Arrancó el tramo final de la Superliga agregándole un fuerte eslabón a la cadena demoledora de resultados, pero tibia desde lo futbolístico. Central continúa muy bien iluminado en la marquesina futbolera y no se resigna a perder las esperanzas en una faceta determinante de la competencia. Sigue soñando en grande mientras trepa posiciones en las dos tablas, pese a que a hoy en día mira a las de los promedios con otra perspectiva. El canalla tiene esta tarde un nuevo reto con el destino. Tratará de prolongar desde el mismísimo infierno de Avellaneda las exitosas y firmes huellas que viene dejando en el certamen frente al muy urgido Independiente, por la 18ª cita del calendario patrio. De lograrlo le estará soplando, además, la nuca al momentáneo líder River.
Cada vez resta menos para que todo termine. El torneo es un hervidero. Una olla a presión donde los que están encumbrados no desean evaporarse en estos apreciados instantes. Tienen el paladar dulce y la ilusión va en constante aumento. Y en Arroyito no es la excepción. Todo lo contrario.
Los canallas vienen peleando en silencio en los dos frentes. Aunque esquivar el descenso es el real objetivo porque mientras tanto es el termómetro popular y el que va marcando el rumbo institucional. Sobre todo en un club como el auriazul, donde los coletazos son prácticamente moneda corriente.
De hecho, viene de un inicio de semana de estar en boca de los grandes medios locales y nacionales por las fuertes y nobles declaraciones que exteriorizó Néstor Ortigoza en una entrevista con un medio gráfico de gran tirada nacional. El experimentado volante cruzó fuerte al entrenador Diego Cocca, confesó una actitud repudiable que tuvo el preparador físico en cierto momento y, además, dejó al desnudo que un alto directivo le pidió supuestamente ir para atrás, paradógicamente, ante Independiente en el pasado torneo.
Todo ese caldo nocivo hizo desviar y olvidar el triunfo tan festivo como inmerecido ante Huracán en el Gigante la noche del pasado viernes en el reinicio del certamen. También de que llegaron las dos últimas incorporaciones: el zaguero central Cristian González, quien esta tarde estará entre los suplentes, y el volante Federico Martínez.
Pero, Cocca pareció no salirse del eje racional y continuó gastando energía en optimizar el rendimiento colectivo. Por eso solo hará un reajuste en el fondo. Ante la baja obligada del suspendido Diego Novaretti, quien debutará será el lateral derecho Damián Martínez. El resto de los apellidos serán los mismos que vienen de salir en la foto ante Huracán.
El DT tiene en claro que vienen de realizar una flojita performance ante el globo, pese a que de la boca para afuera brinde declaraciones diplomáticas. Lo concreto es que el técnico no querrá que hoy sus muchachos ardan en el infierno de Avellaneda por una nueva magra puesta a punto como pasó en La Plata cuando visitó a Estudiantes.
Sobre todo cuando el final de campaña está tan cerca y el boca de urna lo sigue teniendo como uno los principales candidatos. Los grandes números reflejan la tentadora realidad deportiva que lo envuelve pese a que cuando hay que realizar una mirada interna queda en claro que Central da batalla con alma y vida más que con sólidos argumentos.
Hasta el momento está bien prendido en el tren de la ilusión. Hace seis partidos que no sabe lo que es besar la lona fruto de cinco triunfos y un empate. Es la imagen inversa del rival de esta tarde. Es que Independiente sigue a los manotazos limpios. No puede aferrarse a una victoria desde hace cinco jornadas (dos igualadas y tres derrotas).
El diablo es una gran versión apagada que buscará encenderse contra el canalla por necesidad y urgencia. Sobre todo porque la velada se desarrollará en el Libertadores de América, donde la campaña hasta el momento es magra como consecuencia que las derrotas (4) fueron más que las victorias (3).
Central deberá sacarle jugo a la contienda. La lógica lo expone como el claro favorito. Por presente y pasado, más allá de que el funcionamiento colectivo dista de lo ideal. Pero esta tarde tiene una gran excusa y varios objetivos como para seguir bien prendido en la Superliga.
La misión será no traicionar la idea madre, que es pegarse la vuelta al pasional barrio de Arroyito con algo. Sobre todo cuando resta poco para que se baje el telón y sabiendo que tiene al por ahora único puntero River a sólo 4 puntos de distancia.