El jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, estornuda en la mano mientras el ministro de salud de esa ciudad explicaba cómo hacerlo en el pliegue del codo. Y lo que venía en clave sanitaria de emergencia se transforma en “blooper” y se viraliza sin parar.
“El humor tiene una reacción tan rápida y violenta como este virus, es la forma de soportar, el anticuerpo de nuestra psiquis y nuestra sociedad”, explica el guionista y escritor Pedro Saborido en diálogo con La Capital.
El hombre que forma un binomio irónico e ingenioso con Diego Capusotto desde hace casi quince años en la televisión también está aislado con su mujer, Marlene, y sus dos hijos, Dante, de 22 años, y Sofía, de 19, como cualquier hijo de vecino en todo el planeta.
Dice que no se aburre, pero está “caótico” y no se queja porque al estar con la familia y en su casa se siente un “agradecido”. Desde ese hábitat y mientras lava los platos, explica por qué aún en las crisis y peores tragedias surge la reacción humorística. Como la de estos días en que circularon miles de memes y videos chistosos en alusión a la pandemia.
Saborido, autor de dos libros desquiciados como “Una historia del fútbol” y “Una historia del peronismo”, se refiere al humor en emergencia sanitaria en un mano a mano por wathsapp, interrumpido varias veces porque tuvo que bajar hacer las compras al súper o atender una reunión por zoom (videollamada) en una instancia que califica de “rara” y se reconoce “torpe”.
- ¿Cómo surge con tanta espontaneidad el humor en medio de cosas tan serias o incluso en la tragedia?
- Hay urgencia por amortiguar el dolor, el humor puede servir para escapar, aguantar, hacer catarsis. Es un analgésico que no soluciona el problema, acompaña, calma, da respiro, hace tomar distancia. Creo que el humor tiene una reacción tan rápida y violenta como este virus, es la forma de soportar, el anticuerpo de nuestra psiquis y nuestra sociedad.
- Hablás de lo humorístico con conceptos de salud dolor, catarsis, analgésico, anticuerpo cuestiones que se pusieron en juego estos días en memes y videos, algunos políticos, otros cándidos. ¿Cómo ves el humor que se construyó?
- Siempre alguien podrá elaborar chistes, algunos con más profundidad o más simples sólo ligados al juego de palabras. Hay humor para cada uno y en una cantidad que incluso te puede molestar. Lo de Larreta al principio me pareció un blooper y ataque, funcionó por la importancia política del personaje. Me pareció algo inocente la escena pero justo le sucedió al jefe de gobierno. Ahí lo cómico jugó su costado de desgaste y hasta pedagógico, alqo así como ’que no te pase lo que a este tipo’. Y hubo de todo, cosas divertidas y no tanto, no creo eso de que el humor siempre es inteligente.
- ¿A cual te referís como no inteligente?
- Al bullyng por ejemplo, eso de inteligente no tiene nada, es humor terrorista donde se castiga a alguien y se lo ridiculiza. Creo que uno se ríe por muchas cosas y en este caso por la impotencia que provoca toda esta situación. El humor sale de cualquier cosa que no se puede solucionar, que no se puede cambiar. Donde hay solución no hay humor. El humor es descolocado. Pero acá se juega el miedo a la muerte, la necesidad de tomar ese objeto que viene implacable, la gravedad esta clara y el humor surge para soportarla.
- ¿Hablar del peronismo con humor es tomar una posición incluso defensiva frente a quienes lo critican?
- No sé si es una estrategia, quizá sea un recurso agresivo pero a la vez dulce y elegante de decir. La coartada precisamente es un chiste y frente al chiste nunca queda bien enojarse por este tema que decía antes de que el humor es un supuesto síntoma de inteligencia. Quien se ofende frente al humor muchas veces queda pagando, más allá de que tenga razón. Pero con la coartada del humor se pueden decir estupideces o agredir al pedo, se valora el daño, lo corrosivo, filoso, vitriólico, ácido, Y el humor no tiene por qué ser así, pero puede ser una primera oportunidad elegante de deshacer una crítica o contestar a una agresión sin pasar a la discusión intensa o precisamente sin humor.
- ¿Qué diferencia al humor de derechas del humor del campo popular?
- Para mí el campo popular, quienes cuestionan al capitalismo como el peronismo aún sabiendo que tiene un costado que no es muy crítico o la misma izquierda tienen un despliegue cultural y hasta pop. La derecha tiene el resto de la cultura. La cultura oficial, la establecida es la que hace aparecer al resto como contracultura. Todo pertenece a la derecha; los shoppings, la cultura establecida, la forma de distribución de esa cultura que formatea bajo el sentido común una idea de familia, de trabajo, de estudio o lo exitoso, entre otras cosas. Un chiste de derecha o neoliberal puede naturalizar el racismo o ser despectivo pero intento hablar de otra cosa, de eso establecido que se come a la contracultura y deja aparecer la tensión. La tensión es la remera del Che. ¿Es de derecha porque es una mercancía o es algo simbólico que sobrevive al consumo? Esto lo veo claro en el rock, la contracultura que supuestamente se revela y la absorción que hace de él industria cultural. No creo que la industria se coma al mensaje, pero sí dialogan en continua tensión.
- ¿Cómo estás viviendo al asilamiento, te aburrís?
No, no me aburro. Tengo que estar adentro y lo hago, no salgo y no entro en los chistes de aislamiento que tal vez a muchos le vengan bien. Estoy muy caótico con el descanso, los horarios, las comidas y el poco trabajo que tengo. Pero trato de ayudar mucho a mis hijos y en casa. Me equilibra el agradecimiento de donde me toca esta cuarentena: en casa con espacio para respirar y con mi familia. No me quejo, obviamente me desordena y daña como a cualquiera pero en condiciones donde agradezco no estar trabajando en la calle y valorando lo que hace mucha gente. Eso me equilibra y estabiliza.
- ¿Te interrumpió algún proyecto laboral o personal importante esta pandemia?
- No, estoy a puro presente. Suspendí todo, hacía charlas, cursos y estaba la idea de hacer algo con Diego Capusotto, pero se suspendió todo y estoy esperando que todo se vuelva a restablecer.
- ¿Qué querés hacer cuando se restablezca este presente?
- Ojalá pueda pasear y volver al trabajo como espero pueda la mayoría.