El colectivo “Dos orillas” que nuclea a organizacines ambientalistas de Santa Fe y Entre Ríos exigieron a los gobernadores de ambas provincias, Omar Perotti y Gustavo Bordet, “acciones inmediatas y mancomunadas” para poner a salvo no sólo los bienes naturales que del río Paraná ante la extraordinaria e histórica bajante, sino además para salvaguardar “a los habitantes que viven y desarrollan sus economías en las regiones afectadas”.
El pedido a los mandatarios se elevó a través de una nota que fue firmada por una decena de entidades santafesinas, entrerrianas y correntinas, entre las que se cuentan las rosarinas Taller Ecologista y El Paraná No se Toca, las santafesinas Foro por la Salud y la Coordinadora de Organizaciones no Gubernamentales de la Costa, además de Cultura Ambiental y la Asamblea Ciudadana de Paraná, entre muchas otras.
La misiva no sólo destaca la importancia mundial de la Cuenca del Paraná “no sólo por su extensión geográfica sino también por el caudal de sus ríos Paraná y Uruguay que confluyen en el Río de La Plata”, sino además por albergar “uno de los sistemas de humedales fluviales más extensos del mundo”.
Es en ese marco que reclaman tanto a Perotti como a Bodet “acciones mancomunadas que impliquen protección de los ecosistemas que hoy se ven amenazados y afectados, no sólo en Santa Fe y Entre Ríos, sino incluso también en Corrientes que aparecen representadas a través de organizaciones de vecinos que rubrican el pedido.
“Es fundamental el control de ciertas actividades antrópicas tanto productivas como industriales para que la situación de especies y áreas naturales no resulte más grave”, subrayaron las entidades.
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Allí, además de remarcar lo extraordinario y prolongado del fenómeno, les recalcan a los gobernadores su “responsabilidad” sobre os recursos naturales originarios de las provincias tal como lo establece la Constitucional Nacional, y les recuerdan que son los garantes del goce de derechos al ambiente sano y a la salud de la población “a través de sus políticas públicas que salvaguarden los bienes naturales y las comunidades y habitantes que viven y desarrollan sus economías a partir de ellos; al igual que su salud y su bienestar”.
Entre los reclamos apuntan a convocar de manera urgente a especialistas para evaluar el estado de las poblaciones ícticas, además de disponer una veda pesquera interprovincial, además de realizar controles estrictos a las industrias frigoríficas pesquera y otorgar un subsidio que asegure el sostenimiento de los pescadores y sus familias por el período de la veda.
A eso suman el pedido de controles de caza y tráfico de fauna silvestre de especies autóctonas que hayan debido migrar hacia otras zonas por falta de hábitat, alimento y agua, así como de las actividades que vuelquen sus efluentes en arroyos y lagunas y en el río Paraná, determinando sanciones a las mismas.