Un golpe que no cambió el clásico. El remate de Pablo Pérez que devolvió el palo a los 13 minutos con todo el arco a disposición para convertir, fue el prólogo de una historia que anticipaba que este tipo de partidos se resuelve por detalles.

Por Sergio Faletto
Central festejó una victoria indispensable para recuperar la confianza.
Un golpe que no cambió el clásico. El remate de Pablo Pérez que devolvió el palo a los 13 minutos con todo el arco a disposición para convertir, fue el prólogo de una historia que anticipaba que este tipo de partidos se resuelve por detalles.
Un golpe que sí revirtió el clásico. Facundo Buonanotte sufre un traumatismo tras chocar con Julián Fernández y debe ser reemplazado a los 27 minutos por Gino Infantino. Carlos Tevez haciendo uso de su pragmatismo modifica el planteo y desde allí su equipo varió el trámite.
Un golpe que sentenció el clásico. El primer tiempo se diluía y un centro de Candia terminó en el impacto de cabeza de Alejo Véliz para el gol del partido. Una victoria indispensable para Central. Una derrota irreversible para Newell's.
Tres momentos que hilvanan una síntesis de un clásico en el que las equivalencias emparentadas más con la voluntad que la calidad, Central le marcó la diferencia a Newell's con un acierto entre los pocos que existieron en el partido.
Pero suficiente para que los canallas se liberaran de esa angustia que intentaba sacar residencia para festejar con toda razón una victoria necesaria. Al tiempo que los leprosos se reencontraran con la justa medida de una realidad que requiere de ajustes, más allá de un recorrido que recién ahora descubre a la derrota.
Central corrigió su andar en el Gigante cuando Tevez reacomodó la zona de volantes con Infantino. Y en simultáneo, Newell's perdió el orden que hasta ahí lo había hecho prevalecer. El entrenador canalla mantuvo y fortaleció la disposición táctica en el mediocampo, mientras que el DT leproso demoró una eternidad para remediar un funcionamiento atravesado por la ineficacia.
Como bien se entiende el fútbol en estos tiempos, los caminos hacia la meta indicada comienzan a trazarse desde la mitad de la cancha, y fue allí donde el Central de Tevez calibró mejor el GPS para llegar al pueblo de la felicidad. Mientras, en paralelo, Sanguinetti ratificaba lo que le cuesta romper estructuras a la hora de remediar.
Por supuesto que el cuerpo técnico auriazul tiene mucho por resolver. Como el de Newell's. Más cuando los referentes no abundan y los jóvenes están haciendo juego al jugar.
No obstante, y en el mientras tanto, los partidos se definen con esos momentos. Como ocurrió en este clásico. Un momento que reflejó el llanto y la emoción del pibe Veliz. Y la alegría de los centralistas con la que surcaron las calles después.


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