Se jugaba tiempo de descuento. Newell's no podía vulnerar la resistencia de Arsenal y el partido se moría 1 a 1. Antes, ya en el segundo tiempo, la Pantera Leal había puesto en ventaja a la Lepra y enseguida tras el error en el despeje de Bruno Bianchi, la visita había clavado la igualdad con un fierrazo de Alejo Antilef. El empate estaba sentenciado y casi no quedaba más "arena" en el reloj. Allí se consumó la emocionante aparición de Joaquín Varela. El juvenil de 20 años fue a buscar el último centro con toda la ilusión al área visitante. Denis Rodríguez lanzó un centro bajo, la jugada se ensució, un despeje fallido de Lomónaco quedó boyando frente al arco y el Cata, de repente, se puso el traje de héroe. El novel zaguero paró el balón con la suela, a lo crack, y abrió bien grande los ojos para tocar la pelota con la cara interna del pie derecho lejos del alcance de Pablo Santillo. Golazo. Corrida loca hacia la tribuna. Grito sagrado y montaña de compañeros. Se cumplió el sueño del pibe. Enorme triunfo rojinegro con el sello de la casa para arrancar el 2018.




























