A tres días de la primera caída en el torneo, en Newell's no cambian ni el presente ni el objetivo ni lo planeado desde antes de la primera fecha. No se le puede negar el malestar por la derrota contra Racing, con fallos arbitrales que incidieron en el resultado, y siendo que se trató del mejor fútbol desplegado por el rojinegro de visitante. Pero tampoco nada de todo eso pone una piedra en el camino y hace desviarlo del trazado, que es contar con un conjunto equilibrado, sumar puntos y alcanzar el 1,400 en el promedio, algo repetido por el presidente Eduardo Bermúdez. El mérito de Newell's por la campaña que realizó en las primeras nueve fechas no es un obsequio ni nada que se le parezca. En un partido pueden darse circunstancias determinadas que lo hagan llevarse más de lo que se esperaba por el desarrollo del juego, como ocurrió en el clásico. Ahora no es casual algo así en un cúmulo de presentaciones. Sí se hace la salvedad que los resultados auspiciosos estuvieron al borde de que no fueran tales. Es decir que bien podrían haber sido distintos.































