Central

La derrota de Central, un corte profundo que debe cicatrizar

Cocca tiene una semana intensa para levantar el ánimo al plantel y reconfigurar el sistema de juego de cara a la cita con Banfield tras la paliza que le pegó Independiente.

Lunes 03 de Febrero de 2020

El corte profundo que Central sufrió en el alma y en el orgullo tardará mucho tiempo en cicatrizar. Será complejo olvidar semejante paliza recibida en Avellaneda. Hacía años que el canalla no la pasaba tan mal dentro de un campo de juego. Independiente fue un titiritero que lo puso en ridículo. Pero el show debe continuar. Porque así está programado y porque es la ley de la vida deportiva.

El GPS de la Superliga indica que frente a las narices auriazules hay un nuevo desafío, el próximo sábado en cancha de Banfield. La realidad marca que el equipo no podrá volver a mostrarse como ante el Rojo porque ahí sí los patrones de la paciencia popular explotarán cuando luego sea turno de recibir al Gimnasia de Maradona. Ante esto, Diego Cocca intentó camuflar la indigente puesta en escena argumentando que “estamos dando muchas ventajas” por la salida de varios titulares y el tardío arribo de las incorporaciones.

Pero el entrenador deberá alejarse del muro de los lamentos y sincerarse por dentro también porque le esperan varios días intensos como para poder levantarle el ánimo al plantel que comanda. Y a la vez tendrá que reconfigurar todo el sistema de cara a la cita contra el taladro.

   Podría considerarse que Cocca tiene parte de razón cuando argumenta que los jugadores que solicitó cayeron casi prácticamente al mismo tiempo en que se reiniciaba el torneo. Pero ese es apenas uno de los varios indicadores que exponen las falencias que padece el club en materia de practicidad cuando hay que hacer frente al mercado de pases.

   Sobre todo en los últimos dos, donde el propio técnico tuvo que ponerse el overol y recurrir en muchas ocasiones a su representante para que le sumara materia prima. El DT lo hizo porque veía que las aguas estaban demasiado quietas en Arroyito.

   También es para destacar que el planteo que intentó en Avellaneda fue un suicidio. Se comió un tremendo 5 a 0 sólo porque los jugadores del Rojo comenzaron a pensar más en el derby del próximo fin de semana ante Racing que a “seguir bailando” a Central.

   En ciertos pasajes también se evidenció una diferencia notable. Los de Independiente parecían tener varios cambios más y nafta de sobra para seguir a fondo. El canalla no fundió biela en cancha pero terminó a gas. Al menos es la sensación que ofreció en el estadio Libertadores de América.

   Más allá del papelón táctico, lo cierto es que Banfield ya está a la vista. Es tiempo de empezar a ponerse de pie. No será una semana laboral más. Será pesada internamente. Como lo fue en su momento cuando puso las mejillas ante Vélez y Estudiantes, allá por las fechas 10 y 11, cuando había perdido por última vez. Ahora Cocca no tiene motivos para ponerse una fecha límite como sucedió entonces.

   Ahora cada uno deberá asumir responsabilidades. No toda la culpa es los directivos, que con una caja pobre trata de aportarles las herramientas al jefe de equipo, quien a veces tampoco colabora como marca la lógica en esta ciudad.

   El representativo de Arroyito sale a la cancha con lo que tiene. Y con lo que puede. Es la triste realidad, pese al gran andar que traía. Los jugadores tratan de estar a la altura como buenos profesionales, pero los límites aparecen. De las derrotas se aprende más que de las victorias porque duelen y dejan otros tipos de marcas. Y en casos puntuales inyectan vergüenza como sucedió en Avellaneda.

   Por eso la visita a Banfield servirá para saber ante todo si Central aprende de la lección que le dio Independiente. También para certificar si realmente hay autocrítica en cuanto al armado del equipo y distribución de piezas en los casilleros que corresponden. De Diego Cocca dependerá exclusivamente. Porque es el responsable técnico y porque viene trabajando desde hace muchos meses con la mayoría de los apellidos que integran este plantel, pese a que es cierto que las cinco incorporaciones que sumaron llegaron sobre la hora. Como también le sucedió a otros equipos, por cierto.

Estudio para el pibe Almada

El juvenil Facundo Almada no la pasó bien en Avellaneda. Mientras estuvo en cancha padeció los embates de los jugadores de Independiente, al igual que el resto del equipo. Luego tuvo que salir (17’) por un esguince en la rodilla izquierda. El cuerpo médico de Central ordenó que hoy el defensor se realizara un estudio de alta complejidad para determinar el real grado de lesión.

Por penales

El Sub 13 auriazul igualó 1-1 la final en Paraguay del torneo Evolución, ante Fluminense, y no lograron el título por no estar finos en los penales (cayeron 3-1).

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