Newell's

Lo frenó un escollo demasiado alto

El ciclo de Bidoglio perdió el invicto en la dura derrota ante River. Newell's nunca pudo plasmar el intento de manejar la pelota y siempre fue superado, a pesar del decoroso 4 a 2.

Domingo 03 de Marzo de 2019

La derrota ante River en el Monumental era una posibilidad concreta. Había una alta probabilidad de que el equipo de Marcelo Gallardo pudiera plasmar una clara supremacía ante Newell's y se dio. Porque la caída 4 a 2 terminó reflejando lo que ocurrió en el estadio millonario, desde el minuto uno al noventa. La lepra siempre estuvo a contramano del encuentro, nunca se sintió cómodo con y sin la pelota y esta vez tampoco pudo salvarlo Alan Aguerre. La ambición de manejarle el balón a River nunca se materializó y encima atrás hubo groseras desatenciones que el local capitalizó al máximo. Se esfumó el invicto de siete partidos de la era Bidoglio. No es para dramatizar porque fue el escollo más exigente hasta el momento. Newell's sigue siendo un equipo en formación, con un plan de juego osado que deberá pulir aún más, pero sin correrse una coma de su prioridad: engrosar el promedio.

   Tratar de jugarle a River de igual a igual en su casa tiene sus riesgos. Claro que es valorable la predisposición de Bidoglio de querer sostener el estilo ofensivo y de tenencia de pelota que pregona en todas las canchas. Pero hay rivales que si no estás afilado, concentrado y lúcido mentalmente te cocinan, y precisamente River es uno de ellos. La lepra pagó muy caro proponer un partido abierto y de disputa frontal para controlar la pelota. Y entonces lo perdió de principio a fin.

   Encima los rojinegros, ayer de blanco, entraron dormidos y en la primera pelota quieta la fueron a buscar adentro. El cabezazo limpio de Martínez Quarta para poner a los de Gallardo arriba fue un adelanto de que la noche para Newell's venía torcida. Encima pasados los 20 minutos llegó la segunda mano de nocaut que propinó Matías Suárez, también cabeceando en la boca del arco tras un gran desborde de Mayada. La lepra no hacía pie y River no lo perdonó, le cobró todos los impuestos sin moratoria.

   Claro que golpeado Newell's buscó la reacción. Fue tras una corajeada colectiva y un robo en campo ajeno, que enhebraron Formica y Fydriszewski y contó con la definición de Alexis Rodríguez para estampar el descuento que volvía a meter a Newell's en partido. Pero en esa catarata de goles que fue el primer tiempo, siempre con River más compacto y preciso, llegó la ejecución de costado de Cristian Ferreira, que se filtró en el primer palo de Alan Aguerre, salvador tantas veces, que anoche tuvo un error de cálculo y fue el 1-3.

   Newell's salió tras el descanso a remontar una desventaja de dos goles, una misión cuesta arriba ante el campeón de América, que a pesar de las bajas sensibles mantiene el pelaje futbolístico de raza que le imprime Gallardo: equipo corto, dinámica para manejar la pelota y ataque ancho y profundo. A puro amor propio Newell's fue al frente en busca de la remontada heroica. Lo tuvo Alexis dentro del área, pero el remate se fue a la tribuna. Ya los ex leprosos Ponzio y Scocco estaban dentro de la cancha.

   A los de Bidoglio el arco de Armani empezó a quedarles cada vez más lejos. Y a Rivero y Cacciabue les costaba marcar presencia en campo adversario. Formica se quedó sin nafta y fue suplantado por el juvenil Aníbal Moreno. Nadalín y Bíttolo dejaron de proyectarse como opción de pase en tres cuartos. Tampoco el ingresado Figueroa aportaba soluciones. Por ello el plan de manejarle la pelota a River ya había colapsado y todo se redujo a correr y morder hasta el final.

   Como una escena que se veía venir en la película del Monumental llegó la falta de Fontanini a Ferreira dentro del área y la posterior ejecución y conversión de Nacho. Justo un bicampeón con la lepra, que desde los doce pasos le puso la lápida a un partido que hacía rato que estaba emocionalmente finiquitado. Sólo hubo tiempo para la corrida del descuento de Leal.

   Sin Maxi, lesionado, y ante River era factible la derrota en el Monumental. Newell's hasta acá les había ganado a los rivales con menos potencial y había peleado palmo a palmo con los de mayor poderío. Ayer River fue un obstáculo demasiado alto y no lo pudo saltar. Claro que el sopapo recibido y la floja actuación individual y colectiva desnudaron falencias que un equipo que aspira a objetivos superadores deberá subsanar. Fue un golpe de realidad. Ni más ni menos.

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