Rusia 2018

La eliminación argentina no se compara con otras

Los casos de Alemania, España y Brasil no tienen puntos de contacto con el de la selección de Jorge Sampaoli.

Domingo 08 de Julio de 2018

Ya se vio en Rusia 2018 que hacer pronósticos es jugar con fuego. Cualquier cálculo que se haga sobre qué equipo terminará ganando la Copa del Mundo en el país de los zares puede derrumbarse ante una mueca del destino. De otra manera no se explica por qué se marcharon anticipadamente Alemania, el último campeón, España, Argentina y Brasil, el candidato de todos.

Rara vez un Mundial lo gana aquella selección que es un portento colectivo. España en Sudáfrica 2010 rompió con esa creencia porque llegó como el mejor y se fue como uno de esos campeones que más se recordarán. Pero al ser un torneo corto se impone habitualmente el equipo que mejor conviva con el sufrimiento, con los golpes del azar, con los beneficios del fixture y que procese con inteligencia los momentos a favor que le propone el partido. Argentina no consiguió nada de eso y su paso por Rusia fue un despeñadero hacia la catástrofe. Por algo el ciclo de Jorge Sampaoli quedó colgado de un pincel y la mayoría de los jugadores históricos, tal vez con Messi incluido, difícilmente vuelvan a ponerse la camiseta argentina. Esta realidad no parece ser la misma que la de Alemania, Brasil y España. Al margen de que las tres también escucharon el sonoro fracaso futbolístico.

También es verdad que Alemania al quedar eliminada en la primera ronda, y derrotada por dos selecciones menores como México y Corea del Sur, terminó siendo el gran fiasco del Mundial. Pero ese adiós prematuro no la desviará del camino que ya tiene trazado bajo la conducción de Joaquín Löw. Después de alguna turbulencia lógica por el impacto de irse tan rápido, el proceso alemán seguirá adelante y el técnico alcanzará los 16 años al frente del equipo. Tiene contrato hasta Qatar 2022, igual que Sampaoli. Ahí surge la pregunta del abogado del diablo. ¿Por qué Löw sí y Sampaoli no? Simple. El ciclo de Löw está avalado por el título del mundo en Brasil 2014 y por la obtención de la Copa de las Confederaciones en 2017 en Rusia, torneo que disputó con jugadores que encarnan la renovación teutona. Es decir lo que no pudo, no lo dejaron o no quiso el Zurdo, su colega alemán sí lo proyectó. Por eso en el armado de la Alemania que se viene habrá un lugar condicionado para Neuer, Hummels, Kroos, Kherida, Ozil o Reus, todos campeones, y será el tiempo de Werner, Héctor, Goretzka y Kimmich, futbolistas que ya sumaron experiencia mundialista y vivieron de cerca la peor cara de este proceso que se inició con Jürgen Klinsmann y continuó con Löw.

Nada más alejado de lo que se padeció en Argentina. Tras el subcampeonato en Brasil 2014 y la ida de Alejandro Sabella, Argentina necesitó de tres entrenadores para clasificarse a Rusia 2018. Un récord que retrata el bochorno y la desorganización que fue el fútbol criollo. Encima, Gerardo Martino, Edgardo Bauza y Sampaoli quedaron prisioneros, cada uno con su estilo y método de trabajo, de una generación de prematuros multimillonarios, diría Marcelo Bielsa, que siempre hicieron todo lo posible para autogestionarse en la selección argentina. Así nos fue.

España y en menor medida Brasil también fueron referencia de un modelo colectivo para imitar antes de que arrancara el Mundial y a ambos les dieran dos sopapos para bajarlos del pedestal en el que creían estar. Incluso, Brasil generó la envidia de todos porque Tite se puso los pantalones largos, barrió con el proceso ruinoso de Dunga en plena eliminatoria hacia Rusia 2018 y apostó por la sangre joven. Jubiló a la mayoría de los protagonistas de la nefasta semifinal 7-1 contra Alemania en Brasil 2014 y con él en el banco fue el tiempo de Alisson, Paulinho, Coutinho, Gabriel Jesús y Neymar, quien cuatro años atrás llegó hasta cuartos de final porque se retiró lesionado gravemente en la columna por Zúñiga. La hecatombe de Kazán frente a Bélgica le marcaría la salida a Marcelo, Thiago Silva y tal vez desfile algún otro nombre pesado, pero la Confederación Brasileña de Fútbol pretende que Tite continue al frente porque ya realizó el trabajo sucio apenas asumió. Si Sampaoli hubiera copiado el libreto y no se hubiera dejado influir por los jugadores, a lo mejor hoy se estaría hablando de la base de jugadores para Qatar 2022 y no de que los dirigentes se lo quieren sacar de encima.

A buscar entre las ruinas

España no sólo no alcanzó su altura crucero, sino que empezó a cavarse la fosa 48 horas antes del debut ante Portugal con la destitución de Julen Lopetegui y el nombramiento de emergencia de Fernando Hierro, quien era el mánager. Fue eliminada en octavos de final, igual que Argentina, contra una Rusia subida a esa ola anímica que siempre impulsa a los dueños de casa. Que Lopetegui se haya ido sin debutar no pone en riesgo el cambio de época para España. De hecho, el equipo ya se mostraba más oxigenado por la juventud de Nacho, Koke, Isco, Asensio o el arquero De Gea. En Rusia tal vez se asistió a la última función de Iniesta, Busquet, Sergio Ramos, Jordi Alba, Piqué y otros más. En esta dirección podría encontrarse alguna analogía con lo que pasará en la selección argentina.

Mientras ellos ya empezaron a edificar la nueva construcción de un equipo, Argentina aún está barriendo los escombros y viendo si hay algo de entre las ruinas.

Mauricio Tallone

mtallone@lacapital.com.ar

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