Ovación

Patito de San Lorenzo

Integró una generación emblemática de Central Córdoba que ascendió de la C a la B y de ahí a la B Nacional en sólo 3 años. Hoy encabeza un emprendimiento familiar junto a su madre y sus dos hijos.

Martes 05 de Diciembre de 2017

"Siempre me tocó jugar en equipos que tenían su identidad: Central Córdoba, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Gimnasia y Tiro de Salta. La prioridad era atacar, llegar con muchos jugadores. A mí me tocaba ser un volante con llegada y acompañaba. En Central Córdoba hice como 36 goles".
Miguel Angel Ibáñez, mucho más conocido como el Patito Ibáñez, vive en San Lorenzo, su ciudad natal, y recuerda los momentos importantes de su carrera mientras organiza su jornada de trabajo en el microemprendimiento que sostiene económicamente a su familia. "No tuve la suerte de hacer el dinero suficiente en el fútbol", reconoce algo resignado, pero orgulloso de ser el motor de una familia que, a pesar de los golpes, siempre está a su lado.
Pilar, su mamá de 72 años, su hija María Pilar y su hijo Santiago lo mantienen fuerte y activo al Patito como cuando le entregaba todo su esfuerzo al fútbol por el carril del ocho.
María Cecilia, su esposa, murió increíblemente en 2004 tras contagiarse un virus intrahospitalario. Tenía 41 años y aguardaba una intervención por cálculos en la vesícula.
El Patito integró un equipo emblemático de Córdoba que fue a ganarse el ascenso a la B Nacional nada menos que a la cancha de Chacarita, que peleaba la permanencia, y lo goleó 4 a 1.
Aquel equipo charrúa, dirigido por Carlos Ramacciotti, casi siempre arrancaba igual: Daniel Bernardi; Canelo, Migliasso, Omar Montero y Juan Solari; Miguel Angel Ibáñez, Radice, Trebino y Edgardo Malvestiti; Giacomino u Orellano y Daniel Núñez. En aquel encuentro ingresaron Rubén Morelli y el Colorado Orellano.
Ibánez ya había participado del ascenso charrúa a la B Metro en abril de 1988 cuando el equipo del Vasco Horacio Harguindeguy goleó 5 a 1 a Liniers en cancha de Laferrere. Ese día el Patito ingresó en reemplazo de Favio Gómez y marcó un gol.
"Cuando dejé el fútbol, como no me tocó en suerte hacer mucho dinero, tuvimos que buscar un trabajo y nos decidimos con mi esposa a encarar un microemprendimiento. Nos alcanza para vivir tranquilos y me permite acompañar a mis hijos en su crecimiento, aunque ya tienen 22 y 20. Santiago juega en la cuarta y la local de Córdoba.
Ibáñez ascendió 5 veces. "Dos con Central Córdoba, dos con Gimnasia de Jujuy y 1 con Gimnasia y Tiro", recuerda.
"Cuando ascendimos con Córdoba de la B a la B Nacional, justo se estaba cambiando del 10 por izquierda al 10 como enganche. Nosotros pasamos de un 4-3-3 a un 4-4-2", evoca el volante con el mismo apodo que otro histórico de aquel plantel: el Pato Núñez.
Después de poner la mirada en el más allá, buscando recuerdos, regresa a 2017.
"Me encantaría volver al fútbol, siempre estoy en contacto con todos los que puedo, con amigos, clubes", se ilusiona Miguel Angel. En 54 años de vida pocas veces le dijeron Miguel Angel. Su amplísima sonrisa promociona su apodo.
Sus conocimientos de fútbol son tan ricos y sabrosos como cuando habla de empanadas salteñas, mendocinas o sanjuaninas, pero sobretodo salteñas.
El ida y vuelta, el despliegue era una de sus características principales, pero sus empanadas no tienen retroceso. Son un viaje de ida.


Atendido por expertos

"La principal característica es que son cortadas a cuchillo, acá son las únicas", se enorgullece el Patito sobre la confección de sus empanadas salteñas, en las que también trabajan su mamá Pilar y sus hijos María Pilar y Santiago. "Cada región tiene las suyas con alguna variante. Hay sanjuaninas, mendocinas, pero las salteñas son las mejores", reconoce el ex volante charrúa.

Me encantaría volver al fútbol, siempre estoy en contacto con los que puedo, amigos, clubes..."

La historia previa

1988
Integró el equipo de Córdoba que goleó 5 a 1 a Liniers y ascendió a la B Metropolitana

1991
Fue titular en el ascenso charrúa la B Nacional: 4 a 1 a Chacarita en San Martín

1994
Ascenso a primera división con Gimnasia y Esgrima de Jujuy. En la última parte del torneo jugó como lateral derecho.

1997
Gimnasia y Tiro derrota por penales a Talleres (Cba.) y asciende a primera. Ese día Ibáñez fue el capitán del equipo salteño.

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