En el octavo piso del emblemático edificio del Ministerio de Salud (que comparte con Desarrollo Social), y justo a la altura donde la gigantografía con la cara de Eva Perón se ilumina cada noche sobre la Avenida 9 de Julio, ahora comenzó a respirar la "Sala de Situación", el corazón de la emergencia del sistema sanitario nacional que se prepara para una guerra de difícil pronóstico. Se trata de una sala rectangular, de no más de 80 metros cuadrados, donde un panel gigante informa online el avance del coronavirus, en el mundo y también en el territorio nacional. Una decena de personas trabajan en la sala, por turnos, las 24 horas.
La Sala expresa el punto central del organigrama que armó el gobierno y que denominó Comité Ejecutivo Sanitario Nacional. Bajo el mando de Ginés, y del propio presidente de la nación. Todo el sistema sanitario, estatal en todas sus formas y privado, orbitará alrededor de las decisiones y las acciones que allí se vayan tomando.
"Necesitamos crear un equipo que genere máxima confianza, con la mejor información. Si conseguimos certidumbre se fortalece la autoridad, y una voz puede orientar", explicó a La Capital Alejandro Costa, Subsecretario de Estrategias Sanitarias del ministerio de Salud. Desde esa sala salen los partes diarios con los infectados y fallecidos de la Argentina y del mundo. "La comunidad necesita información de calidad, y bien valorada, y que sepa qué hacer en cada caso de manera solidaria. Se debe proteger al infectado y tomar los recaudos con su entorno", agregó.
Entre las muchas calamidades que puede traer una pandemia, en el ministerio que conduce Ginés quieren evitar que la sociedad y los medios se entretengan con los casos particulares, "no señalar ni estigmatizar al enfermo, acompañar y tomar los recaudos", aportó el doctor Costa.
"Si nos concentramos sobre los casos, en el conteo permanente, si incluso vamos con un Google maps sobre la casa del infectado para señalarlo, lo que estamos haciendo es dispersarnos. Y necesitamos concentrar esfuerzos", abundó.
Hoy la Sala cuenta con un mapa de casos de afectados por el virus con geolocalización, municipio por municipio. Junto al Comité Ejecutivo Sanitario Nacional articula el Comité Ejecutivo Federal donde dominan los ministros del área de cada provincia argentina. Y donde también tributan las ciudades grandes con oferta de salud propia.
También allí, en el octavo piso del edificio donde luce la cara de Eva Perón, tienen su lugar clave el Pami, la Superintendencia de Servicios de Salud, que reportan las clínicas y sanatorios, obras sociales y prepagos, y la industria farmacéutica y de equipamiento, que hoy escasea en el mundo.
Por lo demás, el comité que dirige Ginés González García cuenta con distintas áreas trabajando en la crisis coronavirus, emergencia, estadística, salud mental, recursos físicos, sistemas de información, administración, el Anmat y el Instituto Malbrán, entre otras.
El diagnóstico, un tema central, opero en tres niveles: vigilancia de frontera, epidemiológica y de laboratorio. El comité se encarga de los protocolos de trabajo, los insumos y el entrenamiento profesional. Se propende a que la lógica diagnóstica sea la misma en todo el territorio, y es necesario que el sistema privado trabaje junto con el público; la pandemia no distingue entre límites jurisdiccionales.
Por estas horas, el Comité se encuentra relevando la cantidad y calidad de camas para los distintos niveles de internación con que cuenta el país. Tanto de gestión pública como privada, obras sociales y prepagas. También se agregaron a esa coordinación las empresas de emergencias de todo el país; 1200 ambulancias y 900 respiradores.
Desde ayer, los distintos efectores deberán informar online la cantidad de camas de internación y de respirados con que cuentan, disponibles y en uso. "Con los ministerios provinciales, y el Pami vamos a estar detrás para que nos informen", aseguró Alejandro Costa a este diario.
También el sistema de medicina privada, en todas sus variantes, deberá informar cuáles son los centros asistenciales disponibles y los niveles de complejidad de cada uno de ellos. En el mismo sentido, con la descentralización de los test, que empiezan a procesar distintas provincias y también laboratorios privados homologados, será obligatorio para los nuevos centros (que descongestionan al Malbrán) informar los casos positivos y también los casos negativos.
Si un paciente del sistema privado no cuenta con una cama privada y tiene lugar en el sistema público será internado allí. Y viceversa, si alguien sin cobertura privada encuentra primero una cama en el sistema privado será atendido en el sistema privado. Las pandemias se enfrentan entre todos, y con solidaridad, destacan en el Ministerio de Salud.
La atención medica pública predominante en la Argentina es provincial. Claramente cada sistema buscará darle cobertura a su beneficiario directo, "pero eso se va a agotar en determinado momento. Y ahí se buscará lugar en el otro sistema", advirtió Costa.
"El pase de un sistema al otro no es sólo porque ‘me quedé sin camas', también necesitamos una interrelación tal que ocupemos las plazas de manera equitativa, los pacientes irán de la clínica al hospital, y del hospital a la clínica según los momentos y la disponibilidad. Los pacientes graves deben estar en el lugar adecuados, y los más leves en el sitio para los leves", explicaron ayer en la visita exclusiva de La Capital a la Sala de Situación, en Buenos Aires.
Otro elemento determinante: la información de los laboratorios privados sobre los casos positivos o sospechosos, a la autoridad sanitaria, será obligatoria. Una antigua norma así lo establece para una cantidad de enfermedades, y a esa lista se agregó el coronavirus.
Las autoridades sanitarias confirmaron a este diario que, a nivel nacional, la oferta privada de laboratorios para virus respiratorios es pequeña. Y no se compara con la experiencia y el desarrollo de la oferta pública a nivel nacional.
Finalmente, será imprescindible que todos los centros de salud -desde consultorios hasta internación de distinta complejidad- tengan un método de trabajo sencillo: deberán establecer dos corredores de acceso, uno para un posible coronavirus determinado por cuatro síntomas básicos, fiebre, tos, dolor de garganta y dificultad para respirar; y otro corredor para las afecciones que no sean respiratorias.