No son muchos los refuerzos que pidió Diego Cocca para afrontar el segundo tramo de la Superliga, pero esa decisión del entrenador tiene fundamento no sólo en que cree que logró armar una estructura sólida, sino que en el medio estuvo el pedido a la dirigencia respecto a que por cada venta que se concrete necesitará un reemplazo. Hoy el jugador con más chances de emigrar, al menos el que podría hacer punta, es Leonardo Gil (hay desde hace algunos días hay una negociación muy avanzada con Al Ittihad de Arabia).
De allí el interrogante sobre la posibilidad o no de ir en busca de un jugador en ese puesto en caso de que el Colo emigre. En principio, la intención del club es que el técnico Diego Cocca se arregle con los futbolistas que tiene en el plantel. Hay un convencimiento establecido en relación a que el grupo cuenta con alternativas suficientes. Claro que todo dependerá de la postura que tome Cocca y de la lectura que haga frente a ese nuevo escenario. Ahora, ¿quiénes son los nombres con adaptabilidad para ese puesto: Joaquín Pereyra, Diego Zabala, Emmanuel Ojeda y Rodrigo Villagra.
Lo primero que tiene que hacer Central es definir la transferencia de Gil. Porque mucho más importante que la búsqueda o no de un reemplazante es la chance de recibir una suma de dinero que sin dudas servirá para aliviar un poco la tesorería. Y todo está camino a que esa inyección de dinero llegue, ayer se avanzó en una negociación que en Arroyito no la creen sencilla, pero que confían en cerrarla antes del fin de semana.
En un escenario lógico (al menos por cómo están planteadas las cosas hoy), con Central acordando con el club árabe y con la partida de Gil, a Cocca se le abriría la problemática sobre arreglarse con lo que tiene o exigir que la dirigencia salga al mercado a buscarle un reemplazante. La idea en el club es evitar ese segundo paso. Es más, teniendo en cuenta lo avanzada que está la negociación, ya habría habido un contacto con el técnico, quien se encuentra de vacaciones fuera del país, para empezar a delinear algunas decisiones. Hoy existe una firme sensación de que cualquiera de los jugadores anteriormente mencionados están en condiciones de asumir el desafío.
La situación de cada uno de ellos es especial. Porque tanto Zabala como Pereyra tuvieron mucho más rodaje que Ojeda. Ni hablar de Villagra, quien tuvo unos pocos minutos en el partido ante Central Córdoba, en Santiago del Estero.
Más allá de eso, Cocca debiera ver quién cuenta con mayor capacidad para asumir el rol que solía desempeñar Gil. Por características, el más parecido es Pereyra, aunque el paranaense no tiene la dinámica del Colo. Zabala ha sabido jugar también en esa zona, pero no es un futbolista tan posicional. El uruguayo es más de rotar en busca de los espacios.
Pero esto de desprenderse de un jugador y buscar algo similar dentro del club es el razonamiento que hoy pueden hacer del lado de la dirigencia e incluso el secretario deportivo Raúl Gordillo, sin conocer en profundidad el pensamiento de Cocca. Por allí el DT llega, exige y a partir de allí se comienza a hablar de otra cosa.
A esta altura se piensa en esa posibilidad porque en Central consideran que la transferencia de Gil a Al Ittihad se concretará. En estos últimos días el flujo de papeles y de datos entre ambos clubes no se detuvo y es lo que pondría a la negociación en sus tramos finales. De concretarse, será una venta que rondará el 1,8 millón de dólares limpios para el canalla. El Colo ya dio el okey para que la negociación continúe su curso, ya que toma esta posibilidad como para dar un salto significativo desde lo económico.
"La dirigencia está ansiosa con cerrar la venta y cree que lo podrá hacer esta misma semana", le confió a Ovación una fuente allegada a la negociación. Cuando eso suceda comenzará la otra parte de la historia: si buscarán un reemplazante, como pidió Cocca antes de irse, o si mirarán hacia adentro, como desean del lado del club.