El jefe de un sector de la barra brava de Newell’s Roberto Pimpi Camino y
dos de sus hermanos cuentan con pedido de captura judicial como los líderes de los disturbios
provocados el lunes en la sede del club. La búsqueda de los implicados como "autores intelectuales"
de la violenta irrupción a tiros y pedradas comenzó al atardecer con un allanamiento negativo en la
casa de Pimpi, en el Fonavi de Alice y Lamadrid. Hasta anoche seguían prófugos.
En tanto, de las 21 personas detenidas por los desmanes en el club del parque
Independencia sólo recuperaron la libertad los dos choferes de los colectivos en los que llegó el
tumulto y los dos menores de edad arrestados. Los restantes seguían presos tras declarar ante la
policía, a la espera de ser indagados hoy en sede judicial.
Los 17 adultos acusados de los desmanes fueron imputados de un grave delito:
intimidación pública agravada, una figura con penas de hasta 10 años de prisión que se aplica a
quienes provocan desorden, tumultos o amenazas "para infundir un temor público". La conducta que
les reprochan se considera agravada por el uso de armas de fuego y la participación de menores de
edad en el incidente.
Reacción directiva.Mientras la investigación a cargo de la jueza Alejandra
Rodenas se centró ayer en la figura de Camino —cuyo espacio de poder quedó restringido tras
la derrota electoral de Eduardo López en diciembre— desde la actual comisión directiva
responsabilizaron al ex titular del club. "Es Eduardo López el que tiene que sacar del medio a la
barra", sentó posición el actual vice Eduardo Bermúdez (ver aparte).
En ese marco, la comisión manifestó a través de un comunicado su decisión de
expulsar a los socios que sean hallados responsables de los disturbios y de aplicar el derecho de
admisión a los no afiliados. El club "seguirá en la firme postura de no negociar con grupo violento
alguno", plantearon los directivos. El secretario Pablo Morosano explicó a este diario que se les
prohibirá tanto el ingreso a la cancha como a las instalaciones del club cuando no se disputen
partidos de fútbol.
Esa determinación contó con el visto bueno de los funcionarios del área de
Seguridad de la provincia. A través de sus voceros, el ministro Daniel Cuenca consideró "pertinente
que se le prohíba el ingreso a quien atente contra el normal desarrollo de un espectáculo
público".
Tres en la mira. El rastreo policial del barrabrava Roberto Cristian Camino, de
36 años, comenzó anoche en la torre de Lamadrid 98 bis, en su departamento del primer piso. Unos 50
efectivos del Grupo de Infantería de Respuesta Inmediata (Giri) realizaron el allanamiento. No
hallaron a ninguno de los Camino buscados pero arrestaron preventivamente a otro hermano que no
integra la lista de prófugos, Fidel, en averiguación de captura. Según la policía, intentó escapar
al advertir el despliegue de efectivos en la cuadra.
Los hermanos de Pimpi que cuentan con pedido judicial de captura son Juan Ramón
y Alberto Cristóbal, de 41 años, a quien le dicen Tato. Según fuentes policiales, están señalados
con pruebas firmes como los líderes de la turba que el lunes a las 15.30 irrumpió en el club. Uno
de esos elementos es el testimonio de la empleada policial que custodiaba la administración, a
quien los agresores le sustrajeron el arma pero la suboficial logró recuperarla.
La uniformada brindó un testimonio detallado que sitúa a los hermanos Camino
comandando el tumulto. A eso se suman las declaraciones de testigos civiles en la División
Judiciales de Jefatura, al mando del comisario José Luis Juárez. Con esos elementos, Rodenas ordenó
la captura de los hermanos Camino y allanamientos.
"El principal interés es la detención de estas tres personas individualizadas
como líderes de la barra, en oposición a la actual conducción", dijo un vocero de la fuerza. Según
la reconstrucción policial del hecho, unas cincuenta personas arribaron en dos colectivos e
irrumpieron con violencia en el club, donde había unas 300 personas.
El grupo se dividió en dos: un sector quedó al mando de Tato Camino en el
camping y el otro siguió a las órdenes de Pimpi y Juan Ramón hasta la administración. Allí tuvieron
el incidente con la suboficial, destrozaron escritorios y robaron tres libros. Luego, a los tiros,
ocasionaron el desbande de socios hasta que la policía rodeó el lugar y apresó a los
sospechosos.
"Ellos tres eran los que daban las órdenes y llevaban armas de puño", puntualizó
un investigador. Un arma de fuego fue secuestrada por la policía junto a 26 palos y 10 armas
punzantes. Con respecto a los 17 que seguían detenidos, las fuentes indicaron que "se va a estudiar
cada caso" para decidir si siguen presos. Quienes tengan antecedentes, señalaron, encontrarán más
obstáculos para obtener la excarcelación.
Choferes, afuera. Los dos choferes prestaron declaración policial pero no se les
reprochó delito. Dijeron haber sido contratados por Juan Ramón Camino, "quien siempre lo hace
cuando lleva a la barra a los encuentros de fútbol", pero plantearon desconocer el destino y el
motivo del traslado. Los vehículos fueron peritados y los choferes deberán presentar documentación
en regla.
Según fuentes policiales, los hermanos señalados como impulsores del desbande
cuentan con antecedentes penales "típicos de la actividad de un barrabrava", como amenazas, abusos
de arma y resistencia a la autoridad.