Llegar sin presiones suele ser la clave o la llave para lograr objetivos que ni siquiera se tienen en mente. Al menos eso es lo que sintió este domingo pasado el fondista rosarino Salvador Estanislado Gorosito, hijo del reconocido atleta y entrenador local de amplia trayectoria, Juan Gorosito, para lograr la mejor marca de su vida por partida doble en la trascendental Media Maratón de Buenos Aires con 1h 06'' 09c: récords rosarino (Arda) y santafesino U23 (FSA). Salva fue el noveno atleta argentino en cruzar la meta, apenas segundos atrás del fondista olímpico Eulalio "Coco" Muñoz y hasta tres minutos por delante de la mejor argentina que marcó el récord sudamericano femenino, la fondista marplatense Florencia Borelli.
Los récords están para vencerlos y eso es lo que mantiene la llama encendida de todo deporte. Sin embargo, en declaraciones a La Capital, este joven atleta de apenas 21 años del grupo Rosario Calle y Pista y con toda una promisoria trayectoria por delante, asegura: "Me sorprendí mucho cuando llegué porque la marca que quería hacer era 1h 08'' 30 que tenía Carlos Polito, un atleta que corría con mi viejo; por eso me quedé en shock y me largué a llorar ni bien crucé el arco de llegada".
—¿Qué te dijo tu papá?
—Me esperaba en el kilómetro 20 y cuando pasé, me gritó: "¡Dale boludo que la rompés!"; y yo sé que cuando me dice así es porque vengo bien —cuenta con comicidad, pero sin perder de vista ese factor sorpresa que aún lo invade tras semejante logro—.
Sucedió que, tal como el afirma, sabía que venía exhibiendo muy buen rendimiento tanto en pista como en calle pero no quería elevar la vara tan alto. En eso, comenta: "No me enteré que llegué atrás de Coco Muñoz hasta después de un rato que vi un video. Lo que sé es que disfruté la carrera de punta a punta y detrás mío llegó un tipo con el que tiramos toda la carrera; la verdad que fue una sensación muy linda".
A su vez, Salvador destaca el carrerón que también hizo el otro santafesino, de Puerto General San Martín, Lautaro Bruzzoni (Atenas Running Team). "Lauti Bruzzoni corrió tremendo", destaca con aquel compañero que ya compartió varios podios en Rosario.
Sucedió que Salvador acababa de romper una plusmarca que ostentaba Polito en la distancia en el ránking provincial y eso lo ubicaba también como mejor rosarino U23 (la marca la ostentaba el entrerriano radicado en Rosario, Julián Molina) en esa distancia que representaba por primera vez para Santa Fe, en la cual no aquilataba demasiada experiencia. A su vez, en el registro de marcas de Arda ostenta el récord en 10K (32' 08'') y 15K (47' 03'') de ruta.
Salir a correr sin presiones
"Largué con la idea de ir tranquilo, por eso salí a 3' 09'' y me salió una carrera muy pareja. Es más, vi los resultados y también me sorprendió. Mi viejo no lo podía creer", señala, aún sorprendido y feliz por la carrera que realizó. Y también, por la sensación de alegría y felicidad que le manifestaba su padre, quién sabe muy bien las capacidades con las que cuenta su hijo a la hora de correr.
En eso agrega: "Es más o menos el mismo tiempo que empleé en los 15K de Puerto Norte, que ganó Daniel Penta, seguido de Esteban Angulo y Gustavo Frencia", apunta respecto a esa competencia que clasificó 4º y se subió al podio de la general (en esta edición pasada se premiaron a los primeros 15 de cada categoría). Con esa experiencia salió a correr los 21K de Buenos Aires, sin presiones ni marcas más allá de lo que había salido a buscar, pero se terminó llevando un premio aún mayor.
Un fondo en pista y en soledad
A sus 21 años, Salvador venía de ganar solo -literalmente- la semana anterior un campeonato santafesino de 5 mil metros llanos en el Estadio Municipal de Rosario, donde a pesar de no tener exponentes cosechó su mejor marca personal (PB) con 15' 13''.
"Estoy sorprendido porque el año pasado también había corrido y gané, pero este año no había nadie", acotó respecto a esa competencia que disputó en soledad ante la falta de inscriptos del sábado previo a la media maratón porteña. En eso agrega: "Ya era la última prueba y no quedaba nadie, pero estuvo muy bueno porque me sirvió como apronte de los 21k y, a su vez, superé mi marca del año pasado (15' 32'').
Pese a eso, Salvador afirma que se había quedado "bajoneado" porque quería bajar más ese registro, pero eso le sirvió como inyección anímica para correr los 21k sin presiones. "Por eso me pegó tanto la sorpresa", reitera respecto a la marca establecida en la media maratón.
En el horizonte, casi a la vuelta de la esquina está el Campeonato Nacional de 10 mil metros llanos a disputarse el 9 de septiembre en Mar del Plata y allí Salvador irá a buscar la carrera con otra mentalidad al igual que los rosarinos que viajen por el mismo objetivo. También anticipa que probablemente pruebe suerte en la prueba de 3 mil metros con obstáculos en ese mismo certamen para incursionar en un nuevo terreno y hasta se anima a proyectar un futuro posible: "Me gustaría ir a un Sudamericano".
Una carrera que se forjó en la posmandemia
El joven Gorosito revela que no intentó seguir los pasos de su padre. Es más, confiesa que previo a la pandemia no tenía demasiada continuidad en el atletismo, pero que el aislamiento terminó siendo determinante y eso lo motivó a correr con mayor disciplina y regularidad.
"Arranqué a los 12 años a trotar un poco; después a los 15 me federé, pero por esa época no estaba muy enganchado. No iba mucho a los entrenamientos e incluso una vez me pasó que estaba aterrado previo a la partida en un torneo y me fui del estadio a trotar al parque", revela al reseñar sus comienzos en el atletismo.
Y así fue hasta que llegó la pandemia, cuando comenzó a entrenar en serio con su padre y de ahí en adelante no detuvo su marcha. "Arranqué a correr firme después de la pandemia, pero ya tenía una base", comenta el joven atleta, quien cursa el profesorado de Educación Física en el Isef Nº 11, donde alterna algunos años y aprovecha para entrenar natación, disciplina que a su vez lo ayuda a recuperar las horas de entrenamiento y competencias en el atletismo.
"Nado por el profesorado y eso me ayudó un montón porque me recupera bastante; de hecho, el día después de la media maratón estaba todo dolorido y cuando salí de la pileta me sentía como nuevo", menciona.
A su vez, más allá de los logros deportivos, Salvador tiene en claro que la competencia "no es vida o muerte" y que corre para pasarla bien. "Me encanta trotar, lo disfruto mucho, pero no me pongo tantas exigencias porque no quiero que sea un sufrimiento", asegura.
Agradecimiento a sus padres
Más allá de todo, Salvador aprovecha para agradecer a sus padres. "No hay que olvidarse de agradecer a los padres. Mi mamá no corría, pero tenía valores muy parecidos a mi viejo. Él fue muy constante en su vida y llegó a estar en el nivel más alto de Rosario durante muchos años. En esa época no existían tanto los sponsors para atletas amateurs, y desde los 21 años trabaja en Comedor Balcarce (bodegón conocido como El Vómito), entonces trabajaba, entrenada y se dedicaba a nosotros", recuerda con un tono emocionado al hablar del coordinador de Rosario Calle y Pista.