Es el fiel ladero. Comenzó a trabajar a la par de Edgardo Bauza en 1994. Se fue moldeando como entrenador en las inferiores de Central. José Di Leo es mucho más que un ayudante de campo. "Soy amigo del Patón pero respeto los roles de cada uno. Sé separar las cosas", confió. El Camello tiene en claro su papel dentro de la estructura técnica. "Trato de solucionar problemas así el técnico sólo piensa en el armado del equipo", suelta mientras cae la tarde en Fisherton y repasa con regocijo "el gran título que conseguimos los centralistas con la Copa Argentina". Igual, no se conforma. Como buen canalla va por más. Y así lo deja sentado en la extensa y sincera charla que mantuvo con Ovación. "Espero que el año que viene sea mejor que este", retrucó sin titubear el ex lateral auriazul, quien además confesó que "este campeonato me puso muy contento por el Patón, porque se lo venía matando".
¿Pasó la euforia o seguís festejando?
No, todavía la euforia no pasó ni pasará. Creo que muchos de los que trabajamos y somos hinchas del club aún no caímos que logramos algo muy importante. Central vuelve a estar en lo más alto. Regresa además a la Copa Libertadores con todo lo que eso representa. Para nosotros, que nuestra institución vuelva a estar en boca de todos y participe de un torneo tan prestigioso a nivel sudamericano es como un sueño hecho realidad porque era una de las tantas cosas que deseábamos cuando asumimos este proyecto. Mientras que a nivel personal soy un hinchas más y estoy muy agradecido a los jugadores por el título y predisposición que siempre mostraron.
¿Se puede decir que más allá de haber ganado la Copa Argentina y sacarse una enorme mochila ahora vendrá lo más difícil, ya que tendrán que jugar Copa Libertadores, el clásico y sumar puntos en la Superliga?
Puede ser. Por suerte el club se sacó un poco esa mochila que pesaba. Sabemos que este campeonato nos dará ahora margen para pensar mejor y tener más tranquilidad para afrontar todo. Aunque hayamos logrado este título no significa que debemos dormirnos en los laureles porque no tocamos el cielo con las manos. Creo que recién arranca una buena etapa. Y si conformamos un nuevo grupo podemos pelear por cosas importantes. Podríamos hacer una buena Copa Libertadores como además mejorar en el torneo local.
¿Cómo van a encarar la Libertadores debido a que Bauza no buscará participar sino ser protagonista, y eso requiere de un plantel acorde?
Seguro que buscaremos progresar. Por eso habrá que armar un gran grupo. Además en la copa están los mejores de verdad de cada país. No será fácil estar ahí pero nos tenemos mucha confianza para dar pelea. Experiencia también tenemos pero a la vez sabemos que debemos levantar el nivel.
¿Considerás que tuvieron suerte debido a que llegaron y a los poquitos meses lograron un campeonato?
No sé si llamarla suerte porque detrás de todo hay mucho trabajo y dedicación. A la suerte la tenés que acompañar siempre. Pero pasamos por varias situaciones como esta, ya que cuando llegamos a San Lorenzo y Sporting Cristal conseguimos salir campeones. Pero no con el peso emocional de esta Copa Argentina. Este título no se compara con nada. Sea por lo sentimental o por la forma en que se fue dando todo. Sinceramente el fútbol argentino es muy difícil y costó mucho poder coronar la campaña. Por eso el sabor es otro también.
¿En qué lugar pondrían esta copa entonces, pese a que como integrante del cuerpo técnico lograron muchísimas?
Desde lo profesional destaco las dos Copas Libertadores que logramos con San Lorenzo y Liga de Quito. Es el torneo más prestigioso del continente y tiene muchísima historia. Además te habilita a jugar el Mundial de Clubes. No podemos negar eso. Pero sentimentalmente esta Copa Argentina está lejísimo de las otras. La ganamos con Central y eso no se compara con nada. Somos hinchas de este club, más allá de que tenemos muchísimo respeto por la gente de San Lorenzo y Liga. Eso lo quiero dejar en claro porque son dos instituciones que nos dieron todo. Pero esta copa significó mucho porque queríamos ganar algo con Central. Teníamos muchas ganas de volver y dejarle algo a la institución como lo hicimos en las otras que estuvimos. Nacimos y somos canallas.
Y eso que vinieron en un momento en el que al poco tiempo habría elecciones en el club y debían rearmar el equipo.
Claro. Y vinimos igual. No pensamos en ese momento lo que venía desde ese punto de vista. Pensamos en Central. No sabíamos si nos iban a utilizar políticamente llegado al caso. Llegamos con la ilusión de colaborar con el club y por suerte logramos un campeonato antes de lo imaginado y con un gran grupo en el plantel.
¿Ya que hablás del plantel, por qué hicieron tanto hincapié en que debían sumar sí o sí a Caruzzo y Ortigoza?
Porque cuando tenés intérpretes que te conocen muy bien podés llegarle antes al resto del grupo. Ellos ya sabían cómo pensábamos nosotros. Son grandes jugadores y encima buena gente y líderes positivos. Nos ayudaron en todo momento. Eso fue importante porque se aceleró en parte el proceso que iniciamos a mediados de año. No hay casualidades. También quiero resaltar el esfuerzo del plantel porque siempre tiraron para adelante.
¿Fue difícil formar el grupo?
Sí, fue difícil porque tuvimos altibajos. Eso nos costó, pero a lo último se vio que, pese a las dificultades que teníamos porque había jugadores lesionados, todos tiraron para adelante e hicieron lo posible para estar en cancha como sea. Ejemplos sobran. Sin embargo, acá la mayoría aportó lo suyo. Sea utileros, kinesiólogos o algunos directivos como Carloni o el Colo (Cetto), quienes estuvieron en todo momento junto a nosotros. Todo ese grupo fue importante porque el esfuerzo de todos hizo que Central saliera campeón.
¿Y en qué momento pensaste de verdad que Central estaba para ganar la copa?
El partido clave y bisagra fue contra Newell's.
¿Lo decís porque no venían bien y había mucha tensión sobre el cuerpo técnico?
Lo digo por todo. Pero ese partido fue puntual. Porque teníamos una fecha, luego se empezó a especular y a dilatar todo. Y el jugador palpa todo eso por más que intente abstraerse. De hecho, de ahí fueron apareciendo varios jugadores con lesiones musculares. No fue casualidad eso. Había mucha tensión en la previa. Pese a todo, apostamos con todo a ese partido. Nos fue muy bien y fue ahí donde sentí que teníamos grandes posibilidades de salir campeones. Y no lo digo ahora que lo conseguimos, es lo que sentí en ese instante en Sarandí. Después del clásico el equipo creció en todo aspecto.
¿Por qué fueron tan irregulares?
Por varias circunstancias. Pero siempre intentamos ir al frente. En realidad nos adecuamos a los jugadores que tenemos. Pero siempre manteniendo ciertas cualidades como tenencia de pelota, orden e intentando ser un equipo aguerrido.
¿Qué pensás cuando dicen que son defensivos?
Pienso y veo en que tenemos dos laterales que atacan. Que jugamos con dos volantes mixtos como Ortigoza y Gil y contamos con dos extremos que solo piensan en el arco rival. A eso le sumo que muchas veces jugamos con un doble nueve. Si eso es ser defensivo... No somos ingenuos, pese a que en el lenguaje callejero decimos otra cosa.
¿Este título les da otro plafón para encarar lo que viene?
No, pero nos dará cierta calma. Nosotros sabemos que siempre tenemos que progresar. Y que hayamos logrado este título marca que nunca estuvimos muertos o acabados como cuerpo técnico como muchos decían o pensaban. En cada lugar que estuvimos dejamos algo. Y lo ratificamos en nuestra casa con todo lo que eso representa a nivel emocional para nosotros.
¿Por quién te puso alegre este título?
Más que nada por el Patón. Lógico que por la gente también porque todos los centralistas estábamos esperando este momento.
¿Por qué por el Patón?
Porque se lo venía matando y se hablaban muchísimas cosas que no son ciertas. No puedo entender por qué hay gente con tanta maldad. Fue feo ese momento. Pero prefiero no darle importancia. El Patón es una persona que transmite tranquilidad y siempre busca lo mejor para Central. Me quedo con eso.