Newell's volvió a perder, esta vez ante Belgrano y dio un paso atrás en lo futbolístico
Dejó una pobre imagen futbolística y cometió errores clave que le costaron la derrota ante un equipo que realizó un planteo inteligente y aprovechó las situaciones que tuvo. Abrió la cuenta Andrés Silvera, a los 30', y 7 minuos después el Picante Pereyra amplió las cifras. El partido estuvo detenido 5 minutos en el final, porque la policía desalojo a la fuerza a los hinchas de Belgrano de la tribuna viistante. Pellerano vio la roja, por doble amarilla y se tuvo que ir antes al vestuario.
2 de marzo 2012 · 21:04hs
La derrota ante Boca parece haber sido mucho más dañina de lo que parecía para Newell's. No porque ese traspié haya dejado signo de preocupación en el pueblo leproso, tal vez por la jerarquía del rival, sino porque parece haber mermado la confianza y la autoestima de un equipo que hoy no supo cómo hacer para lastimar a Belgrano, que pese a hacer poco se llevó el premio mayor del Coloso "Marcelo Bielsa", luego de haber hecho un aprovechamiento integral a las pocas chances que tuvo para concretar. Fue una derrota por 2 a 0 para Newell's, aunque más que el traspié lo que preocupa es la pobre expresión futbolística que dejó a lo largo de esta etapa.
Es que en la gran parte del partido, los rojinegros terminaron siendo un equipo sin ton ni son, sin fútbol ni ideas y, por ende, sin profundidad, al que empujado por las necesidad no le alcanzó con las ganas y la vergüenza para ir a buscar el partido que en todo momento estuvo cuesta arriba.
Es cierto que en medio del desorden que propuso, producto de su búsqueda constante, pudo haber descontado en alguna de las chances que tuvo, ya sea en un remate de lejos del Chino Torres o en un derechazo dentro del área de Figueroa, que Olave alcanzó a manotear antes de rebotar en el palo derecho del arquero. O en un mano a mano que tuvo Noir en el primer tiempo, pero que definió al cuerpo del arquero. O en un codazo de Claudio Pérez a Pablo Pérez cuando el volante estaba dentro del área que el juez Lousteau ignoró.
Tan cierto como que cuando Belgrano pudo dar dos pases seguidos, ese zorro viejo que es Silvera aprovechó para sentenciar a Peratta y hacerle todo más cuesta arriba todavía a la Lepra.
Pero como para demostrar que no era la noche de Newell's, tras ese sopapo, el Pirata enseguida lo dejó groggy cuando Víctor López se equivocó en la salida, el Cuqui Silvera aprovechó para habilitar al Picante Pereyra, quien hizo estéril la estirada de Peratta.
Ese baldazo de agua fria en el Coloso no hizo más que profundizar la desesperación de los rojinegros por tratar de evitar lo que por entonces parecía inevitable, mientras que Belgrano puso el oficio y toda la tranquilidad para acomodarse a un trámite que le venía como anillo al dedo.
El resto fue el ímpetu, la inoperancia ofensiva y la intrascendencia de Newell's por tratar de torcer una historia que se empezó a desmoronar con el primer gol de Belgrano, pero que en escencia no hizo más que desnudar las carencias y falencias ofensivas que tiene un equipo que carece de un conductor y al que le cuesta mucho generar situaciones de riesgo en el área rival. Una situación que hoy le costó una inapelable derrota, pero que en caso de no revertirse en el corto plazo puede generar algunos nubarrones en el futuro mediato de los rojinegros, un equipo que hoy dio un paso atrás en su rendimiento.