Newell's

Se boicoteó a sí mismo

Newell's ganaba 1-0 y el rival tenía uno menos, pero en el 2º tiempo, sin juego ni actitud, le entregó la clasificación al lobo.

Lunes 22 de Abril de 2019

Newell's redondeó un partido paupérrimo, a pesar de haber tenido todas las condiciones favorables para seguir con vida en la Copa Superliga. Se boicoteó a sí mismo y culminó el semestre de la peor manera, con una dolorosa eliminación en casa, ante su gente y donde más allá de la derrota 3 a 1 final ante Gimnasia, lo más decepcionante fue la manera inocente y apática en la que los rojinegros terminaron hundidos en el lodo actitudinal y futbolístico. La ventaja conseguida por Maxi Rodríguez en el primer tiempo para el 1 a 0 (2-0 en el global) y la expulsión de Faravelli antes del entretiempo eran los mejores indicadores de que la clasificación a octavos estaba al alcance de la mano. Pero la lepra en el complemento se mancó, le quemó la pelota, jugó para el demonio, dio todas las ventajas posibles en la defensa y casi que le entregó el pasaje al lobo que nunca se rindió. Lamentable producción leprosa. Un llamado de atención durísimo para lo que viene. Newell's está muy mal.

   En cuanto al juego propiamente dicho, hay que decir que en el primer tiempo lo mejor de los rojinegros se vio en el inicio y el final de la etapa. Newell's arrancó siendo el dueño de la pelota y jugando en campo ajeno, con un Mauro Formica encendido para gravitar en tres cuartos y con el debutante Panchito González atrevido para animarse a la gambeta mano a mano, logrando perforar varias veces por afuera. Claro que al local le faltó profundidad para plasmar la supremacía que evidenciaba en el desarrollo. Pero a los 20 comenzó la reacción del lobo. Rivero y Cacciabue perdieron la brújula y creció la visita.

   Primero lo perdió Brian Mansilla con un disparo que lamió el palo izquierdo del Palomar. Luego Hurtado entró al área libre de marcas a la salida de una pelota quieta y Aguerre le ahogó el grito. Y tampoco fue preciso el cabezazo de Tijanovich en la boca del arco, tras un centro de Licht. El lobo mostraba los dientes, pero aún no mordía.

   Hasta que a los 38 llegó una genialidad de la Fiera. Rivero lanzó un centro llovido desde la banda derecha y Maxi, intuyendo la salida del arquero Arias, peinó la pelota con maestría por encima del alto guardameta y el balón anidó como un pájaro feliz en la red. Golazo del capitán. Estallido del Coloso. Y para que el primer tiempo termine con una sonrisa aún más amplia se fue expulsado Lorenzo Faravelli por un planchazo a Cacciabue. Al descanso 1 a 0 y con un hombre más. Nadie imaginaba lo que ocurriría luego.

   Gimnasia salió en el complemento a vender cara la eliminación, a pesar de estar en inferioridad numérica en el score y con menor cantidad de soldados en el campo. Newell's buscó aprovechar los espacios para la contra. Pero el tripero fue al frente. Callegari desestabilizó a Hurtado en el área y le cometió penal, no sancionado por Abal. Y el ingresado Santiago Silva, silbado cuando pisó la cancha por el mal recuerdo que dejó en su pasado leproso, clavó el empate entrando a la carrera en la boca del arco, en un marcado quedo defensivo. La tarde se llenó de interrogantes.

   Newell's estaba aturdido, no encontraba la pelota y el lobo disimulaba con actitud y enjundia el hombre de menos. Bidoglio no paraba de dar indicaciones. Los revulsivos de Moreno y Leal por Formica y Panchito González, respectivamente, no pesaron. Los rojinegros seguían padeciendo el trámite adverso. Hurtado volvió a acelerar y su remate paralizó los corazones en el Coloso. Se fue apenas desviado.

   Pero llegó lo que maduraba irremediablemente. Gimnasia logró el 2 a 1 mediante un remate seco de Piovi que se filtró en el primer palo de Aguerre. Mazazo. El principio del fin. Newell's era un alma en pena. Estaba en la lona en cuanto al juego y la respuesta anímica. No hubo ninguna reacción, ninguna prueba de vida. Encima Braian Rivero sufrió un fuerte traumatismo en la rodilla y debió salir, cuando los cambios estaban agotados. A esa altura tampoco pesó la entrada de Enzo Cabrera por Nadalín.

   Y la última puñalada fue la mano de Ferroni en el área en una arremetida de Hurtado, que Abal sancionó con penal. Silva la picó y decretó el 3 a 1 final, impensado en el entretiempo con Newell's 1 a 0 arriba, con un hombre más y con el 2-0 en el global por el gol de la ida. En 45 minutos la lepra hizo todo mal, tiró por la ventana la Copa Superliga y cerró de la peor manera un semestre espantoso. Lamentable tarde de Domingo de Pascuas.

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