Central atraviesa un gran momento desde lo deportivo. Recientemente ganó el partido más esperado del semestre: el clásico ante Newell’s, y enarboló un gran triunfo en el Gigante frente a Huracán. Eso le permitió reposicionarse y ver desde más cerca la chance de dar el batacazo y quedarse en un futuro inmediato con uno de los pasajes coperos internacionales. Por ahora está en zona de clasificación directa a la Sudamericana. Pero nada ni nadie puede quitarle el sueño y la ilusión de inscribir su nombre en la próxima edición de la Libertadores. La esperanza auriazul se retroalimenta de una izquierda nutritiva y sólida. Especialmente desde la zurda de Jaminton Campaz y de Ignacio Malcorra, que no están ciento por ciento desde lo físico. Ambos lograron archivar sus respectivas intermitencias y lograron volver a mostrar su real esencia en materia individual que potencia de manera relativa lo colectivo. No en vano el equipo exhibe en la actualidad una cara de mayor felicidad que se propaga y enciende la esperanza en esta Copa de la Liga.


























