Los hinchas canallas que no pudieron viajar a Santiago del Estero igual vivieron a pleno el desarrollo del encuentro decisivo y luego transformaron a Rosario en un auténtico hervidero repleto de festejos. Cuando el árbitro determinó el final del choque, la parcialidad auriazul se apoderó de los espacios más representativos de la ciudad. El Monumento a la Bandera fue uno de los más multitudinarios epicentros de las celebraciones, pero también coparon las grandes avenidas, los corredores, las zonas verdes y muchos sitios relacionados con la vida cotidiana de los canallas. De norte a sur, todo se fue tiñendo con los colores del campeón.





























