La altura del río Paraná registró hoy un nuevo récord en los últimos 50 años al marcar apenas 8 centímetros en el hidrómetro de Vías Navagables ubicado en la Terminal Puerto Rosario (TPR). Pese a la apertura de las compuertas de la represa Itaipú, el caudal bajó 20 centímetros respecto al guarismo registrado ayer, lo cual perjudica aún más a la captación de agua para consumo y la actividad portuaria del Cordón industrial.
Sin dudas que la bajante del Paraná es otro de los factores que preocupan en la región, junto al flagelo endémico del dengue y la pandemia global de coronavirus.
De acuerdo al último parte difundido por vías Navegables, a través de la delegación Rosario de Prefectura, la altura del río marcó esta mañana 0,08 metro, con pocas chances de elevar su caudal de manera considerable. Las previsiones para las próximas semanas hablan de alturas mínimas en torno a los 15 centímetros y máximas de 50, pero no mucho más.
Estas previsiones ponen de manifiesto la crisis hídrica que atraviesa toda la región litoral a raíz de la profunda sequía que atraviesa y marca un nuevo récord dentro de las bajantes históricas del Paraná, puesto que la medición más baja se había registrado en octubre de 1987, cuando el caudal descendió a 0,87 metro.
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"En lo que resta de mayo y primera semana de junio se irá notando un leve ascenso, sin retornar a los niveles registrados antes del 10 de abril", precisó el informa del Instituto Nacional del Agua (INA), en el marco de la apertura de la represa brasileño-paraguaya de Itaipú, que desde el lunes y durante el transcurso de las próximas dos semanas acordó una erogación de entre 6.000 y 8.500 m3 por segundo.
La sequía en la cuenca del Plata sigue haciendo estragos en todo el ecosistema del Paraná e incluso perjudica la actividad de la planta potabilizadora de Aguas Santafesinas, que viene trabajando al límite desde hace tiempo a la hora de captar agua del río.
De hecho, ese inconveniente tuvo como correlato la semana pasada con la disminución de la presión de agua de red domiciliaria, a raíz de la ruptura de una de las ocho bombas principales de la empresa prestadora del servicio.
Pese a que el problema fue solucionado a la brevedad, desde la empresa aseguraron que las máquinas "están trabajando al límite" como consecuencia de la escasa cantidad de agua (metros cúbicos por segundo) que pueden captar del Paraná.
Como si eso fuera poco, el bajo nivel del río disminuyó considerablemente la comercialización de granos y oleaginosas de las empresas agroexportadoras que operan en Argentina, como Bunge y Cargill, ya que el calado actual del Paraná hace que los buques tipo Panamax carguen alrededor de 10 mil toneladas menos que lo que generalmente transportan (entre 50 mil y 55 mil toneladas).
Esto hace que en el sector agroexportador se pierdan ingresos de 244 millones de dólares en los primeros cuatro meses de este año.
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