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Motociclismo: Tieppo al tiempo

Estos tipos están locos. Esa sería la primera conclusión simplista. Pero, qué es la locura sino desafiar los propios límites, correrles la frontera y todo por seguir un impulso que nace desde las...

Jueves 08 de Agosto de 2013

Estos tipos están locos. Esa sería la primera conclusión simplista. Pero, qué es la locura sino desafiar los propios límites, correrles la frontera y todo por seguir un impulso que nace desde las entrañas, a veces sin poder siquiera saber cómo ni por qué. Hacer lo que normalmente no haría la mayoría de los otros seres humanos. Atreverse. Porque detrás hay un sueño que empuja a ser cumplido. A simple vista, en el primer contacto, nada parece haber fuera de lo común en este flaco de más de 1,80 metro, rostro sonriente y papá reciente. Sin embargo, José David Tieppo, David para todos, se prepara para hacer algo fuera de lo común, algo que la mayoría no haría. Y tan es así, que será el primero de toda una provincia que lo intente en la historia a bordo de dos ruedas: correr un Rally Dakar.

De Casilda, esa ciudad pujante del Departamento Caseros, a sólo 50 kilómetros de Rosario, saldrá el primer piloto de la región en correr un Dakar en motos, la categoría más exigente, sólo para audaces, donde el paragolpes es el propio cuerpo. Y Tieppo tiene todo lo necesario. Una trayectoria impecable, primero en motocross y luego en el Cross Country, un par de operaciones y muchos tornillos en el cuerpo como todo buen motociclista que debe superar esas pruebas para templar su espíritu, y la edad justa. Como alguna vez se lo dijera Federico Gut a Ovación, cuando el sanlorencino se aprestaba a correr su primer Rally en cuatriciclos, para esta competencia nada mejor que el aplomo de un piloto de más de 30. El casildense lo correrá con 37 años.

Los comienzos. Le dieron el privilegio de correr unas etapas en el Dakar 2012 (fue piloto suplente), cuatro en total, en Argentina, donde ya supo de la exigencia y de los peores temores. Y no preparó el de 2013 porque se hubiera perdido el nacimiento de su primera hija, Lourdes, el 10 de enero. Cuando esté llegando a Salta, si todo va como espera, cumplirá el primer añito y espera regalarle el tramo a Bolivia, como paso previo al arribo a Valparaíso, su gran objetivo: terminar la carrera.

Pero para llegar al Dakar hay una historia que arranca casi 30 años antes, "cuando tenía nueve y empecé a correr en una Zanella 50 en el óvalo de Casilda y en la escuela de Agricultura. Después a los 12 hice alguna carrera de enduro y a los 13 ya empecé en motocross hasta los 27 años. Ahí tuve una caída importante y me corté los ligamentos de la rodilla derecha. Y cuando volví me choqué un rezagado y me fisuré el húmero, así que me pusieron como dieciocho tornillos. Pero cuando me fui de paseo a Machu Picchu en moto con mi mujer, comprendí que quería otra cosa. Primero corrí super motard, que es mitad tierra y mitad pavimento, y a los 31 me dediqué al rally", donde fue campeón santafesino dos veces e hizo podios otras tantas en el Cross Country nacional, categoría que dominan Javier Pizzolito y Pablo Rodríguez.

La experiencia del miedo. Y en 2012 casi se le da el Dakar. "Estaba para hacerlo, pero no tanto económica y deportivamente. Me estaba pasando de Beta a Yamaha y no era un buen momento para correr. Pero pude hacer las etapas argentinas (no corrió la primera, a la salida de Mar del Plata, donde falleció su ex compañero Jorge Martínez Boero), que fueron muy buenas para mí pero pasé de todo".

Y una de esas fue brava. "En la segunda etapa, de San Juan a Chilecito, me asusté en serio. Perdí el camino, estaba todo transpirado porque de día hacía 40 grados y se me venía la noche donde bajaba a 0 grados. Estaba en el medio de la nada y con una falla eléctrica del motor que no me hacía andar el GPS. Estuve como dos horas sin saber por dónde ir pero tuve que poner la cabeza fría para tranquilizarme. Cuando ya me resigné a que de última me quedaba a dormir ahí, empecé a estudiar el sol, a pensar y por suerte pude encontrar una huella mía. Y así, analizando las posibilidades, pude orientarme, vi un humo a lo lejos que señalaba gente y encontré el camino".

Pero pese a esa experiencia, no se achicó. "Todos dicen que estamos locos pero no te das cuenta. Los problemas en todos los deportes vienen cuando uno se confía demasiado. Y yo no me creo un piloto profesional, no gano plata con esto, a lo sumo empato. Sé que tengo un trabajo y una familia. Por eso, el primer Dakar es terminarlo, eso es lo que queremos con nuestros sponsors y mi gente". ¿Y luego? "Mi idea es llegar a hacer tres".

Además, a diferencia de esa experiencia en 2012 donde la ASO sólo le dio la hoja de ruta y los way point, en un Dakar completo llega más armado. "No me amedrentó esa vivencia porque sé que la organización ve todo y saben si estás en movimiento o parado. Y si no te movés por mucho tiempo te llaman. Podemos comunicarnos con ellos y de hecho tenemos el botón rojo de emergencia", relató.

Manos a la obra. Así que por eso, Tieppo puso manos a la obra junto a sus apoyos y organizó su Dakar, tanto en la parte física (ver aparte), como en la económica. Por lo pronto, debe ir a Chile a buscar la KTM con la que correrá y que el año pasado llegó a la meta 66º con el salvadoreño (primero en el Dakar) Jorge Coki Aguilar. La moto de marca austríaca se arma en El Salvador, precisamente donde vivió su primera experiencia internacional en rally al hacer el recorrido a Guatemala (en motocross ya había corrido en Chile y Uruguay).

Por supuesto, debe también cumplir con los pagos (ya realizó uno) que exige la ASO y sumar nuevos auspicios, como podría ser la marca Guerrero, quizás otra empresa importante de lubricantes y el apoyo de la provincia y de la municipalidad de Casilda, que seguro estará. "No me gusta ir a tocar las puertas y la verdad que si pudiera arreglármelas solo lo haría, pero en esta carrera no se puede". También le toca definir la asistencia, para lo cual tiene varias opciones (inclusive una le propone correr con una moto Gas Gas) y el motorhome que usará de vivienda cada vez que llegue a la meta, el cual será trasladado por un camión de la empresa Giubel SA, que fue el que lo acompañó en el Desafío Ruta 40.

"Todavía no caigo. Recién cuando vi en La Capital (en la edición del miércoles) y decía que Tieppo correrá el Dakar empecé a hacerlo un poco", confesó el hombre que tiene 5 meses bravos por delante y, después sí, la oportunidad de su vida de hacer historia en Casilda, en toda la región y en toda Santa Fe y, sobre todo, cumplir ese loco, loco sueño.

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