Puede mostrar fotos de los lugares más exclusivos del mundo. Publicar en las redes sociales imágenes con fondos soñados para el grueso de los mortales. Pero Ezequiel Lavezzi tiene un gran sentido de pertenencia por Villa Gobernador Gálvez. No por el actual gesto que salió hoy (ver aparte) a la luz como consecuencia de que Ovación tuvo acceso exclusivo a la información. Sino porque siempre tiene presente al barrio, la ciudad y no le suelta jamás la mano a los amigos. De pibe acunó que la amistad se nutre día a día con acciones nobles y es la humildad más pura que los sentimientos pueden tener. Desde que saltó al profesionalismo colabora con los más necesitados. No esperó romperla en Italia, Francia o China para ayudar. Menos especuló cuando jugaba en la selección. Lo que realmente le interesa es aportar en beneficio de los que menos tienen. No buscaba fama cuando jugaba, menos en la actualidad. Pocho es de corazón bonachón. Claro, hay que conocerlo para describirlo por dentro. Y no es fácil desde el periodismo llegar a conocerlo en su verdadera esencia.





























