En un país en estado de alerta total por la pandemia del coronavirus, en donde ya se implementaron restricciones importantes en los encuentros y espectáculos que aglutinen a gran número de personas, la pelota del fútbol profesional por ahora seguirá girando. Claro que será con estrictas medias de prevención: canchas vacías de hinchas, apenas un puñado de trabajadores de prensa, solo un grupo de efectivos policiales, algunos directivos, la cuaterna arbitral y, por supuesto, los jugadores de ambos equipos. Así el fútbol tendrá un perfil de emergencia, con el mínimo indispensable de actores para que un cotejo oficial se pueda desarrollar y tenga validez. Pero todo indica que si la ola de contagios no se detiene es cuestión de tiempo (el martes hay una reunión clave de todas las partes) para que el parate se instale definitivamente como ocurre en las principales ligas del mundo. Lo cierto es que por ahora la bocha está en movimiento en el estreno de la Copa Superliga y Newell’s volará hoy a Santiago del Estero para visitar mañana por la noche a Central Córdoba; mientras que Central sigue entrenando en Arroyo Seco para recibir el lunes a Colón en el Gigante. Nadie habla de otra cosa hoy en el mundo que no sea del coronavirus, y el fútbol no es una isla, si hasta Lionel Messi, el crack rosarino del Barcelona está de licencia por el parate total del fútbol en Europa. La pelota rueda, pero se pone barbijo. Y anoche River cortó por lo sano y anunció que hoy no se presentará a jugar ante Atlético Tucumán. ¿Esto modificará el escenario de la fecha?

































