Ovación

Lo Celso fue determinante en Brasil

El volante surgido en Central se erigió en una pieza fundamental en la estructura táctica argentina: el socio ideal de Leo Messi

Lunes 12 de Julio de 2021

Es parte de la nueva generación. Esa camada que se destaca en diversos clubes del Viejo Continente con desparpajo y tenacidad. Giovani Lo Celso se ganó un lugar en la selección nacional a fuerza de voluntad y grandes rendimientos. Ayer llegó a su pago. Lo hizo junto a otros grandes campeones: Lionel Messi y Angel Di María. El ex 10 de Central ratificó en la Copa América de Brasil que es una pieza determinante en el sistema ofensivo albiceleste. Un compinche de Leo a la hora de armar una diablura merced a esa zurda mágica que fue perfeccionado desde la mismísima Academia Griffa.

  Gio dejó una huella indeleble en Brasil. Fue uno de los gladiadores que conquistó el continente. En varios pasajes fue el socio ideal del capitán Leo Messi. Cuando tuvo que jugar, lo hizo como un señor inglés. Cuando tuvo que meter, no dudó. Se fue amoldando a las urgencias del equipo nacional.

  El juvenil volante comprendió el manual de las necesidades a la perfección. Desde el inicio mismo del ciclo que comanda Lionel Scaloni. Los diversos roles en cancha así lo certifican. Porque no solo trató siempre de aportar en materia creativa. También hizo lo suyo a la hora de la recuperación, pese a que es una función que no está en su sangre.

  La odisea del actual jugador del Tottenham Hotspur inglés arrancó a buen ritmo en el debut contra Chile. Fue titular y cumplió. Recién salió a los 66’ para cederle su lugar a otro excanalla: Angel Di María.

  En la segunda velada, que fue ante Uruguay, debió dejar la cancha a los 51’ por una “inflamación de tobillo izquierdo”. Lo suplió Exequiel Palacios. Esa lesión lo privó de poder actuar después contra Paraguay. Gio vio el partido desde afuera, pero festejó el triunfo como un hincha más.

  Luego reapareció en el cierre de la fase regular enfrentando a Bolivia en el 4 a 1. Lo hizo desde el banco. Entró por otro coterráneo: Angel Correa (a los 63’). Mientras que el ex Central recuperó la titularidad a la hora de asumir los cuartos de final en el 3 a 0 a Ecuador. Esa noche estuvo preciso, pese a que dejó el campo de juego a los 70’ para darle luz verde a otro gran canalla como es Di María.

  Lo Celso dejó la enorme sensación de conformar una buena sociedad junto a Messi. Cuando los zurdos se fusionaban, el sistema ofensivo hacia crujir los cimientos defensivos de los rivales y encendía la ilusión albiceleste sin parpadear.

  Cuando llegó el momento de la semifinal fue clave. Armó la jugada con Leo en el gol de Lautaro Martínez ante Colombia. En realidad, le metió un pase fantástico al 10 en el estadio Mané Garrincha. Sin embargo, otra vez salió antes. A los 70’ se fue al banco para que entrara Angelito.

  Eso sí, para la gran final quedó inmortalizado en la foto inicial. Otra vez estuvo desde el arranque, lo que certificó ser una pieza clave en la estructura táctica ideada por Scaloni.

  Tal vez, muchos recuerden el sombrero que se comió ante una genialidad de Neymar. Pero su aporte fue valioso en líneas generales. Incluso no dudó en hacerle foul al 10 brasileño a los 50 minutos, que le costó la amonestación. Hizo lo que debía porque el hábil brasileño corría cómodo hacia el arco de Dibu Martínez.

  Cuando promediaban los 62 minutos le dio su espacio al defensor Nicolás Tagliafico porque era hora de reforzar la retaguardia. Se fue con la cabeza alta y sabiendo por dentro que había cumplido con el rol asignado.

  Giovani Lo Celso coronó un gran torneo. No solo porque logró ser uno de los guerreros que obtuvieron la corona en suelo brasileño ante el dueño de casa. Ratificó en el estadio Maracaná ser pieza determinante de la nueva generación argentina.

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