Policiales

Apelaron el procesamiento dictado por un crimen con tinte mafioso

Lo hicieron los abogados del comerciante Jorge Castelli, acusado de entregar la muerte de su ex socio Carlos "Enano" Fajardo.

Lunes 10 de Junio de 2013

La del 26 de diciembre de 2011 no fue una noche más para la policía de Carcarañá, localidad ubicada a 46 kilómetros al oeste de Rosario. A las 23.20 de ese día efectivos de la Unidad Regional XVII abrieron el baúl de un Ford Fiesta Max estacionado sobre calle Mendoza, a unos 20 metros de la ruta 9, y encontraron el cadáver de Carlos Ariel Enano Fajardo, un hombre de 36 años que vivía con su pareja y su pequeño hijo en el pueblo de Andino y que era sindicado como un pesado entre los vendedores de droga de la región. Estaba maniatado con precintos plásticos, con rastros de torturas y con dos balazos en la cabeza. Seis meses más tarde Jorge Eduardo Castelli, de 36 años y socio de Fajardo, fue detenido por orden de la jueza de Instrucción de Cañada de Gómez, Delia María Peleari, quien lo procesó por homicidio calificado en grado de participe necesario.

Ante esa resolución los defensores de Castelli, María Julia Fantin y Germán Mahieu, pidieron a la Cámara de Apelaciones la nulidad de la indagatoria, el procedimiento y el procesamiento de su cliente. La expresión de agravio, un escrito de 36 carillas que desmenuza los siete cuerpos del expediente, recayó en la Sala IV y los camaristas Rubén Jukic, Daniel Acosta y Otto Crippa García serán los encargados de resolver el reclamo.

Sin datos certeros. Uno de los planteos principales de la defensa es que el único dato comprobable en el asesinato de Fajardo es el hallazgo del cuerpo con dos balazos en la cabeza adentro del baúl del auto abierto a las 23.20 del 26 de diciembre de 2011. En ese sentido, dicen, se desconoce a qué hora y en qué lugar fue ejecutada la víctima. "Ni la médica de policía que vio el cuerpo al levantar el cadáver del baúl ni el forense que realizó la autopsia dejan constancia de la hora probable de muerte. Este último dice en su informe: «Coincidimos con la hora del deceso que fuera enunciada en el sumario prevencional». Y la hora no está colocada en ningún lugar", explicó Germán Mahieu.

Además, los defensores cargaron contra el entrecruzamiento de números telefónicos realizados por la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) por orden de la jueza Peleari. En la causa hay cruces de llamadas entre números de teléfonos pero no existen desgrabaciones de escuchas. Es decir, se sabe que a determinada hora de un número de celular hubo un llamado a otro, pero nada más. "La hipótesis de la investigación es que Castelli usaba dos líneas y que de una de esas líneas se habría comunicado a la supuesta hora del deceso (inferida por la jueza) con una tercera persona, Francisco M., apuntada como sospechosa de ser la asesina. Luego del crimen este hombre salió del país y se desconce su paradero. Pero no está probado que el número del que supuestamente llamó Castelli sea de él. La jueza infiere que ese número es de su celular por testimonios de terceras personas", explicó Mahieu.

"Uno de esos testimonios es de quien le vendió el aparato y la línea a Castelli. Pero el hombre en su indagatoria dijo que no recuerda el número que vendió. El número que se le atribuye a Castelli tiene prefijo de Santa Fe, es decir 0342, y en la declaración el vendedor asegura que sólo vende equipos con prefijo de Cañada de Gómez, 03471", explicó el abogado. En la misma resolución en la que fue procesado Castelli se dictó la falta de mérito para el vendedor del teléfono, acusado de haber participado del crimen.

Maniatado. Los vecinos del barrio Molinero de Carcarañá que observaron la presencia del auto en el cual se encontró el cadáver de Fajardo dieron cuenta a la policía que lo habían dejado estacionado entre las 6.30 y las 7 de la mañana del día del hallazgo. Los pesquisas que llegaron al lugar percibieron el olor agrio de la muerte y al abrir el baúl se toparon con el cadáver en posición fetal. El informe forense indicó que le habían "sacado los dientes" y que "el crimen lo encontró en total estado de indefensión debido a que se hallaba con los miembros maniatados por precintos plásticos negros". Además, se comprobó que el matador apoyó el arma sobre la cabeza de la víctima y que el cadáver había sido arrastrado.

La investigación quedó a cargo de la jueza Peleari y el fiscal Angel Granato, ambos de Cañada de Gómez, para quienes Jorge Castelli (una especie de testaferro de Fajardo) fue la persona que lo entregó a sus matadores. Pero los defensores del acusado dicen que al no estar definida la hora del asesinato ni los números de celulares con los que se comunicaba Castelli con Fajardo y desde qué lugares se realizaron las comunicaciones, no se puede realizar una estrategia de defensa. "De qué lo defendemos a Castelli si la acusación no está clara y está basada en un genérico", se preguntó Mahieu. Y agregó: "No existe prueba directa que vincule a Castelli con el homicidio".

En ese sentido, afirman que no hay en el expediente un testimonio que diga que se vio a Castelli entregar a Fajardo a un tercero para que lo matara. Y dicen que hay "valoraciones erróneas, fraccionadas y segmentarias" para llegar al procesamiento. Y dejan planteadas una serie de preguntas que los camaristas deberán resolver: "¿Dónde estaba Castelli al tiempo de ocurrir el tenebroso episodio investigado?; ¿Qué teléfonos utilizaba el mismo?; ¿Qué números utilizaba Fajardo?; ¿Dónde estaba Francisco M. (el supuesto asesino) y qué teléfonos utilizaba?. Y sobre Fajardo ¿Quién o quiénes lo asesinaron?; ¿Dónde lo asesinaron?; ¿A qué hora lo mataron?; ¿Cómo pudo entregar Castelli a Fajardo, si se desconoce a quiénes lo entregó, cuándo y dónde?

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