Abren las puertas del Coloso, todos a la cancha. Newell’s vivirá una jornada sabatina cargada de adrenalina y emoción. La pasional masa podrá ver por primera vez con el buzo de entrenador a un genuino hijo de la casa como Gabriel Heinze. El Gringo se presentará en el templo del parque Independencia al mando de la tropa, que apunta a dejar una huella indeleble una vez que la pelota cobre vida oficialmente. Mientras tanto, los hinchas acudirán a esta velada en pos de reencontrarse con el equipo de sus amores luego de tres meses de abstinencia futbolera nacional, más allá de la enorme alegría que le inyectó al pueblo argentino la selección al conquistar el Mundial de Qatar, de la mano de otro leproso de ley como el crack de Leo Messi. El ensayo amistoso ante Godoy Cruz, programado para las 20 y sin televisación, es la excusa perfecta en este día tan especial para que los integrantes de la comunidad rojinegra acudan al recinto sagrado y vean la renovada versión que en breve saldrá a rodar en la Liga Profesional. Eso sí, la formación será un mix, por ahora no muestra a los titulares.
Casi nueve años tuvieron que pasar para verlo otra vez en el nido que lo albergó de pichón, lo formó y lanzó al profesionalismo. Gabriel Heinze dejó un grato recuerdo en el Parque. Como jugador fue un caudillo. Un líder a imitar. Un titán de la defensa. De temple de acero y corazón valiente. Un gladiador que todo plantel siempre quiere tener. Sea por necesidad como por confiabilidad.
El Gringo, ese mismo que a simple vista ofrece resistencia natural por su firme mirada, será recibido con honores de alto grado acorde a su trayectoria y al legado que dejó en su época dorada de jugador. De hecho, volvió de Europa y logró quedar en el bronce de la eternidad, al salir campeón del torneo Final 2013 bajo la conducción del Tata Martino.
Mientras que en plano internacional logró alcanzar una de las semifinales de la Copa Libertadores, enfundado los colores que lleva en el corazón. Desde pibe se caracterizó por ser un referente. Debutó de muy joven y emigró rápido al Viejo Continente. Con el correr de los años fue forjando un “carrerón”. Pasó por los clubes más importantes de Inglaterra, España y Francia. También tuvo un paso por Portugal e Italia.
A ese combo selecto hay que sumarle que jugó dos mundiales con la selección argentina (2006 y 2010). Siempre fue un jugador de carácter fuerte e ir a cada pelota como si fuera la última vez que jugaba. Su aporte era contundente en la retaguardia. Podía pifiar o perder una marca, pero jamás dejó una camiseta sin ser regada por sudor y hambre de gloria.
De jugador a entrenador
Su etapa como jugador pasó al archivo un 18 de mayo de 2014. Fue en el empate que la Lepra obtuvo de visitante ante Lanús por 1 a 1, con Ricardo Lunari como entrenador. Luego llegó el momento de hacer una pausa, recargar energía e ir por nuevos objetivos. Y así fue que se calzó el buzo de entrenador.
Recaló en Godoy Cruz, donde no tuvo un arranque acorde a lo esperado por las autoridades mendocinas. Duró tan solo tres meses. Después llegó el reto de apostar por el fútbol del ascenso. Y ahí la rompió como técnico de Argentinos Juniors. No solo porque logró devolverlo a la primera división. También porque el equipo exhibía un juego exquisito y demoledor. A eso hay que agregarle que hizo debutar una red de juveniles que terminaron engordando la tesorería del bicho de manera relevante.
Después de una pausa hizo base en Liniers. Vélez le abrió las puertas y su labor fue de menor a mayor. Dejó el cargo antes y con el equipo en gran nivel. En tanto, en cancha plantó un semillero impresionante de apellidos que germinaron de lo lindo y terminaron siendo transferidos.
Con la imagen por nubes desde lo profesional, Atlanta United hizo un apuesta al contratarlo. Y allá fue el Gringo rudo. A la Major League Soccer. Donde hay cuestiones innegociables, independientemente de la profesionalización del fútbol. Heinze implementó un sistema de trabajo que terminó haciendo saltar la térmica a los propios jugadores y empresarios del club. La resultante fue contundente: salida.
Volvió al primer amor
Y mientras Newell’s buscaba un entrenador, de un momento a otro apareció en la lista y se quedó con el puesto que había dejado vacante Javier Sanguinetti. Algunos rumores afirman que el presidente Ignacio Astore tenía todo cocinado con Facundo Sava, pero un sorpresivo llamado del Gringo al máximo directivo torció el rumbo de la historia. El entrenador, según cuentan por lo bajo, apunta a sumar un año más de experiencia en su currículum para luego poder asentarse en Europa. Claro que el hermetismo que predomina en Heinze es tan fuerte que esta versión difícilmente pueda salir a la luz.
Sin embargo, al pueblo leproso eso no le quita el sueño en la actualidad. Está eclipsado con tener al Gabriel Heinze en casa nuevamente. Esta vez en otro rol. Uno más complejo si se quiere porque gran parte de su estadía dependerá del resultado en cada partido y lo que realice el equipo en cancha.
Desde que se oficializó su contratación en el Parque solo hay apoyo y esperanza en la comunidad de hinchas hacia el DT. La llama de la ilusión se enciende cada vez más a medida que se acerca la fecha formal del estreno de la Liga Profesional, que será en breve: el domingo 28 de enero en Vicente López ante Platense, desde las 17. Newell’s se está rearmando para intentar ser protagonista en el plano nacional e internacional, porque este año será el representante rosarino en la Copa Sudamericana. Y Heinze, a juzgar por su forma de entender el fútbol, buscará competir y llegar lo más lejos posible.
Claro que antes de eso deberá recuperar a algunos soldados que se lesionaron recientemente como Marco Campagnaro ( ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y deberá ser intervenido quirúrgicamente), Guillermo Ortíz (fractura en el segundo dedo del pie izquierdo) y Martín Luciano (distensión en el bíceps femoral de la pierna derecha). También amoldar a los flamantes refuerzos.
Newell’s tiene todo como para hacer un gran 2023 de la mano del Gringo. Pero antes de competir de verdad saldrá este sábado a la noche a la cancha del Coloso para despuntar un ensayo informal contra Godoy Cruz. La premisa será seguir puliendo detalles y potenciando las líneas. Gabriel Heinze no mostrará las cartas que piensa poner sobre la mesa de la Liga Profesional ante el calamar. Todo apunta a que pondrá un mix como lo hizo días atrás ante Unión.
El Gringo quiere observar a todos y tener los registros finales para ver si contra Sarmiento de Junín ya muestra de lleno a los titulares. No obstante, la esta noche será una cita especial para la lepra. Porque el Coloso abrirá sus puertas y recibirá a la leal y pasional parcialidad rojinegra, que dará el presente con dos objetivos: recibir y ofrendarle un cálido tributo de bienvenida a Heinze y ratificar su amor incondicional hacia el equipo de cara a lo que vendrá.
Sin dudas, está todo okey para hacerle el aguante al Gringo y a su tropa.