Rusia 2018

La realidad tergiversada

El presidente de la AFA, Jorge Sampaoli y los jugadores enseñan periodismo desde la concentración de Bronnitsy

Martes 26 de Junio de 2018

Qué es esto de que el periodista no puede opinar porque nunca jugó al fútbol profesionalmente.

Siguiendo esa máxima estúpida, generalmente promovida por ex futbolistas o defensores de lo indefendible, habría que retirar todos los cargos de mala praxis que llevaron a la muerte a Débora Pérez Volpin porque esos abogados que defienden a una familia destrozada nunca condujeron una endoscopía.

Los premios Oscar tendrían que desaparecer porque la mayoría de los críticos que eligen las mejores obras de la cinematografía estadounidense nunca actuaron.

¿Qué soberana idiotez es esa? Una parecida a otra sentencia ridícula: el periodista debe narrar lo que ve. ¿Nada más? ¿Y la interpretación de lo que se ve?

Ejemplo: Mascherano y Sampaoli se mostraron muy afables en el entrenamiento de la selección argentina previo al viaje a San Petersburgo donde hoy se disputará el decisivo partido con Nigeria.

Esa descripción de un niño de 10 años sería correcta según la particular forma de ver de Claudio Tapia, por ejemplo, que el domingo dio una clase de periodismo en una conferencia de prensa que fue sólo un monólogo sin preguntas.

Para la próxima Chiqui: se dice tergiversar.

A propósito de distorsionar, alterar, modificar, falsear, deformar, desfigurar, malinterpretar o manipular, todos sinónimos de tergiversar y más fáciles de decir si no se está seguro de lo que se dice.

Manipular la realidad es intentar demostrar que todo está bien porque Sampaoli y Mascherano están hablando durante un entrenamiento.

También se alteraría la realidad si se asegurara que Mascherano arma el equipo porque en otro momento dialoga con Tagliafico.

Lo concreto es que el daño está hecho, la relación está rota y nada, ni siquiera un gran resultado, cambiará una convivencia que sólo soportará el tiempo que dure el Mundial para Argentina: hoy, el sábado en Kazán, el viernes 6 en Nizhny Novgorod, el martes 10 en San Petersburgo o cuando sea la despedida de Rusia 2018.

Cualquier evaluación diferente es una velada intención de deformar una realidad que está a la vista por más que se intente ter-gi-ver-sar.


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