Se intuía que el frustrante 1-1 contra Islandia pondría a Sampaoli ante la posibilidad de patear el hormiguero. Fue un resultado demasiado sonoro que sacudió la estabilidad emocional del Zurdo. Lo empujó directo contra la espada y la pared. Algún herido en el camino iba a dejar el debut. Alguna cabeza debía rodar. Y en lo posible que hiciera ruido. En la búsqueda por encontrarle soluciones a un equipo que jugará una final anticipada dentro de dos días, el entrenador casildense tomó la fuerte decisión de pegarle un puñetazo a la mesa en la que se sientan los históricos de la selección. Contra Croacia no jugará Angel Di María, un cabecilla de los muy pesados que hace tiempo pide que lo saquen de la formación por pésimas actuaciones. Los otros capangas que no estarán en el encuentro que decidirá gran parte de la suerte de la selección en el Mundial serán Marcos Rojo y Lucas Biglia, que fueron titulares ante los vikingos y que realmente se sacaron solos.





























