Cuando se repasa la historia del clásico rosarino, por lo general, se termina cayendo en un lugar común: la palomita de Poy de 1971, la zurda de Zanabria de 1974, el vuelo del Pájaro de 1992 o el Pirulazo de 2005. Pero el archivo del partido más pasional del planeta cuenta con otros enfrentamientos importantes, que por ser de carácter eliminatorio tuvieron un gustito especial. En los últimos 50 años canallas y leprosos jugaron un partido o llave de nocaut en contadas ocasiones. Para recordar las dos últimas, en el Torneo Centenario de 1993 y en la Copa Sudamericana 2005, alcanza con girar la vista unos 20 centímetros a la derecha para encontrarse con dos piezas importantes de aquella historia.






























