doce antecedentes
penales por delitos contra la propiedad pero no ilícitos de índole sexual.
El otro hombre, de 32 años, fue hasta unos meses pareja de
la madre de la nena. Los elementos colectados comprometen en particular a uno de los detenidos.
Tatiana murió estrangulada con su pantaloncito. Fue blanco de abuso sexual.
Detenidos. La otra detención se produjo en una humilde vivienda de Cullen sin
número, a metros de Sorrento. De ahí se llevaron a Juan Yael T., alias Pipa, de 32 años. El hombre
fue hasta hace seis meses padrastro de la piba asesinada. Como una familia vivió con Norma y sus
cuatro hijos en una casa de Nuevo Alberdi.
El cuerpo de Tatiana fue hallado el domingo a las 3 de la
tarde, a más de dos kilómetros de su casa. Desnudo de la cintura hacia abajo, sobre el costado
izquierdo. La habían estrangulado con una calza blanca, que la menor tenía puesta el sábado. Tenía
un doble nudo hacia atrás. Según confiaron fuentes allegadas a la investigación el cuerpo
presentaba varios golpes, pero eran leves. "Del cuerpo de la nena se extrajeron muestras orgánicas.
Se realizaron hisopados en la boca y la zona genital para un futuro ADN. Las muestras son buenas y
van a ser muy útiles para coteja con los detenidos", se indicó. La muerte de la niña fue
establecida entre las 21 y las 22 horas del sábado. El día en que desapareció de su casa. Para los
pesquisas, el crimen ocurrió en el predio de 160 hectáreas, que se levanta en el extremo noroeste
de la ciudad.
Hasta el sábado pasado Tatiana vivía en lo que fue hasta
hace un año el vestuario del club San José de Fisherton. Del club sólo queda la cancha de siete
jugadores, rodeada de precarias viviendas. El resto fue usurpado por personas de miserable
condición social, algunas de las cuales viven al margen de la ley. Uno de ellos fue Tato quien
llegó con su pareja y su hija de cuatro años. Su rancho está ubicado a dos casas de la vivienda de
Tatiana.
Tato y Tatiana. "Como a las 7 de la tarde no se la vio más a Tatiana. Y tampoco a
Tato. A eso de las 22 fui hasta su casa para invitarlo a tomar una cerveza y comer un asado. Me
atendió la mujer. Me dijo que se estaba bañando. Y enseguida salió él, envuelto en un toallón. Le
dije: «Che, te vas gastar. Si ya te habías bañado cuando llegamos de trabajar»", contó el muchacho.
"A la nena no la vimos más", recordó.
Los vecinos de Tato y Tatiana contaron que la policía
allanó la casa el domingo por la tarde. Se llevaron un balde con agua con ropa ensangrentada. Y
hasta describieron las prendas: "Un bermudas claro, un calzoncillos y unas zapatillas. También
había un anillito de la nena", contó una vecina. Cuando se fue la policía los vecinos tomaron la
casa, sacaron muebles y la incendiaron. Luego, ya sobre la medianoche, una mujer usurpó la casa. A
la mañana ya se había ido.
De un rancho de chapas ubicado sobre calle Magallanes entre Casilda y
la vía del Nuevo Central Argentino, efectivos de la Brigada de Homicidios se llevaron detenido a
José Orlando S., Tato, de 25 años. Su apodo fue oído en la escena del crimen, apuntado por los
vecinos como el agresor de Tatiana. Cumplía una condena de cinco años y medio por robo calificado
en Coronda. En julio pasado salió con libertad asistida y no regresó. Por eso tenía un pedido de
captura del Juzgado de Ejecución Penal. "El sábado volvimos en bicicleta con Tato de hacer unas
changas. Eran como las 2 de la tarde. Tomamos un porrón y él se fumó dos o tres porros. Se baño y
siguió tomando", explicó un vecino que se identificó como Chaqueño, quien dijo ser tío de la menor.