El paso de Eduardo López por Newell's dejó recuerdos, en su gran mayoría totalmente ingratos más allá de algunos logros que consiguió para la entidad del Parque. En general su estadía durante 14 años fue una especie de "dictadura" por el manejo unipersonal que tuvo y el temor que instaló por su poder en diferentes ámbitos. A tal punto que fue considerado una especie de intocable. Hoy es mucho más fácil hablar para muchos porque falleció, pero su apogeo pocos se animaban a enfrentarlo. Menos aún los jugadores, técnicos y dirigentes por miedo a represalias. Ahora el que recordó algunas de las lamentables situaciones que vivió en ese entonces es Sebastián Domínguez, quien contó una situación donde algunos barras ingresaron al vestuario con armas.

























